
La colisión entre dos trenes ocurrida el pasado domingo 18 de enero en el término municipal de Adamuz (Córdoba) ha sacudido a todo el país. El accidente, en el que se vieron implicados un convoy de la compañía Iryo con origen en Málaga y un tren Alvia que circulaba con destino a Huelva, se ha saldado hasta el momento con 41 personas fallecidas, cientos de heridos y 43 denuncias por desaparición.
Mientras avanzan las labores de investigación, continúan surgiendo distintas hipótesis sobre las causas del descarrilamiento del tren de Iryo, entre ellas un posible defecto en la soldadura del carril. No obstante, por ahora no existe confirmación oficial al respecto. El presidente de la compañía ha evitado pronunciarse sobre el origen del siniestro y ha señalado que serán los técnicos y especialistas quienes determinen lo ocurrido.
Mientras tanto, numerosos profesionales de la Guardia Civil están trabajando en la zona del accidente recopilando pruebas para esclarecer los hechos. "El Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) de la Guardia Civil realiza el examen exhaustivo de la zona del siniestro. Busca evidencias clave y recoge muestras para la plena identificación de las víctimas y el esclarecimiento de las causas" han explicado.
Entre las principales herramientas que utilizan los investigadores se encuentra el sistema de registro de datos del tren, que se conoce técnicamente como Registrador Jurídico de Datos (RJD), o de forma coloquial como "caja negra". Se trata de un mecanismo que almacena información técnica y operativa del viaje, permitiendo reconstruir con detalle los instantes previos al accidente.
Este equipo guarda datos como la velocidad del convoy en cada tramo, las acciones sobre el sistema de frenado y las comunicaciones mantenidas entre el personal de conducción y los centros de control ferroviario. Asimismo, registra el momento exacto y el lugar preciso en el que se produce cada incidencia durante la circulación.
La información se obtiene tanto de los sistemas internos del tren como de los dispositivos instalados a lo largo de la red ferroviaria, como sensores y balizas digitales, que complementan el seguimiento del trayecto.
Un sistema distinto al de la aviación
A diferencia de la aviación comercial, donde las cajas negras están estandarizadas a nivel internacional y diseñadas para resistir condiciones extremas, el ámbito ferroviario por el contrario, presenta una mayor diversidad tecnológica.
En los aviones, dos grabadoras independientes recogen cientos de parámetros técnicos y las conversaciones en cabina. En el ferrocarril, en cambio, el sistema cumple una función similar pero con características variables según el país, el operador y el tipo de tren.



