Los "asesinatos encubiertos" de la dictadura cubana: otro preso político muere tras ser enviado a su casa
Luis Miguel Oña, condenado a 12 años y torturado en la cárcel por manifestarse, fue trasladado sin recibir tratamiento después de sufrir una isquemia.
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Luis Miguel Oña Jiménez, un joven cubano que fue condenado a 12 años de cárcel por sedición tras participar en las manifestaciones masivas del 11 de julio de 2021, ha fallecido tres días después de sufrir una isquemia cerebral en prisión y ser enviado a su casa con una "licencia extrapenal". Un procedimiento habitual en las cárceles del régimen comunista, que concede permisos especiales a los presos desahuciados para evitar que mueran en su celda.
La organización Prisoners Defenders califica sus muertes como "asesinatos encubiertos bajo la tutela del Estado". Según denuncia la ONG, Oña —que tenía 27 años en el momento de su fallecimiento y era paciente VIH— falleció como consecuencia de las torturas prolongadas que recibió mientras estuvo preso, así como la falta de atención médica. Luis Miguel sufrió una isquemia cerebral en la cárcel de Güines y lo llevaron al hospital cuando era demasiado tarde.
El joven ya no podía mover la boca, ni las manos ni los pies. En el Hospital Julio Trigo le dieron por "desahuciado" y fue trasladado a su domicilio "sin el tratamiento que necesitaba", en palabras de su madre —Ivón Oña—. Una mujer destrozada que, en un audio estremecedor, se pregunta por qué su hijo "con 27 añitos" tenía que morir en esta circunstancias, preso injustamente y sufriendo torturas durante años por soñar con un futuro mejor.
Injustamente encarcelado
Luis Miguel fue detenido el 12 de julio de 2021 por participar en las manifestaciones masivas que se habían registrado el día anterior en toda la isla de Cuba.
Según ha podido confirmar Prisoners Defenders, se han producido "vulneraciones de la Declaración Universal de los Derechos Humanos contra la víctima denunciante durante su arresto y procesamiento". Y, afirma, estas "no pueden achacarse más que a motivos de naturaleza política".
"El Tribunal Sentenciador ha condenado a la víctima ignorando sus garantías procesales", añade, " explicita en la propia Causa que la acusación del Estado es conocedora y repudia el hecho de que la víctima denunciante sea contraria en su pensamiento o actuar al Gobierno de la República de Cuba".
Más de 1.200 presos políticos
Según las cifras ofrecidas por Prisoners Defenders en su último informe, Cuba ha cerrado el primer mes de 2026 con 18 nuevos presos políticos y un récord histórico de 1.207 disidentes en sus cárceles. Además, 463 estarían gravemente enfermos y 42 tendrían trastornos mentales. Todos ellos sin recibir atención médica.
Luis Miguel Oña es el último de una larga lista de reclusos que han muerto por las torturas que reciben en prisión, así como la falta de medicamentos y/o asistencia sanitaria. Hace menos de un mes falleció Lázaro García Ríos, detenido desde 2022 y condenado a 20 años de cárcel.
Su familia llevaba años denunciando que no se le facilitaba la medicación que necesitaba desde que en 2013 se sometió a una cirugía cardíaca. Tenía las piernas hinchadas y con hematomas, además de que vomitaba y orinaba sangre.
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