
Las equivocaciones en la Cámara Baja no son infrecuentes, aunque algunas adquieren especial relevancia. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, aún recuerda cómo el error del entonces diputado del Partido Popular, Alberto Casero, resultó determinante para la aprobación de su reforma laboral.
En esta ocasión, el fallo no era decisivo y todo apunta a una equivocación, sin embargo, no deja de ser llamativo que la vicepresidenta primera, ministra de Hacienda y candidata del PSOE en Andalucía, María Jesús Montero, haya votado en contra del decreto de ayudas a las víctimas de los accidentes ferroviarios de Adamuz y Gelida, que ha salido adelante con 349 votos a favor y uno en contra.
Tras la votación, las cámaras del hemiciclo han enfocado a María Jesús Montero, que aparecía riéndose, un gesto que evidenciaba que se trataba de una equivocación, tan involuntaria como desafortunada, máxime al ser la dirigente socialista que pedirá el voto a los andaluces antes del verano, en un contexto de creciente indignación por la actuación de la empresa pública Adif, que retiró material del lugar del accidente de Adamuz sin autorización previa.
Montero acudió junto al presidente del Gobierno a la que fue su primera visita al lugar del accidente. También acompañó a los Reyes en su recorrido por la zona cero y asistió, junto al ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y al ministro de Agricultura, Luis Planas, al funeral por el accidente ferroviario, después de que el Gobierno se viera en la obligación de cancelar el Homenaje de Estado previsto para el sábado 31 de enero.
El gran ausente de la jornada ha sido el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien, amparándose en "asuntos personales", ha delegado la defensa de la iniciativa y la respuesta a las críticas de los grupos del hemiciclo por su gestión y su falta de transparencia en el ministro Ángel Víctor Torres.

