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Precios fuera de control: la inacción de Sánchez arruina los bolsillos españoles

Carlos Cuesta analiza la inacción de Sánchez respecto de la subida del precio del petróleo que afecta a todos los ámbitos.

El análisis de Carlos Cuesta revela una realidad que desde La Moncloa intenta ocultar tras una densa cortina de humo propagandística: la verdadera prioridad de Pedro Sánchez no es el bienestar de las familias, sino el saqueo fiscal sistemático. En un contexto marcado por la inestabilidad internacional y el alza de los costes energéticos, el Gobierno ha optado por la inacción deliberada para permitir que la inflación actúe como un recaudador silencioso. Mientras el precio de los suministros básicos se dispara, el Estado incrementa sus ingresos a través del IVA, un tributo proporcional que castiga con mayor saña a los contribuyentes en tiempos de carestía.

La situación en el estrecho de Ormuz ha sido señalada en el Programa de Cuesta como uno de los catalizadores fundamentales de esta crisis de precios. Irán ha desplazado el foco del conflicto hacia esta vía marítima vital, por donde transita gran parte del crudo mundial proveniente de potencias como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar u Omán. Esta maniobra geopolítica busca estrangular el flujo de hidrocarburos para presionar a la comunidad internacional, especialmente a Estados Unidos e Israel, utilizando la energía como un arma de guerra que impacta directamente en el bolsillo de los españoles cada vez que acuden a la gasolinera.

Resulta indignante observar cómo, mientras la cotización del barril de Brent escalaba hasta superar los 108 dólares, el Ejecutivo socialcomunista se limitaba a observar la evolución de los mercados sin aplicar una sola rebaja impositiva urgente. Esta negligencia calculada ha tenido como único objetivo llenar las arcas públicas a costa del empobrecimiento general de la población. Durante tres semanas, el Partido Socialista ha permitido que la volatilidad de los precios asfixiara a transportistas, agricultores y sectores productivos, priorizando el engorde de la Hacienda Pública por encima de la viabilidad económica nacional.

Las cifras de este expolio, analizadas con rigor, son contundentes y dejan en evidencia la voracidad del sanchismo. Se estima que por cada jornada que el Gobierno ha demorado la toma de medidas, la recaudación extra por la subida de precios ha ascendido a unos 5,7 millones de euros diarios. En el acumulado de las tres semanas de parálisis intencionada, el botín extraído de los ciudadanos ronda los 120 millones de euros. Este excedente se suma a los ya abultados beneficios que el Estado obtuvo el ejercicio anterior, demostrando que para el Ejecutivo la crisis es, ante todo, una oportunidad de financiación para sus políticas de gasto descontrolado.

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