L. D. / EFE.-
A través del diario oficial cubano
Granma
, Castro ha respuesta a las declaraciones efectuadas por Baltasar Garzón a medios de comunicación latinoamericanos, quien le cuestionaron sobre la posibilidad de proceder contra el mandatario cubano a quien la comunidad internacional lo acusa por violaciones a los derechos humanos. En esa oportunidad, Garzón respondió que "no puede procederse contra Jefes de Estado que están en activo por cualquier clase de delito y rigen las mismas normas de los tratados de 1969 y de la no responsabilidad de los Jefes de Estado. Sólo un tribunal internacional puede hacerlo".
El magistrado español ha comentado en sus declaraciones que desconocía si "Castro se asustó" por la detención del ex dictador chileno Augusto Pinochet, aunque recordó que el mandatario cubano tenía una entrevista en España, y en vez del tiempo que tenía previsto permanecer en la península Ibérica, Castro se marchó en unas horas. Además ha añadido que tenía unos expedientes contra el mandatario cubano, pero no llegó a estudiarlos a fondo porque no era viable la acción por los límites fijados por las normas internacionales.
Fidel Castro ha respondido que "si algún juez o alguna autoridad de España intentara arrestarme haciendo uso de arbitrarias facultades extraterritoriales y violando derechos que para mí son sagrados, debe saber de antemano que habrá combate, sea cual fuere el lugar donde intenten hacerlo (porque) creo en la extraterritorialidad del honor y la dignidad del hombre".
Enfático, el presidente ha afirmado que no albergaría "la más mínima preocupación por el señor Garzón. Sencillamente, no estoy bajo su jurisdicción, ni tampoco de las leyes españolas". De hecho, ha recalcado que "no existe ningún principio internacional que le conceda facultades para juzgar a un ciudadano de otro país, que no viva ni haya cometido falta alguna en España".
"Las leyes nacionales españolas no tienen carácter extraterritorial, como no pueden tenerlo la Helms-Burton, ni las leyes nacionales de EEUU", comenta Fidel Castro en el Granma .
"El odio universal suscitado por Pinochet y los repugnantes crímenes del Gobierno militar argentino con sus decenas de miles de torturados y desaparecidos, no debe ser justificación para conceder a EEUU y a sus aliados de la OTAN la extraterritorialidad de sus leyes y jueces" señala y comenta que que le pareció extraña la detención del dictador chileno en Londres porque él "fue el que más ayudó a los ingleses cuando la guerra de las Malvinas".
Castro afirma además que "Pinochet no actuó solo". Para el mandatario cubano, "el Presidente de Estados Unidos, su Gobierno y la alta dirección del Estado tomaron la decisión de derrocar a Allende". Para el mandatario cubano "fue EEUU quien entrenó en su propio territorio a miles de torturadores en las técnicas más refinadas de obtener información y sembrar el terror haciendo desaparecer a más de 150.000 personas y privaron de la vida a cientos de miles". Bajo ese contexto, Castro cuestiona “por qué ningún funcionario norteamericano responsable de tan criminal política fue incluido en el proceso (contra) Pinochet".
Por otra parte, el mandatario cubano Fidel Castro afirma que agradece a Garzón "su juiciosa respuesta" de no estudiar los expedientes contra su persona, pero le aclara que "no por sus palabras ni porque se haya dejado de estudiar a fondo los expedientes promovidos" por la oposición anticastrista de Miami, (a la que Castro califica de "mafia") o por que yo ostente la condición de Jefe de Estado" va a sentir algún temor.
Castro anuncia que "excusa al señor Garzón porque no conoce a los cubanos y seguramente ha podido estudiar muy poco la historia de sus luchas contra cientos de miles de valientes soldados españoles".
El mandatario de Cuba en respuestas a las palabras del juez Baltasar Garzón asegura que "ningún mortal se debe hacer la ilusión de ser más temible que los dioses" y asegura que él ha vivido siempre tranquilo y que así será el resto de su vida, por lo que Castro concluye anunciando: "Soy revolucionario y moriré siéndolo".
El magistrado español ha comentado en sus declaraciones que desconocía si "Castro se asustó" por la detención del ex dictador chileno Augusto Pinochet, aunque recordó que el mandatario cubano tenía una entrevista en España, y en vez del tiempo que tenía previsto permanecer en la península Ibérica, Castro se marchó en unas horas. Además ha añadido que tenía unos expedientes contra el mandatario cubano, pero no llegó a estudiarlos a fondo porque no era viable la acción por los límites fijados por las normas internacionales.
Fidel Castro ha respondido que "si algún juez o alguna autoridad de España intentara arrestarme haciendo uso de arbitrarias facultades extraterritoriales y violando derechos que para mí son sagrados, debe saber de antemano que habrá combate, sea cual fuere el lugar donde intenten hacerlo (porque) creo en la extraterritorialidad del honor y la dignidad del hombre".
Enfático, el presidente ha afirmado que no albergaría "la más mínima preocupación por el señor Garzón. Sencillamente, no estoy bajo su jurisdicción, ni tampoco de las leyes españolas". De hecho, ha recalcado que "no existe ningún principio internacional que le conceda facultades para juzgar a un ciudadano de otro país, que no viva ni haya cometido falta alguna en España".
"Las leyes nacionales españolas no tienen carácter extraterritorial, como no pueden tenerlo la Helms-Burton, ni las leyes nacionales de EEUU", comenta Fidel Castro en el Granma .
"El odio universal suscitado por Pinochet y los repugnantes crímenes del Gobierno militar argentino con sus decenas de miles de torturados y desaparecidos, no debe ser justificación para conceder a EEUU y a sus aliados de la OTAN la extraterritorialidad de sus leyes y jueces" señala y comenta que que le pareció extraña la detención del dictador chileno en Londres porque él "fue el que más ayudó a los ingleses cuando la guerra de las Malvinas".
Castro afirma además que "Pinochet no actuó solo". Para el mandatario cubano, "el Presidente de Estados Unidos, su Gobierno y la alta dirección del Estado tomaron la decisión de derrocar a Allende". Para el mandatario cubano "fue EEUU quien entrenó en su propio territorio a miles de torturadores en las técnicas más refinadas de obtener información y sembrar el terror haciendo desaparecer a más de 150.000 personas y privaron de la vida a cientos de miles". Bajo ese contexto, Castro cuestiona “por qué ningún funcionario norteamericano responsable de tan criminal política fue incluido en el proceso (contra) Pinochet".
Por otra parte, el mandatario cubano Fidel Castro afirma que agradece a Garzón "su juiciosa respuesta" de no estudiar los expedientes contra su persona, pero le aclara que "no por sus palabras ni porque se haya dejado de estudiar a fondo los expedientes promovidos" por la oposición anticastrista de Miami, (a la que Castro califica de "mafia") o por que yo ostente la condición de Jefe de Estado" va a sentir algún temor.
Castro anuncia que "excusa al señor Garzón porque no conoce a los cubanos y seguramente ha podido estudiar muy poco la historia de sus luchas contra cientos de miles de valientes soldados españoles".
El mandatario de Cuba en respuestas a las palabras del juez Baltasar Garzón asegura que "ningún mortal se debe hacer la ilusión de ser más temible que los dioses" y asegura que él ha vivido siempre tranquilo y que así será el resto de su vida, por lo que Castro concluye anunciando: "Soy revolucionario y moriré siéndolo".
