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EDITORIAL

Un juez de parte y el separatismo impune

La amnistía sería una de las últimas piezas de un puzle que se terminará perdonando a los separatistas su deuda con el resto de España.

No parece una casualidad que el presidente del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, el juez belga Koen Lenaerts, se tomara la molestia de leer el resumen de las sentencias de la justicia europea sobre la ley de amnistía. Consumaba de esa manera un atropello judicial sin precedentes que atenta contra los derechos de los españoles y contra la unidad de España al tiempo que desarma legalmente a la Unión Europea y la deja al pairo de los arrebatos separatistas de los populistas de medio continente.

Tampoco parece casualidad que hace un año este magistrado fuera nombrado doctor honoris causa en la Universidad Autónoma de Barcelona, que como la inmensa mayoría de las universidades catalanas está tomada por el separatismo. La Universidad Autónoma se pronunció oficialmente a favor de los golpistas, a quienes llamaba "presos políticos". Exigió su libertad, descalificó a los jueces del Tribunal Supremo que los condenó y puso la universidad entera al servicio del golpe de Estado antes, durante y después de la ejecución del mismo. Y al mismo tiempo señalaba, acosaba y amenazaba a los profesores y alumnos contrarios al proceso separatista. Que un magistrado de la justicia europea aceptara la distinción de una universidad así cuando era uno de los jueces que se tenía que pronunciar sobre la amnistía habría justificado perfectamente su recusación.

El pronunciamiento sobre la amnistía del tribunal presidido por este Lenaerts es de un cinismo escandaloso y a la altura tanto del sanchismo como de las fuerzas separatistas. Un día después del anuncio de estas aberraciones jurídicas sobre la ley de amnistía, uno de sus beneficiarios, Oriol Junqueras, se ha plantado en la capital de España para exponer su hoja de ruta. Con un descaro inaudito, el que fuera vicepresidente de la Generalidad golpista y aún jefe de ERC, ha explicado que el independentismo en bloque tiene que apoyar a Sánchez para conseguir en el último tramo de la legislatura el concierto catalán y la condonación de la monstruosa deuda de la Generalidad debida en gran parte al despilfarro identitario para separar artificialmente Cataluña del resto de España.

Es decir, que la amnistía sería una de las últimas piezas de un puzle que se terminará perdonando a los separatistas su deuda con el resto de España y otorgándoles un sistema de financiación como el del País Vasco, totalmente insolidario, con una agencia tributaria catalana que se haga cargo de todos los impuestos que se pagan en Cataluña y siente las bases de un Estado independiente. Para conseguir eso hay que sostener al muñeco y que Puigdemont regrese a la mayoría de la investidura. Junqueras ni siquiera disimula sus intenciones. Los separatistas vuelven a sentirse impunes.

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