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Papa Francisco, un argentino odiado por los Kirchner

Jorge Mario Bergoglio, ahora papa Francisco, ha protagonizado intensos enfrentamientos con los Kirchner en su Argentina natal.

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Jorge Mario Bergoglio, ahora papa Francisco, ha protagonizado intensos enfrentamientos con los Kirchner en su Argentina natal.
Fumata blanca en San Pedro

"Parece que mis hermanos cardenales han ido a buscar al Papa a Argentina, muy lejos, pero ya estamos aquí", decía Jorge Mario Bergoglio, ahora papa Francisco, en su primera intervención pública como sumo pontífice. Y en Argentina, donde fue presidente de la Conferencia Episcopal Argentina durante dos períodos, Bergoglio protagonizó sonados enfrentamientos con la dinastía de los Kirchner.

Los medios argentinos hablan de una "relación gélida" y sentencian que los encontronazos con Néstor Kirchner supusieron finalmente "una ruptura sin retorno", pese a que a la muerte del mandatario argentino, Bergoglio señaló "sería una ingratitud muy grande que ese pueblo, esté de acuerdo o no esté de acuerdo con él, olvidara que este hombre fue ungido por la voluntad popular". Finalmente señaló que "las banderas claudican frente a la muerte y dejan su lugar a las manos misericordiosas del Padre".

Así como con Néstor Kirchner, el cardenal Jorge Mario Bergoglio tuvo una relación que se puede calificar de irrecuperable, no ha sido tanto con la heredera del peronismo en la casa rosada. Bergoglio y Cristina Kirchner han protagonizado hasta el momento situaciones de fuertes discrepancias con otros en los que intentaron que reinara la calma.

Su periodo como presidente del Episcopado se caracterizó por una fría relación con los gobiernos de los Kirchner. Bien en misa, bien en los comunicados centrales tadeum del 25 de mayo, Bergoglio lanzó mensajes muy duros al Gobierno.

Durante el mandato de Néstor Kirchner, entre 2003 y 2007, el presidente argentino mantuvo enfrentamientos dialécticos con Bergoglio, a quien Néstor llegó a considerar como de la oposición. Después de que Néstor ganara las elecciones en 2003, Bergoglio criticó "el exhibicionismo y los anuncios estridentes" del nuevo mandatario. El entonces presidente se negó a acudir a varias de las ceremonias encabezadas por Bergoglio y desde la Conferencia Episcopal se aseguró que no había relaciones entre la Iglesia y el Ejecutivo argentino.

Las malas relaciones y los enfrentamientos verbales llevaron a Néstor a criticar abiertamente a la Iglesia. "Nuestro Dios es de todos, pero cuidado que el diablo también llega a todos, a los que usamos pantalones y a los que usan sotanas", apostilló Kirchner.

Con la llegada de Cristina Fernández al poder, las relaciones mejoraron, gracias a los contactos que la presidenta mantuvo con la Iglesia para preparar el viaje de 2009 al Vaticano. Pero las buenas relaciones comenzaron a romperse después de que Bergoglio acusase al Gobierno de Fernández de alimentar la "crispación social" y denunció que "desde hace años el país no se hace cargo de la gente".

Sin embargo, con el anuncio en 2010 de que el Gobierno aprobaría una ley para legalizar el matrimonio homosexual, las relaciones empeoraron aún más. Bergoglio envió una misiva a toda la Iglesia argentina en la que pedía que en las ceremonias religiosas se mencionara "el bien inalterable del matrimonio y la familia".

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