Menú

¿Qué está pasando en Minnesota con la inmigración?

Dos muertes, protestas contra ICE y una escalada política que recuerda a 2020.

Les había preparado un vídeo analizando la muerte de Reneé Good, quien recibió tres disparos de un agente de inmigración mientras sacaba su coche para evitar su detención, desde el punto de vista de cómo se juzgan estos casos en Estados Unidos. Pero una inoportuna gripe me impidió grabarlo y han pasado tantas cosas, incluyendo otro muerto, que resulta obligado intentar explicar qué está pasando desde un punto de vista más general.

Trump, inmigración y cooperación local

Donald Trump ganó las elecciones bajo la promesa de impedir la inmigración ilegal y expulsar a aquellos a los que Biden permitió pasar, empezando por quienes hayan cometido delitos. En general lo está haciendo sin demasiados problemas ni violencia por todo Estados Unidos, porque las autoridades locales cooperan con ellos y les entregan aquellos que han sido detenidos, juzgados o condenados por diversos delitos.

Incluso ahí donde gobiernan los demócratas y prohíben colaborar, tampoco la violencia está desatada. El foco realmente está en Minnesota. Sí, el mismo estado donde les expliqué que miles de millones de dólares destinados a distintos servicios sociales habían ido a parar a redes de fraude de la minoría somalí.

Activismo organizado y protestas contra ICE

Después de que el gobernador Tim Walz renunciara a presentarse a la reelección por el riesgo real de perder frente a un republicano por el fraude masivo, la campaña contra ICE, la policía migratoria, empezó a dar los frutos deseados. Y no nos engañemos, esos frutos deseados son la muerte de activistas que permitan generar un movimiento masivo de rechazo a los republicanos: no olvidemos que Minnesota es la tierra de George Floyd.

Las redes de activistas que se formaron para las protestas del verano de 2020 bajo el lema de Black Lives Matter se han profesionalizado desde entonces. Disponen de grupos de acción coordinados mediante la app de mensajería segura Signal, que vigilan a posibles agentes de inmigración y llaman a actuar cuando los identifican.

A veces se equivocan, como sucedió con un grupo de programadores informáticos que sufrieron un escrache mientras comían en su restaurante habitual. Pero cuando funcionan correctamente no solo permiten congregarse a decenas de personas, sino que en algunos casos interfieren activamente en las acciones policiales, un delito que puede acarrear hasta diez años de cárcel.

Dos muertes y decisiones en décimas de segundo

En el primer caso, hace un par de semanas, Renee Good aparcó su coche en diagonal para impedir el paso de los agentes, huyó golpeando a un policía y fue abatida. En el segundo, este fin de semana, Alex Pretti intentó evitar la detención de otra activista por parte de la Patrulla Fronteriza. Según los vídeos, iba armado, fue desarmado y un disparo accidental desencadenó que otros agentes lo acribillaran tras gritar "¡Arma!".

Desde el punto de vista estrictamente legal, parece probable que el primer caso se considere un tiroteo justificado y el segundo no, aunque no me sorprendería que ninguno llegue a juicio. En ambos casos son decisiones tomadas en décimas de segundo, en un país donde los civiles pueden portar armas y dudar puede costarte la vida.

Choque institucional y riesgo de escalada

Parte del problema puede estar en haber puesto a la policía fronteriza a actuar en ciudades, algo para lo que no están preparados. Aun así, incluso corrigiendo esto, Minnesota seguiría teniendo un problema: una revuelta de baja intensidad para la cual las fuerzas federales no están entrenadas, y que seguirá produciendo víctimas.

Esta revuelta está siendo azuzada por autoridades demócratas como el gobernador Tim Walz, el alcalde Jacob Frey y el fiscal general Keith Ellison, que hablan de "estado policial" y llaman a la "resistencia". En ambos tiroteos acusaron de "asesinato a sangre fría" antes de que se publicaran los vídeos. Tampoco Trump y los suyos actuaron con más prudencia, culpando a las víctimas de inmediato.

¿Ley de Insurrección?

No sería sorprendente que Trump acabara invocando la Ley de Insurrección para permitir al Ejército tomar el control de las calles, algo que no ocurre desde 1992 tras los disturbios de Rodney King. No lo ha hecho todavía porque sabe que es lo que los demócratas desean para validar sus acusaciones y navegar esa ola hasta noviembre. Pero también recuerda los disturbios de 2020, una de las razones por las que perdió las elecciones. ¿Repetirá el error o cometerá el opuesto? Lo veremos durante las próximas semanas.

Temas

En Internacional

    Servicios

    • Radarbot
    • Curso
    • Inversión
    • Securitas
    • Buena Vida
    • Reloj