
Suma y sigue. Los problemas en Rodalies, las cercanías de Renfe en Cataluña, se reproducen en la alta velocidad. La línea Madrid-Barcelona presenta un estado de mantenimiento que aconseja importantes reducciones de velocidad en decenas de tramos. Los trenes en uno y otro sentido acumulan retrasos. Todo ello en medio de un caos ferroviario que afecta no sólo al transporte de pasajeros, sino también al de mercancías a causa de una grieta en el techo del túnel de Rubí (Barcelona) en la línea que conecta con el Puerto de Barcelona, que también se ve afectado por los desastres en cadena.
La previsión del número dos del ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, el secretario de Estado José Antonio Santano, es que el lunes se pueda recuperar una cierta normalidad en Cataluña, lo que significaría volver a los retrasos habituales y al mal servicio generalizado. Renfe, una empresa ferroviaria, ha copado prácticamente el mercado del alquiler de autobuses para poder completar los trayectos. En teoría, técnicos de Adif trabajan en una treintena de puntos críticos en la red de cercanías.
El cambio climático
La tesis del ministerio de Óscar Puente y de la Generalidad del consejero de Presidencia, Albert Dalmau (Salvador Illa sigue hospitalizado), es que los accidentes en Cataluña se deben al "cambio climático". Hasta tal punto sustentan esa teoría que el Gobierno ha propuesto a la Generalidad crear un "grupo de trabajo permanente" sobre seguridad ferroviaria y cambio climático.
Es la misma tesis que ha defendido Albert Dalmau en el pleno y en la comparecencia a petición propia sobre el desastre ferroviario. En medio del caos, el Govern se afana en dar explicaciones, pedir disculpas a los usuarios y prometer un futuro esplendoroso a medio plazo. Y para que no se diga, el servicio es gratis por lo menos durante un mes. Y las bonificaciones se prorrogan hasta 2028.
Dalmau, el president accidental, un joven valor del PSC de tan sólo 35 años, está al cargo de la crisis, pero en permanente contacto con Salvador Illa. La otra gran protagonista del desastre es la consejera de Territorio y presidenta de la empresa mixta Generalidad-Estado para el traspaso de Rodalies, Silvia Paneque, cuya dimisión o destitución exigen todos los partidos sin excepción.
Con los ceses del director de Rodalies y del director general de mantenimiento de Adif, la Generalidad logró camuflar en parte la descoordinación, desorganización y falta de liderazgo con la que se está afrontando la crisis. La fama de buenos gestores de los socialistas catalanes ha caído con estrépito. Contra toda lógica, Salvador Illa pasa por ser una especie de tecnócrata de enorme eficacia ante las crisis. Fue el ministro de Sanidad durante la pandemia, pero eso no acabó con su carrera política sino todo lo contrario.
"Episodio meteorológico extremo"
Ahora, la teoría de su delegado Dalmau es que Rodalies ha sufrido las consecuencias de un "episodio meteorológico extremo": la lluvia. Una lluvia que "ha tensionado una red que ya arrastraba vulnerabilidades". "Tenemos las vías más antiguas de España, los trenes más antiguos de España y un sistema de gestión obsoleto", ha resumido el consejero.
Además de la gratuidad del servicio durante el próximo mes o hasta que se recupere la normalidad y el "grupo de trabajo" sobre cambio climático y trenes, el otro conejo en la chistera de los socialistas en Cataluña es el "pacto de país", un gran acuerdo que involucre a los partidos, las fuerzas vivas, patronales, sindicatos, ayuntamientos, etcétera, etcétera, para reconstruir el sistema ferroviario en Cataluña.
Mientras tanto, ha caído el número de usuarios de los trenes de Renfe en Cataluña, desde las Rodalies a la alta velocidad, y de rebote ha aumentado el tráfico. La AP-7 en sentido sur sigue con un solo carril a la altura de Martorell, cerca de donde se produjo el accidente ferroviario que se cobró la vida de un maquinista el pasado 20 de enero por el derrumbe de un muro de la autopista sobre la vía férrea.
Los usuarios huyen de la ANC
Plataformas de usuarios como "Dignitat a les Vies" han convocado una manifestación para el 7 de febrero por la tarde en Barcelona. No quieren saber nada de la que organiza la Asamblea Nacional Catalana (ANC) para el mismo día, pero por la mañana. Ese sábado juega el Barça, por lo que la Generalidad confía en que la dispersión y el fútbol desactiven ambas protestas. Las entidades de afectados no quieren saber nada de la ANC y los partidos, sean de la orientación que sean.

