
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dejado claro que la caída de Nicolás Maduro no va a traducirse en una transición inmediata hacia las urnas. Tras la incursión de las fuerzas estadounidenses que terminó con la captura del jefe del régimen chavista, el mandatario norteamericano considera que Venezuela no está, ni de lejos, en condiciones de celebrar elecciones y que el país necesita antes una profunda reconstrucción bajo tutela internacional. Según informa Europa Press, Trump no contempla plazos cortos ni soluciones cosméticas para un país devastado por décadas de dictadura.
En una entrevista concedida a la cadena NBC, el presidente estadounidense fue tajante al rechazar la posibilidad de una convocatoria electoral en el corto plazo, después de que se le sugiriera un margen de apenas un mes. "Primero tenemos que arreglar el país. No se pueden celebrar elecciones. Es imposible que la gente pueda votar", afirmó. Trump dejó claro que el proceso será largo y que no se forzarán tiempos artificiales: "No, llevará un tiempo. Tenemos que cuidar al país hasta que se recupere".
El mando político
Lejos de esconder quién toma las decisiones, Trump explicó que la situación venezolana será supervisada por un grupo de altos cargos de su Administración, entre ellos el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Defensa Pete Hegseth y su asesor Stephen Miller, a los que atribuyó "diferentes conocimientos". Sin embargo, cuando se le preguntó quién tiene la última palabra sobre el futuro del país caribeño, su respuesta fue tan clara como reveladora: "Yo".
El mensaje no es nuevo. Desde la intervención que puso fin al mandato de Maduro, Trump ha insistido en que es él quien está "a cargo" de Venezuela. Ya este domingo, ante los medios, evitó conscientemente pronunciarse tanto sobre una eventual convocatoria electoral como sobre la liberación de presos políticos, dejando claro que la prioridad no es escenificar una normalidad inexistente, sino estabilizar un país arrasado por el chavismo.
La situación en Caracas
Mientras tanto, la Presidencia de Venezuela ha quedado en manos de Delcy Rodríguez, que ejerce en funciones tras la caída de Maduro. Según el propio Trump, la dirigente ha estado cooperando con Washington, aunque el presidente estadounidense aún no ha decidido si su Gobierno mantendrá o levantará las sanciones que pesan sobre ella, una decisión que, dijo, se tomará "pronto".
Trump quiso además desmontar el relato victimista del chavismo y sus aliados al subrayar que Estados Unidos no está en guerra con Venezuela. "Estados Unidos no está en guerra con Venezuela", afirmó, sino "con quienes trafican drogas, con quienes vierten sus cárceles, sus drogadictos y sus instituciones mentales" en territorio estadounidense. Un mensaje que apunta directamente al carácter criminal del régimen caído y al verdadero motivo de la intervención.


