
En el PSOE crece la "preocupación" por el cambio cultural que se está produciendo entre los jóvenes tras la última cita electoral en Aragón. La dirección socialista reconoce que ha habido trasvase de voto, especialmente hacia Vox. En este contexto, los socialistas reconocen que el miedo a la "extrema derecha" sigue presente en su discurso, pero asumen que ya no permea entre los jóvenes como lo hacía en etapas anteriores. Este cambio cultural preocupa especialmente en Ferraz, que observa cómo el tradicional argumento de freno a la derecha ha dejado de ser un elemento movilizador entre los votantes más jóvenes.
Fuentes del partido insisten en que las elecciones clave para el PSOE siguen siendo las municipales y, sobre todo, las generales. "En las autonómicas a los nuestros les cuesta ir a votar, y a nosotros nos cuesta mucho movilizarlos", admiten desde la dirección, donde señalan además que una parte del voto progresista se refugia en partidos regionalistas que, sin embargo, en las generales acaban apoyando al PSOE. "Sin duda", sostienen.
Dentro del debate interno, el PSOE también insiste en la necesidad de reforzar la unidad del espacio de la izquierda. "Nuestro traje tiene que ser muy grande", señalan desde la dirección tras la propuesta del líder de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián y que sin embargo se ha quedado solo para reunificar a la izquierda. Más aún tras el hundimiento registrado por los partidos a la izquierda del PSOE en las elecciones de Aragón.
Con todo, el PSOE admite que el voto joven es hoy una de sus principales preocupaciones estratégicas. La combinación de desmovilización en las autonómicas, trasvase hacia Vox y menor impacto del discurso del miedo obliga al partido a replantear su mensaje y su forma de conectar con una generación que ya no responde a las promesas genéricas o a los vídeos de redes sociales.

