
La Administración Trump le tiene declarada la guerra al narcotráfico. Y, poco a poco, van cayendo sus piezas clave. El arresto del sátrapa Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero, y la muerte del líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera 'El Mencho', durante la operación desarrollada este domingo por el Ejército mexicano para capturarle, ponen al ministro de Interior, Justicia y Paz de Venezuela, Diosdado Cabello, en el punto de mira.
Tras la caída de su jefe, por el que se ofrecían 50 millones de dólares, Cabello ocupa el primer puesto en el ranking de recompensas que Estados Unidos está dispuesto a pagar a quien facilite su arresto. Comparte el pódium con el narcoterrorista indio Dawood Ibrahim, a quien se relaciona con Al Qaeda y se considera el máximo responsable de los atentados de Bombay que dejaron 157 muertos en 1993. El precio que han puesto a sus cabezas: 25 millones de dólares.
¿De qué se le acusa?
A Diosdado Cabello fue acusado en un proceso federal del Distrito Sur de Nueva York en marzo de 2020, de los delitos de conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importación de cocaína, y conspiración para usar y portar ametralladoras y otros dispositivos destructivos, en relación con el tráfico de drogas.
La investigación de la agencia del Departamento de Justicia de los Estados Unidos encargada de combatir el tráfico y consumo de drogas (DEA) ha determinado que el ministro venezolano "participó en una conspiración narcoterrorista corrupta y violenta" en las que estaban involucrados el Cártel de los Soles y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
El objetivo de esa conspiración, que habría sido coordinada por el propio Cabello, era "transportar y distribuir grandes cargamentos de cocaína", que había sido "previamente incautada" y era protegida por "seguridad fuertemente armada", para vendérsela "a narcotraficantes a cambio de millones de dólares".
El ministro incluso habría interferido en las investigaciones relacionadas con el narcotráfico y "en casos penales pendientes en Venezuela y otros países" y también habría ayudado "a proporcionar a las FARC armas de uso militar, como ametralladoras, municiones, lanzacohetes y equipo explosivo".

Cabello, ¿el siguiente?
La recompensa de Diosdado Cabello se actualizó el 10 de enero de 2026, una semana después de que los Delta Force entraran en la fortaleza de Maduro en Caracas, donde fue detenido junto a sus esposa —Cilia Flores—. Ambos se encuentran a la espera de ser procesados por delitos relacionados con el narcotráfico en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York.
Hasta la captura de Maduro, se ofrecían 10 millones de dólares por el arresto de Cabello. En ese momento, Maduro era el principal objetivo —cuya cabeza valoraban en 50 millones— y 'El Mencho' sería el segundo —daban 15 millones por él—. Así que el ministro de Interior, Justicia y Paz venezolano —considerado la pieza principal del aparato de represión chavista— es el siguiente en la lista. Aunque no es el único del régimen bolivariano.

También el de Defensa
Desde el pasado 10 de enero, Estados Unidos ofrece 15 millones de dólares a quien ofrezca información que lleve a la detención y/o condena del ministro de Defensa venezolano, Vladimir Padrino López, a quien la DEA investiga desde 2014. "Descubrieron que se valía de su cargo" para "facilitar el transporte aéreo de cargamentos de cocaína desde Venezuela a Centroamérica", explican las autoridades estadounidenses.
Según sus pesquisas, cobraba "una cuota" a las organizaciones criminales —que superaba los 60.000 dólares— por permitir a las aeronaves cargadas de droga una "salida segura" del país. "Si no se pagaba por adelantado, Padrino López ordenaba que el Ejército venezolano destruyera la aeronave no autorizada", aseguran.
La investigación reveló que el ministro utilizaba a sus subordinados para cobrar la 'mordida' y las campañas electorales del PSUV "se pagan con este dinero". El 24 de mayo de 2019, Padrino López fue acusado formalmente por un gran jurado federal en el Distrito de Columbia.



