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Llanto por España

¿Cómo es que una Nación consiente que sea más llevadero callar u ocultar el origen de su tragedia para eludir tomar decisiones patrióticas por costosas y dolorosas que sean?

¿Cómo es que una Nación consiente que sea más llevadero callar u ocultar el origen de su tragedia para eludir tomar decisiones patrióticas por costosas y dolorosas que sean?
Miles de personas se manifiestan en Ceuta por la situación migratoria. 10 DE AGOSTO DE 2026. | Cordon Press

El llanto es un estado que desborda un golpe de pena. Por eso, llanto viene de planto, lamento, golpe de pecho por dolor y no se confunde con llorar, derramar lágrimas, que procede de plorare. En el llanto importa menos el llorar que la pena honda que provoca una herida inmensurable. En sus entrañas, el llanto parece indicar que no puede hacerse nada contra su causa, es como un lloro desesperado. Las lágrimas se secan, pero el llanto…queda dentro y para siempre.

Tras la Crónica mozárabe, que inauguró el llanto por España, el primer llanto por España que se conoce, creo yo, es el que refiere Rodrigo Jiménez de Rada en su Historia de los hechos de España (o Historia gótica), libro III, 22. Se ha traducido el capítulo: "Llanto (deploratio) por España y los godos, y la causa de la ruina". En él se resume su objeto. España, ya se llamaba así, "se vino abajo antes que se pueda contar y apenas queda quien llore lo que destruyó el golpe de la muerte, quien grite ya sin vida a los caminantes: «¡Mirad si hay un dolor como el mío!»… España lloraba sus hijos y no puede ser consolada porque no hay quien lo haga".

Era el final del reino visigodo y el comienzo de la invasión musulmana. Desde entonces, hay muchos versos que tratan de los llantos por España, si no con el llanto mismo entre sus palabras, con otras semejantes. ¿O no era llanto el de Quevedo cuando escribió aquel soneto sobre los muros de la patria nuestra, que termina: "Entré en mi casa; vi que, amancillada,/ de anciana habitación era despojos;/mi báculo, más corvo y menos fuerte;/ vencida de la edad sentí mi espada,/y no hallé cosa en que poner los ojos/ que no fuese recuerdo de la muerte."

¿Y no fue llanto por España todo lo que dolía en el 98, y más allá, en las sucesivas generaciones hasta la Guerra Civil, tras ella y todavía después de la Transición cuando las balas de los asesinos y los votos de los conspiradores se conjuraban para acabar, no a con la democracia como forma de gobierno, sino con España como patria común y compartida? ¿Acaso no sigue el llanto por España ante la tumba de los asesinados cuando los votos ya eran libres?

¿No fue llanto aquel hosco lamento por la corrupción de las instituciones que se vivió tras el quejido del desencanto de los tiempos de las líricas socialistas? ¿Cuántos llantos desde entonces? El tremendo y desolador llanto del 11-M, terrible soledad la de sus víctimas que siguen sin saber quién, qué, por qué, para qué… Hay una sentencia, sí, de risa, pero no hay una explicación oficial del Gobierno de España que descubra quién fue y que quiso obtener y si lo obtuvo. ¿Cómo es que una Nación consiente que sea más llevadero callar u ocultar el origen de su tragedia para eludir tomar decisiones patrióticas por costosas y dolorosas que sean?

Sí, es un llanto que no cesa. Fue un llanto quedo, sordo, apagado si queremos, el que salía de los pulmones de los miles y miles de afectados por el COVID 19, a los que se ocultó, a los que se sometió al dicterio de un Comité de Expertos que nunca existió y a los que se siguió humillando traficando con las mascarillas que se necesitaban para evitar los contagios.

Desde entonces, ¿cuánto llanto por España se ha desconsolado? ¿Cómo sería el llanto de unos bienintencionados socialistas de a pie al comprobar cómo sus dirigentes maltrataban las propias urnas para herir de muerte a la democracia? Ese es también un llanto por España, por sepultado que haya quedado por los sicarios de una banda que ha terminado por ocupar su partido.

¿Y cuánto llanto por España se ha vertido con las evidencias escandalosas de una esposa, de un hermano, de unos codirigentes del PSOE, de un ex Fiscal General, de un expresidente del gobierno, de unas cloacas, de un uso amoral de los dineros públicos, de una Ley del Sí es Sí antimujeres, de una Ley de Amnistía antiespañola, de unos indultos, de una humillación nacional como el caso Pegasus y de tantas otras ofensas y negligencias?

Si nos faltaba alguno, oigamos el llanto por Ceuta y Melilla, sobre cuyo destino todos parecen tener algo que decir, menos nosotros mismos, compatriotas de los que allí han sido invadidos impunemente sin consecuencias de tipo alguno. Se manifestaron 15.000 ceutíes contra ese destino, pero, ¿cuántos españoles hemos salido a la calle para terminar con la vergüenza?

¿Será verdad lo que algunos filósofos anotan sobre el llanto excesivo? ¿Sera verdad que esa demasía lacrimosa de lamentos y dolores produce un callo definitivo en las fuentes del alma nacional y que España ha llorado ya todo lo que podía y sabía? ¿Será verdad que pase lo que pase, y la traten como la traten, esta patria nuestra ya no tiene instinto de defensa ni deseo de sobrevivir ni con dignidad ni sin ella?

Sí, España parece hecha para el llanto estéril, que no resuelve ni disuelve el dolor ni da fruto alguno, sino que renace una y otra vez ante la incapacidad de atajar sus causas. Se necesita urgente poeta para un Llanto por España. Razón: no en el Gobierno. (Absténganse consagrados).

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