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Pedro de Tena

No me fiaba de ti y te quité el pasaporte

En Moncloa y en sus feudos mediáticos, la retirada del pasaporte a la mujer del Puto Amo es el ejemplo más claro de la conspiración de los jueces.

El presidente, Pedro Sánchez, junto a su mujer, Begoña Gómez, en la visita del Papa a Barcelona. | Cordon Press

"Lo que te voy a decir lo he visto en tu pasaporte.
No me fiaba de ti y te quité el pasaporte.
Ya no me puedes mentir, he visto tu pasaporte.
Dirás que huyo de ti y no querrás comprenderme.

Ahora sé que ya no puedo quererte.
Ahora sé que nunca volveré a verte.
Porque mientes, porque mientes."

Sí, eran Los Brincos del año 1965. Qué anticipación. Por el pasaporte, sus fechas y por sus sellos se pueden saber muchas cosas de una persona, de su pasado y de su futuro previsible. Pero además de las razones procesales correspondientes hay otra razón cívica que dejó clara, al menos en su enunciación, el procesado expresidente Zapatero: "Todos los ciudadanos debemos ser iguales ante la ley, sin distinción".

Supongo que en Moncloa y en sus feudos mediáticos, la retirada del pasaporte a la mujer del One, del Puto Amo, del todavía, aunque incomprensiblemente, presidente del Gobierno, es una demasía, el objeto de una obsesión, el ejemplo más claro de la conspiración de unos jueces de derecha contra la honorabilidad de una izquierda que aporta, se dijo, una historia de honradez, patraña de partido que se desmonta leyendo un poco sobre el tesoro del Vita o el oro de Moscú.

Sobre el Vita pueden leer, para ponerse los pelos de punta, la obra de la actriz navarra y musa de Gabriel García Márquez en su Cien años de soledad, María Luisa Elío, donde cuenta cómo y dónde fueron a parar las joyas depositadas en entidades bancarias y Montes de Piedad por ciudadanos españoles que fueron expropiados por el socialista Negrín, al que luego robó el tesoro Indalecio Prieto de acuerdo con la presidencia de México.

De lo del famoso Oro de Moscú da cuenta en un documentadísimo libro Boris Cimorra, hijo de quien fuera periodista y locutor de la radio moscovita que venía del frío hacia los países de habla española. Además su padre fue íntimo colaborador de La Pasionaria por un tiempo considerable. Sabía del paño. El libro, dos tomos, se llama Hasta el último maravedí (Las orejas de oro, I y La apertura española, II).

Ya se sabía que, al no retirar el pasaporte al expresidente Zapatero, el juez Calama pareció haber dado alas a una resolución parecida en el caso del procedimiento contra Begoña Gómez. Pero ha sido que no. Y puede discreparse de ambas decisiones, pero nadie puede considerar desproporcionada o injusta la medida de retirar todos los pasaportes a la esposa de Pedro Sánchez.

Por no irnos demasiado tiempo atrás, al exdirector de la Guardia Civil, Luis Roldán ni dio tiempo a retirarle los pasaportes, ordinario y diplomático, como pedía la Fiscalía, porque se fugó. En el caso GAL, al exministro Barrionuevo se le aplicó la misma medida cautelar y se le obligó a comparecer cada quince días en el Juzgado.

A Rodrigo Rato, exvicepresidente del Gobierno y expresidente del Fondo Monetario Internacional, el juez le retiró el pasaporte y le impuso comparecencia mensual en el juzgado en la causa por fraude fiscal, blanqueo y corrupción entre particulares. Como a Luis Bárcenas, al quien el juez Ruz le retiró el pasaporte, le prohibió salir de España, imponiéndole comparecencias quincenales. Lo mismo decidió sobre otros acusados del caso.

Tómese nota de otros casos en los que se aplicaron idénticas medidas cautelares, como ocurrió durante la instrucción del procedimiento contra Dani Alves, en el caso Villarejo o en el de Mario Conde,

También es cierto que las medidas no se han impuesto al expresidente Zapatero ni a Iñaki Urdangarin. Diferentes jueces, diferentes casos, diferentes valoraciones y apreciaciones sobre los riesgos. Pero, ¿obsesión persecutoria? De haber existido tal manía, sería en la estrategia de la plana mayor de Ferraz contra el juez Peinado, desde el primer día en que decidió imputar a Begoña Gómez y todo lo que se ha sabido después sobre las cloacas socialistas apuntalan esta deducción.

Si además se tiene en cuenta que la imputada era bien aficionada a viajar, en el Falcon o en compañías privadas a destinos como República Dominicana, República Democrática del Congo, Guinea Ecuatorial, Guinea-Bissau y Rusia, a los que hay que unir los viajes certificados por la UCO a Reino Unido, Egipto, Italia, México, Costa Rica, Perú, Suiza, Países Bajos, Ghana y Uruguay, cuando menos cabe una duda.

O sea, que volviendo a Los Brincos, tanto las acusaciones particulares como el juez han optado por no fiarse y retirarles los pasaportes a ella y a su empleada pública. Pero, ¿no habíamos quedado con Zapatero que todos somos iguales ante la ley y que hay que presumir la inocencia de todo el mundo, incluido el juez Peinado? ¿Por qué a José Luis Ábalos, a Koldo García, a Aldama, a Pardo de Vera y otros sí, y a Begoña no?

A otro perro con ese hueso.

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