Hasta hace bien poco, esta campaña electoral se parecía a la de 1892, en la que ambos candidatos eran los mismos que cuatro años antes y ambos buscaban un segundo mandato, con Grover Cleveland llevándose el gato al agua y convirtiéndose en el único presidente hasta la fecha en gobernar durante dos mandatos no consecutivos. Pero con la dimisión de Joe Biden, la campaña más parecida que podemos encontrar es mucho más reciente. En 1968, durante las primarias, el demócrata Lyndon Johnson dimitió ante el creciente descontento en el país y en las propias filas del partido por la guerra del Vietnam. Su vicepresidente Hubert Humphrey ocupó su lugar y se enfrentó a Bobby Kennedy, que fue asesinado durante las primarias, su autodenominado sucesor George McGovern y el senador contrario a la guerra Eugene McCarthy.
Cuando comenzó la convención Humphrey tenía más votos que nadie, pero no tenía la mayoría y había muchos delegados designados por las campañas de Johnson y Kennedy que no estaban comprometidos con ningún candidato. Antes y durante la convención hubo manifestaciones contra la guerra del Vietnam en las que se llegó a designar a un cerdo, Pigasus, como el candidato demócrata. Pero el ambiente festivo acabó pronto porque el alcalde decidió reprimir las protestas con una firmeza bastante poco usual hasta ese momento. También activó unas medidas de seguridad extremas en la propia convención, dificultando su funcionamiento.
Humphrey acabaría consiguiendo la nominación, pero las imágenes que acabaron en la retina de los televidentes fueron las de los disturbios que tuvieron lugar a las puertas de la convención, y no las de los discursos de conciliación y unidad que se pronunciaron dentro. Sería derrotado por bastante claridad por Richard Nixon.
La convención de 1968 tuvo lugar en Chicago, como ésta. Entonces fue Vietnam, este año es Gaza lo que previsiblemente mueva a las protestas frente a la convención. De nuevo tenemos a una vicepresidente en liza, con casi 4.000 delegados que no están comprometidos con ningún candidato. Aunque Obama ha pedido que haya competencia, la mayoría de los demócratas, incluyendo varios de los potenciales rivales de Harris, parece que prefieren evitar que se repita un desastre como el que fue 1968 para el partido… y para el candidato que finalmente ganó en la convención. ¿Quién puede culparles?


