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El cofre del tesoro

Ese cofre del tesoro, con todas sus connotaciones piratescas, ya le ha asestado un golpe reputacional irreversible al otrora conocido como Bambi

Ese cofre del tesoro, con todas sus connotaciones piratescas, ya le ha asestado un golpe reputacional irreversible al otrora conocido como Bambi
'Botín' de joyas, pulseras, pendientes, relojes y piedras preciosas en un despacho de Zapatero | JUZGADO CENTRAL DE INSTRUCCIÓN NÚMERO 2 AUDIENCIA NACIONAL

A qué punto hemos llegado: a intentar calcular a ojo de buen cubero, a través de las fotos que por ahí han salido, cuánto valen las joyas halladas en la caja fuerte de José Luis Rodríguez Zapatero. Los más severos hablan de millones de euros, los amigos del expresidente rebajan la expectativa a menos de 50.000. Como si eso fuese moco de pavo. Yo no los gano ni los heredo cada día. ¿Usted sí?

Las joyas han sido siempre la riqueza portátil por excelencia. La más fácil de transportar y de ocultar. Cuando la familia imperial rusa todavía confiaba en escapar con vida de los bolcheviques, la zarina y sus hijas se cosieron varias alhajas a los corpiños. Sus asesinos tuvieron que emplearse a fondo con las bayonetas para romper la coraza de piedras preciosas y atravesar la carne.

También hubo judíos que trataron de convertir en joyas la riqueza que los nazis no les dejaban sacar de Alemania cuando todavía estaban a tiempo de escapar, eso sí, con una mano delante y otra detrás.

Más cerquita y más recientemente, tenemos el caso curioso, a su manera entrañable, de José Luis Corcuera. Siendo ministro del Interior de Felipe González, anhelaba aumentar la retribución de los altos responsables de la seguridad y de algunos guardias civiles especialmente machacados en los años de plomo de ETA. Pero para eso se requería la aprobación del Congreso, en principio reacio: la Guardia Civil es, siempre ha sido, un cuerpo bastante más virtuoso y menesteroso de lo que afirman la leyenda negra y los versos de Federico García Lorca. Ya es mala suerte tener enfrente al mayor poeta que en España ha sido. En resumen, que no estaba el horno para bollos ni para votaciones así. Entonces, Corcuera decidió tirar por el camino de en medio. Recurrió a los fondos reservados y se gastó siete millones de pesetas de la época en obsequiar con joyas escogidas a las esposas de sus más sufridos agentes y lugartenientes. A lo mejor no fue tanto un acto de corrupción como de impulsividad, muy en la línea del personaje. Pero en fin.

En resumen, pase lo que pase en el frente judicial, haya trama o no haya trama, se acredite o no se acredite financiación irregular del PSOE –que ya son ganas de buscarle tres pies al gato y a las líneas rojas: ¿no basta con el uso profusamente irregular de los recursos del Gobierno, esos que pagamos todos?–, esa imagen, ese cofre del tesoro, con todas sus connotaciones piratescas, ya le ha asestado un golpe reputacional irreversible al otrora conocido como Bambi.

A veces lo menos delictivo es lo que más duele. Las joyas de Zapatero son como las putas de Ábalos. Quizás penalmente lo de menos, pero éticamente lo que ofende más. Y yo con malicia me pregunto: ¿cuántos telediarios le quedan a Pedro Sánchez para pasar de poner la mano en el fuego por Zapatero a convertirle en el contenedor de toda la frustración que podría aplatanar el voto socialista, qué disgusto, qué disgusto, pero yo no sabía nada, cómo me lo iba yo a imaginar? Quince hombres sobre la caja del muerto... y una botella de ron. ¿Nos jugamos una botella de ron?

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