
Tras ser detenido el pasado martes por presunta contratación ilegal de inmigrantes, Nacho Cano apuntó abiertamente a un supuesto montaje policial. "A ellos es a los que hay que investigar", repitió por activa y por pasiva. Sin embargo, el productor de Malinche no se quedó ahí, sino que puso sobre la mesa un nombre: "Alberto Carba, el comisario jefe de esa comisaría, que está muy supeditado a Marlaska".
Se refería así al máximo responsable de la comisaría del distrito Centro de Madrid, ubicada en la calle Leganitos, donde se estaría llevando a cabo la investigación. Su nombre, no obstante, no solo es conocido en el ámbito policial, sino que saltó a la prensa hace años tras verse salpicado por el caso de la doctora Pinto, uno de los sucesos más escabrosos de la alta sociedad española que tuvo como protagonistas al conocido empresario Javier López Madrid –"compiyogui" de la reina Letizia y yerno del exministro y empresario Juan Miguel Villar Mir- y a uno de los comisarios más oscuros de las llamadas cloacas del Estado, José Manuel Villarejo.
La doctora acusó al primero de acosarla y amenazarla, y al segundo de apuñalarla por encargo. Pero, en medio de esta truculenta historia, emergió precisamente Alberto Carba -el mismo que hoy salta a la prensa por la detención de Nacho Cano- para tranquilizarle. "Este partido lo vamos a ganar", le dijo al empresario en uno de los numerosos mensajes que intercambió con él y que llevó a la doctora Pinto a acusarle de un "montaje policial", exactamente lo mismo que ahora apunta el productor musical. Entoces, hasta la Audiencia de Madrid le reprochó su actuación.
Acoso, amenazas y dos apuñalamientos
La doctora Elisa Pinto había sustituido al frente del equipo de Dermatología y enfermedades venéreas del Hospital Ruber de Juan Bravo, en Madrid, al doctor Soto-Melo, del que heredó muchos pacientes poderosos. Así conoció a López Madrid, con el que habría mantenido una truculenta relación entre 2013 y 2014 a pesar de que ambos estaban casados. Ella le terminó acusando de acosarla y de amenazarla.
Según su relato, el empresario se presentaba a la consulta sin pedir cita previa, la bombardeaba a mensajes y llamadas e incluso llegó a irrumpir con un avión privado de OHL en una escapada que la doctora había hecho con una amiga a París. Cuando le dijo que iba a denunciarle, todo fue a peor. Primero llegaron las amenazas; a ella e incluso a su hijo de 10 años, al que abordaban hasta en la puerta del colegio: "Dile a tu mamá que la seguimos". Y, por último, los dos apuñalamientos, uno de ellos en presencia del menor y con un mensaje muy claro: "López Madrid quiere que estés callada". El autor, según su versión de los hechos, el comisario Villarejo.
La irrupción de Carba
Cuando todo salió a la luz, el empresario contratacó denunciando a su vez a la dermatóloga y tratando de presentarla a ella como la verdadera acosadora, además de una persona desequilibrada. Y en su particular cruzada, contó con el apoyo de Alberto Carba: "Buenos días, Javier. Solo quería transmitirte que el informe que queríamos es muy bueno para nuestra investigación. Paciencia en este último cuarto, que este partido lo vamos a ganar".
No es el único mensaje hallado durante la investigación que evidencia la estrecha relación del empresario con el policía llamado a aclarar las denuncias cruzadas. Si el empresario le avisaba de que iba a llegar tarde a una cita que habían previsto, el mando respondía: "Por supuesto, Javier. No te preocupes. Tenemos toda la mañana". Si le llamaba y no le localizaba, después le escribía: "Buenas noches, Javier. Acabo de aterrizar, que venía de profesor en un curso de la Ertzaintza. Querías algo?". El trato de Carba era tan cercano, que hasta el propio López Madrid se lo llegó a agradecer: "Alberto, de verdad, mil gracias por tu amabilidad y cariño, dándome confianza".
De hecho, fue el informe que elaboró Alberto Carba el que sirvió para que, a petición de la Fiscalía de Madrid, la titular del Juzgado de Instrucción número 39 de Madrid archivara la investigación contra el empresario, puesto que el policía concluyó que la doctora se había inventado el acoso y hasta los apuñalamientos y que ella era la presunta responsable de otros mensajes amenazantes recibidos por López Madrid.
Los reproches de la Audiencia
La cosa, sin embargo, no quedó ahí. La defensa de Elisa Pinto denunció un montaje policial -al igual que ahora lo hace Nacho Cano-, recurrió la decisión y la Audiencia de Madrid terminó por corregir a la magistrada Belén Sánchez, ordenándole reabrir la causa e imputar de nuevo al empresario. En su auto, puso sobre la mesa la grave actuación policial, los errores y falsedades. El propio Carba llegó a admitir que se le pasaron por alto las imágenes de cámaras de seguridad que demostraban la presencia de la doctora en el escenario de una de las agresiones, en contra de lo que decía su informe, que también concluía que la doctora se había inventado los apuñalamientos.
Ante semejante escándalo, alguno de los magistrados apuntó la posibilidad de deducir testimonio contra el comisario. Sin embargo, no se hizo y Marlaska optó por mantenerle al frente de la comisaría más grande de la capital. Respecto a las acusaciones contra López Madrid y el polémico Villarejo, a pesar del tiempo transcurrido, el juicio todavía no se ha celebrado. La Fiscalía pide 13 años y dos meses de prisión para ambos por agredir y hostigar a la dermatóloga, pero la última página sobre esta truculenta historia aún está por escribir.
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