
El primer ministro australiano, Anthony Albanese, se ha visto obligado a suspender su visita a la mezquita de Lakemba –en el suroeste de Sídney– con motivo del fin del Ramadán y escapar por la puerta trasera del templo tras ser increpado por un grupo de manifestantes, que le han recibido con gritos e insultos. "¿Qué hace él aquí? ¡Que lo echen!", ha reclamado uno de los asistentes. "¡Es un sinvergüenza!", le han espetado.
Apenas habían pasado unos minutos del inicio de la oración de este viernes cuando varios hombres se han levantado y le han acusado de ser "partidario del genocidio". Albanese, que estaba acompañado por su ministro del Interior, Tony Burke, lleva más de dos años sin pisar la mezquita. Dejó de ser invitado por su posición ante la guerra de Gaza que sucedió a la masacre del 7 de octubre de 2023 en Israel.
El secretario de la Asociación Musulmana Libanesa (LMA) –que dirige la mezquita–, Gamel Kheir, se ha puesto en pie y ha intentado calmar los ánimos explicando que la visita del primer ministro tenía como objetivo la creación de una plataforma que les permitiera expresar la "preocupación" de la comunidad con lo que está pasando en Oriente Medio y el descontento por el silencio del Gobierno ante los ataques de Israel en el Líbano.
Pero el caos se ha apoderado de la situación. Los manifestantes han llamado a Albanese "perro putrefacto", entre otras lindezas, y este ha preferido salir de la mezquita para poner fin al alboroto, para que el resto de los musulmanes que se encontraban en el templo pudieran continuar con la oración. En declaraciones posteriores, el primer ministro australiano ha restado importancia al incidente, que ha atribuido a una pequeña minoría fundamentalista.
Eid Mubarak.
An honour join thousands for Eid al-Fitr at Lakemba Mosque this morning. pic.twitter.com/br1n6si2Du
— Anthony Albanese (@AlboMP) March 19, 2026
"A algunas personas no les gusta que hayamos prohibido organizaciones extremistas como Hizb ut-Tahrir –tras el ataque terrorista de Bondi Beach– y eso ha provocado una respuesta de un par de personas", ha señalado el mandatario poniendo de relieve que los musulmanes que han protagonizado la protesta contra él eran solamente unos cuantos, de entre "una multitud de 30.000 personas".
Acusaciones y advertencias de Irán
Aunque Australia se ha pronunciado expresamente en contra de participar directamente en la ofensiva lanzada por Estados Unidos e Israel contra el régimen de los ayatolás, ha enviado a la zona un avión de vigilancia y 85 militares a Emiratos Árabes Unidos para reforzar la defensa aérea regional y apoyó a las jugadoras de la selección femenina de fútbol iraní que no querían volver a su país tras participar en la Copa Asia, concediéndoles asilo.
Extremos que tienen muy enfadado a lo que queda del régimen iraní. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmail Baghaei, ha señalado este jueves en declaraciones a la cadena ABC que los activos militares australianos en el golfo podrían convertirse en objetivos. Irán no distinguirá "entre operaciones ofensivas y defensivas", ha aseverado. "No podemos reconocer que los recursos militares que se están desplegando para interceptar misiles o aviones no tripulados contra los agresores se consideren simplemente defensivos".
Baghaei también ha acusado a las autoridades australianas de tomar "como rehenes" a las futbolistas iraníes que solicitaran quedarse en Australia. Cabe recordar que, de las siete que lo hicieron, terminaron quedándose solo dos, ante el miedo a las represalias contra sus familias. El ministro iraní ha asegurado que las jóvenes fueron engañadas y nunca solicitaron asilo. "Se les obligó", ha exclamado. Según su versión, que –ha dicho– estaría basada en lo que le trasladó el entrenador, fueron invitadas a una habitación por un asunto de dopaje y les hicieron firmar "unos documentos".

