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José T. Raga

Sánchez, acreedor de reproches

En palabras del Embajador Waltz, "cualquier galardón otorgado a Albanese avergüenza a quien lo concede"; o sea, a España.

Se diría que el presidente español se ha propuesto ser distinguido por acumulación de censuras, de críticas y hasta de reproches formales, con orígenes muy diversos. Y eso que él, no regatea esfuerzos publicitarios propios y de sus ministros.

Ya suponíamos que, lo que los españoles considerábamos una falta grave, la no presentación de los Presupuestos del Estado para su aprobación por el Congreso de los Diputados – cumpliendo el mandato constitucional – él mostraba una tranquilidad sin límites, pues, le iba a permitir gobernar, como le vinieran en gana, sin restricciones.

Lo que posiblemente no tuviera tan claro fuera la reacción del pueblo español y, menos aún, que las autoridades y órganos europeos se preocuparan por lo que él hace, mostrando, públicamente, su disconformidad o reproches.

Así, sus actos y sus decisiones de gobierno fueron sucediéndose, sin importar demasiado hasta dónde estaba abusando de su confianza. Pero se empezó a percibir, con preocupación, la marginación de que éramos objeto por parte de los socios de la Unión Europea, a la que seguimos perteneciendo.

Presupuestariamente, merece mención, la proposición de ley aprobada por el PP y Vox en Congreso, y aplazada por el PSOE – Mesa del Congreso – nueve veces, (aplazamiento que mancha a un Parlamento democrático) para impedir que el Gobierno siga desviando partidas presupuestarias de los fondos europeos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia, para gastos ineludiblesdesvío criticado por el Tribunal de Cuentas español.

Junto a éste, el reproche del presidente de la Comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo, señor Andreas Schwab calificando la práctica de tales desvíos como "absolutamente inaceptable utilizar fondos europeos MRR para encubrir problemas presupuestarios del sistema nacional…".

Con su afán de protagonismo, alardeando de su falsa solidaridad mundial, encontró las advertencias de la Comisión Europea, por lo que él pregonó a todo el orbe con el eslogan de "regularización para todos". Para todos, sin importar más que el deseo de ser regularizado.

Las advertencias, lo eran porque, el regularizado podría entrar y salir libremente en cualquier país de la Unión Europea. No valieron los argumentos y, por ello, la Comisión reprochó formalmente a España por no exigir los antecedentes penales de los inmigrantes que pretendan ser regularizados.

No acababa aquí el tema de la regularización masiva, tal como se la conoce, porque cinco entidades españolas, alarmadas por el Real Decreto aprobado por el Gobierno de Sánchez, recurrieron ante el Tribunal Supremo, Sala de lo Contencioso-Administrativo, para paralizar con urgencia dicha regularización, por sus efectos irreversibles en la sociedad española. La vista estaba fijada para el 13 de mayo pasado, pero se ha demorado al próximo 22 por necesidades del servicio, según las informaciones.

Otro reproche al señor presidente, éste tampoco presupuestario, se ha producido por el Embajador de EE. UU. ante la ONU – Michael Waltz – por la entrega de la Orden del Mérito Civil a Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para Palestina, condenada por EE. UU. y varios países europeos, por su antisemitismo. En palabras del Embajador Waltz, "cualquier galardón otorgado a Albanese avergüenza a quien lo concede"; o sea, a España.

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