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La casualidad libró a Bob de la explosión de Boston y del 11-S

Bobby de Luca, bostoniano de 41 años, salvó la vida "por casualidad" el lunes en el maratón. Hace 12 años, también lo hizo en el 11-S.

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Bobby de Luca, bostoniano de 41 años, salvó la vida "por casualidad" el lunes en el maratón. Hace 12 años, también lo hizo en el 11-S.
Bobby (primero por la derecha) junto a cuatro amigos en el maratón de Boston en los años 90 | Bobby de Luca

Durante los últimos 35 años, Bobby de Luca viene participando en el Maratón de Boston. El pasado lunes no iba a ser una excepción y a sus 41 años se enfundó las zapatillas y salió dispuesto a participar en uno de los eventos más esperados del año en la casa de los De Luca.

Ya cuando era un niño, sus abuelos le llevaban a la colina de Heartbreak para ver el maratón con toda la familia. Hacían picnic y animaban a los corredores en esta legendaria carrera que año tras año da el pistoletazo de salida a la primavera. "Yo, entonces, era pequeño, pero asocié el maratón de Boston con la familia y la diversión".

A medida que fue creciendo, asoció el maratón con una de las fechas más esperadas del año. En la adolescencia intentaba ligar el día de la carrera "más abajo de la ruta en Clevalnd Circle", donde se juntaban los chavales para animar a los corredores. Tanto es así que "no podría adivinar cuántos matrimonios" se conocieron por primera vez en este maratón.

Ya durante aquellos año, fue descubriendo lo que significaba en realidad aquella carrera y por qué se hablaba de ella como el maratón de "la caridad en el aire". Bobby hace hincapié en que, "si lo piensas, un gran porcentaje de los corredores completan el recorrido por obras de caridad. A lo largo del recorrido hay una gran línea de voluntarios y los vecinos de Boston, aficionados a la carrera, acuden a ofrecer su aliento y ánimo a familiares, amigos y también a extraños. Los propietarios de los negocios y casas que se encuentran en el recorrido establecen puestos para colocar agua y fruta a lo largo de la carrera que alcanza las 26 millas" (casi 42 kilómetros). Además, el dinero que se recauda en la carrera se destina a obras de beneficencia. Es decir, para Bobby "toda la carrera consiste en dar".

El pasado lunes Bobby salió a correr el maratón de su ciudad. Cuando estaba a una milla (1,6 kilómetros) de la meta, se había dado por vencido y caminaba junto a Fenway Park a las 2:50 exactamente buscando un lugar llamado Remy, donde suelen tomar alguna cerveza los días festivos. "Había oído ambas bombas. He disparado morteros militares así que sé que era una explosión. Primero pensé que eran salvas de cañones, pero lo comenté con un amigo y vimos que no tenía sentido, nunca se disparan cañones en el maratón, sino que suenan campanas. No fueron cañones, Dan –le dijo a su amigo- fueron bombas".

Aquella conjetura duró apenas un minuto. Entraron corriendo en el bar al encuentro de sus amigos preguntándose que habría sucedido. Cuando apenas habían entrado, les llegó un mensaje de texto con lo sucedido. Salieron pronto. Minutos después las calles del centro se habían convertido en un caos. "Hubo un éxodo masivo procedente de la línea de meta, pero la gente en el Fenway todavía no lo sabía. No había modo de conseguir un taxi, así que aligeramos el paso y tratamos de permanecer fuera de la ruta del maratón".

Pero aquella experiencia no le era ajena a Bobby. Él mismo reconoce en declaraciones a Libertad Digital que "lo que realmente me asusta es que estaba en mi camino a la línea de meta. Tuve suerte. He estado en la línea de meta tantas veces y siempre voy a esos bares donde estaban las bombas. Me siento afortunado de estar vivo. Fueron sólo circunstancias aleatorias las que evitaron que estuviera allí".

Se da la circunstancia de que Bobby se embarcó el 11 de septiembre de 2001 en el aeropuerto de Boston en un avión con dirección a Atlanta cuando terroristas de Al Qaeda cogieron otro avión en el mismo aeropuerto camino de Nueva York. "Tuve suerte".

En cualquier caso "a los bostonianos nos encanta pelear. Hemos luchado contra los británicos en 1776 cuando tenían nuestra ciudad sitiada. Hoy luchamos por causas que creemos. ¿Qué significa esto para Boston? No estoy seguro, pero de lo que sí estoy seguro es de que el próximo año el maratón establecerá récords de asistencia y corredores". 

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