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Agenda chavista: provocación, ataques y violencia

En los últimos días, la violencia en el discurso del chavismo ha llegado a niveles poco antes vistos. ¿Busca una reacción?

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En los últimos días, la violencia en el discurso del chavismo ha llegado a niveles poco antes vistos. ¿Busca una reacción?
Diosdado Cabello habla, ante la mirada de Nicolás Maduro. | EFE

En los 14 años de chavismo, todos ellos con Hugo Chávez como líder indiscutible, hemos sido testigos de todo tipo de ataques verbales y burlas contra la oposición. Fallecido Chávez, y ya en campaña electoral, su sucesor Nicolás Maduro imitó gran parte de su discurso beligerante.

Sin embargo, desde que fue nombrado ganador por el Consejo Nacional Electoral (CNE), pese a los reclamos de la oposición, varios miembros del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se han mostrado más desatados que nunca en sus declaraciones, lo que demostraría lo que muchos creen: que Chávez tenía un total dominio y control de su gente, y que ahora todos intentan tomar posición.

La última de estas declaraciones ha sido las de la ministra de Servicio Penitenciario de Venezuela. Iris Varela dijo que estaba preparando "una celda" para que Henrique Capriles "purgue" los supuestos crímenes cometidos en la ola de violencia postelectoral. En concreto, responsabilizó al opositor por "llamar al pueblo a descargar su arrechera por un resultado que no le favorece" por lo que anunció que estaba "preparando la celda donde vas a tener que ir a purgar tus crímenes, porque eres un fascista y eres un asesino". Además, agregó que la cárcel pueda quitarle "el pensamiento fascista" y rehabilitarle ya que "tienes un vicio y tú lo sabes. Deja el consumo de estupefacientes, porque te está llevando por mal camino".

Pero no es el único caso. Ya en las últimas semanas, Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional (AN), criticó a la oposición por no reconocer a Maduro como presidente electo. De hecho, se dirigió a todos los miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) amenazándoles de quitarles la palabra si es que no desistían en pedir un nuevo conteo de los votos y daban ese paso. Dicho y hecho, censuró en todo momento a los diputados opositores.

Este nivel de declaraciones fuera de lo común también ocurrió con el ministro de Vivienda. En un vídeo, Ricardo Molina señaló que echaría a la calle a los trabajadores que fueran opositores: "A mí me importa en absoluto lo que dicen las leyes laborales, no me importa en absoluto. No acepto militantes de partidos fascistas, quien quiera ser militante de Voluntad Popular, ese partido fascista de Leopoldo López, que renuncie, porque si no renuncia yo mismo lo voy a botar". En clara muestra de la poca tolerancia a opiniones distintas a las chavistas, agregó que "yo no acepto que aquí vengan a hablar mal de la revolución, que nadie venga a criticar a Nicolás, que venga a hablar del comandante Chávez. No acepto militantes de partidos fascistas"

La reacción del partido Voluntad Popular, unas de las agrupaciones que integra a la coalición opositora de la MUD, llegó a través de Carlos Vecchio, uno de sus portavoces: "Yo quiero decirle, señor ministro, que con estas declaraciones el fascista es usted. Usted habla como un fascista y se comporta como un fascista (...) Perseguir a un venezolano por pensar distinto es una conducta fascista y hemos visto como este gobierno luego del 14 de abril se ha empeñado en perseguir e intimidar a los funcionarios públicos de Venezuela".

Estos son apenas algunos ejemplos de lo que ha venido ocurriendo en Venezuela en los últimos días. Sin embargo, el primero en hacerlo fue Nicolás Maduro con sus denuncias de planes para asesinarlo, lo que demuestra el estado de paranoia en el que se encuentra constantemente el actual gobierno chavista. Lo que es cierto es que desde el fallecimiento de Chávez, el nivel de nerviosismo y violencia del chavismo se ha multiplicado.

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