
Diez días después de que comenzase la guerra en Irán, el Gobierno de Pedro Sánchez admite no saber aún qué medidas pondrá en marcha para paliar los efectos del conflicto, que los ciudadanos españoles ya están empezando a notar en sus bolsillos con el alza del gas y del petróleo, mientras otros gobiernos como el portugués ya han aplicado medidas fiscales para rebajar la carga sobre sus ciudadanos. Tampoco aclara si unas hipotéticas ayudas irán aparejadas del denominado escudo social, que incluye el plan antidesahucios y que fue tumbado por el Congreso hasta en dos ocasiones.
Un desconocimiento de los pasos a seguir mientras que para la ministra portavoz, Elma Saiz, basta con recurrir al lema que ha recuperado el presidente Sánchez como arma de movilización electoral. "Que pare la guerra es la mejor medida para proteger la vida y los bolsillos de la gente así que decir no a la guerra es la mejor medida", ha aseverado la ministra Elma Saiz en la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros sin tener en cuenta la espiral inflacionista que auguran algunos analistas.
En todo caso, desde Moncloa no consideran que estén tardando en aprobar ayudas económicas, al tiempo que defienden la transparencia del Ejecutivo tras el anuncio de la comparecencia del presidente del Gobierno el próximo 25 de marzo, tres días antes de que se cumpla un mes del inicio de esta guerra. Una comparecencia que, en todo caso, no busca recabar consensos o apoyos, sino simplemente informar de los pasos dados por el Ejecutivo, como el envío de una fragata a Chipre sin acudir al Congreso para su votación.
Para el Gobierno, los movimientos que se están dando son los "correctos", cuando lleva una semana repitiendo el discurso de que "están trabajando en un plan de respuesta que sea integral" al tiempo que "están monitorizando la situación", como ha repetido la vicepresidenta tercera, Sara Aagesen. Nada que ayude a las familias que están viendo cómo se encarece el precio de la compra.
En todo caso, la estrategia del Ejecutivo pasa por ganar tiempo y recurrir a una ronda de contactos que ni tan siquiera contará con la presencia del presidente del Gobierno, sino que acudirá el ministro de Presidencia, Félix Bolaños. Como novedad, el Ejecutivo se reunirá con todos los grupos, sin excluir a Vox, como sí hizo en la ronda de contactos para el envío de tropas de paz a Ucrania, que en enero tuvo que ser cancelada por el accidente ferroviario de Adamuz. Fuentes del Ejecutivo explican que buscan "unanimidad" en el Parlamento con las medidas y que no es la misma situación que con la guerra en Ucrania, apuntando a las relaciones de Vox con el presidente Orban. En todo caso, dicen que lo más probable es que Vox deniegue la reunión.

