
"Un joven, casi un niño, protestó porque no le daban comida. Estaba desmayado de hambre. Lo golpearon brutalmente. Horas después apareció ahorcado en su celda". Este sería el hecho que según Prisoners Defenders dio lugar al inicio del motín —el miércoles 29 de febrero— registrado en la prisión de Canaleta en Ciego de Ávila (Cuba), en el que al menos siete reclusos —se cree que podría ser más de una decena— han sido asesinados.
🚨 ¿Cómo y cuándo se originó el #motín en la prisión de Canaleta de Ciego de Ávila #Cuba ?
Ayer, día 18 de febrero, alrededor de las 3:40 pm, comenzó una protesta dentro del penal por las golpizas ordenadas por el jefe de cárceles Noel Morales, la falta de alimentos y los tratos… pic.twitter.com/FvejAYkxsG
— Prisoners Defenders (@PrisonersDFNdrs) February 19, 2026
Sus ataúdes se han sacado entre los gritos de "libertad" de sus compañeros de prisión. "Ha sido una masacre", asegura una fuente que la ONG mantiene en el anonimato para proteger su integridad. Las protestas de los internos comenzaron alrededor de las 15.40 horas (hora local) del miércoles con gritos y caceroladas por las condiciones en las que se encuentran los reos: desnutridos, golpeados y padeciendo enfermedades sin recibir tratamiento.
ALERTA URGENTE Prisión Canaleta, Ciego de Ávila.
— CUBA DECIDE (@CUBADECIDE) February 19, 2026
El Centro de Denuncias DEFENSA CD informa sobre una situación de extrema gravedad en la Prisión Canaletahttps://t.co/fagbhlBomu#defendaCD pic.twitter.com/NfwIWwJR4k
La situación se fue calentando y los presos se terminaron sublevando. La seguridad de la cárcel y las unidades desplazadas hasta el lugar intentaron reprimir sus quejas ejerciendo la violencia sobre ellos, disparándoles gas pimienta y también pelotas de goma. Así fue durante horas. Ante la reacción desproporcionada del régimen, los presos se amotinaron y comenzaron a corear consignas como: "libertad", "viva Trump", "abajo Díaz-Canel" o "patria y vida".
Los familiares, sin información
A las 7 de la mañana del jueves, familiares de presos vieron cómo sacaban a presos a rastras —no saben si vivos o muertos—, salían ambulancias y también trasladaban a muchos reclusos en vehículos policiales, según ha relatado Johnny Miller del Río —presidente nacional del Movimiento Derechos Humanos Mario Manuel de la Peña— a Prisoners Defenders. Se desconoce el número de internos heridos, pero podrían ser decenas.
La preocupación de los familiares de los presos es máxima en estos momentos, fundamentalmente por la incertidumbre. Un activista del movimiento Cuba Primero ha denunciado que el régimen castrista les impide llegar hasta la entrada de la Prisión Provincial de Canaleta para preguntar por el estado de sus allegados. De hecho, hay un fuerte despliegue policial que les mantiene retenidos en una circunvalación cercana al lugar.

