El ministro Óscar Puente es el enfant terrible del Gobierno de España. En las redes sociales ha encontrado su ring particular. En el cuadrilátero de X, antes Twitter, el ministro ha encontrado su hábitat natural; se siente a gusto, en su salsa. Puente cuenta con 290.336 seguidores y sigue 9.420 cuentas. En el encabezamiento de presentación de su perfil puede leerse: Óscar Puente. Ministro de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de España, es decir, que cualquier cosa que diga, publique y difunda el socialista lo hace en representación del Gobierno.
Hace un año, preguntado por su polémica actividad censora en X, el ministro bloqueaba a diestra y siniestra a todo aquel que osa criticarle, Óscar Puente decía que él está en su derecho de "crear la comunidad que elija". Sobre su violencia e incontinencia verbal explicaba que en redes o "juegas duro o no sales". Es cierto que la actividad en Twitter (X) no puede servirnos para valorar la gestión del ministro, pero sí para conocer en qué ha estado entretenido. Y el resultado, analizando las 72 horas anteriores a la tragedia de Adamuz, es de bochorno. Lamentable.
El ministro publica tuits contra Trump y sus recientes intervenciones, critica a un director de periódico de tirada nacional, se ríe del alcalde de Madrid y su mujer, ridiculiza a Jorge Azcón, presidente de Aragón, y a Feijóo le dice, directamente, que "se pire" de España. También en estas horas previas al choque de trenes, el ministro de Transportes presenta sus respetos a la televisiva Sarah Santaolalla. Amenazada en una pintada que ha aparecido en la tumba de las 13 rosas, el ministro desgarrado califica de "canallas" a los que "atacan a una mujer libre". Acto seguido señala al PP.
Los bloqueados por Puente se cuentan por docenas, ¡qué digo por docenas! ¡Son centenares, si no miles! los ajusticiados por el ministro que bien se ha ganado el apelativo de mamporrero 2.0.


