
Vox no parece ver tan cerca el acuerdo en Extremadura como airea el Partido Popular, que empuja hacia esa posibilidad para meter presión a Santiago Abascal. El presidente, Alberto Núñez Feijóo, el secretario general, Miguel Tellado, y la portavoz parlamentaria, Ester Muñoz, alentaron este martes la idea de que el pacto está casi cerrado, pero la portavoz parlamentaria de Vox, Pepa Millán, no refrendó esa idea, como tampoco hizo ningún otro cargo del partido.
Aunque el PP empuja a un pacto "cuanto antes", la dirección nacional es consciente de que Vox "no se lo va a poner fácil", según trasladan fuentes del partido a Libertad Digital, que contemplan la posibilidad de que Abascal pueda seguir alargando la espera, pese al desgaste sufrido en las elecciones de Castilla y León. Varios motivos hacen a Vox mostrarse reticente a los acuerdos con el PP.
El primero, huir del llamado abrazo del oso que ya han vivido Podemos, Sumar y Ciudadanos; en segundo lugar, su rechazo a tener barones autonómicos que dificulten el férreo control que ejerce la cúpula; y, por último, la falta de cuadros formados, y de confianza, que ocupen los puestos intermedios de la administración pública.
La experiencia previa
Extremadura es el mejor ejemplo. En sólo un año, Vox tuvo dos personas al frente de la consejería de Gestión Forestal y Mundo Rural, a pesar de que apenas tenía atribuciones por ser una escisión de la de Medio Ambiente. Camino Limia abandonó el puesto, según se supo después, porque Madrid quiso imponerle a su equipo con gente de fuera de la región, y sin suficiente experiencia y conocimiento.
Fue sustituida por Ignacio Higuero, que se quedó con el PP cuando Vox salió de los gobiernos y acabó dimitiendo por haber engordado su currículum. Dijo que era licenciado en marketing, sin serlo. Elegir personal para ocupar las consejerías no es, aun así, la mayor dificultad, sino el ocupar cargos intermedios como las direcciones generales y el personal que está por debajo del consejero a nivel administrativo.
Cuando Vox entró en los gobiernos con el PP hace dos años, varios de esos puestos tuvieron que ser ocupados con personas de confianza del partido de Feijóo, según admitieron entonces a este medio fuentes de ambos partidos. No ha pasado apenas tiempo desde entonces para poder suplir esa carencia, por lo que sigue siendo un escollo para Vox.
Feijóo desveló este martes en Es la Mañana de Federico, de esRadio, que Vox les pidió en Extremadura una vicepresidencia y tres consejerías, como ya contó este periódico, pero después se echó para atrás. En el PP hubo cargos que interpretaron que las verdaderas intenciones de Abascal eran pedir imposibles para forzar la ruptura y poder culpar al PP, pero se encontró con el sí de Guardiola.
Acuerdo "cercano" sin fecha a la vista
Abascal ha mostrado, ahora, su voluntad de entrar en los tres gobiernos de Extremadura, Aragón y Castilla y León, y el PP no ha puesto pegas. Tampoco en las medidas. El decálogo hecho público por los de Feijóo es perfectamente asumible por Vox, hasta el punto de que no ha criticado ninguna de las iniciativas. Tellado desveló ayer que han llegado a perfilar 76 medidas para la investidura de María Guardiola, en las que había acuerdo casi absoluto. ¿Por qué Vox se resiste entonces a firmar?
Según sostienen, por la desconfianza que tienen hacia el PP y sus incumplimientos, pero los de Feijóo podrían tener también suspicacias porque Vox rompa los gobiernos en cualquier momento, de ahí que les exijan compromiso y "estabilidad", para evitar que en un año puedan quedarse, de nuevo, sin opción de aprobar presupuestos, lo que obligaría otra vez a convocar elecciones.

