
En enero del pasado año el Incibe (Instituto Nacional de Ciberseguridad) comunicó que se habían filtrado en la dark web 160.000 datos que podrían pertenecer a miembros de la Guardia Civil y el Ministerio de Defensa. Hace unos días, una asociación de guardias civiles solicitaba a la Audiencia Nacional la apertura de diligencias por la difusión de un documento de 500 páginas con información personal de guardias, además de policías y militares. En abril de 2023 el Hospital Clínic de Barcelona sufrió un ciberataque. En octubre de 2022, una intrusión en el Punto Neutro Judicial —la red que conecta a los juzgados con otras instituciones del Estado— afectó a 500.000 contribuyentes.
España es el país europeo con más ciberataques y el tercero a nivel mundial. Los autores son hackers, como otros son butroneros o aluniceros. Todos facinerosos. Detrás también se esconden países hostiles. El robo de una base de datos de ciudadanos marroquíes ha sido celebrado —"Un grupo de hackers 'regala a España' los datos de 70.000 agentes del espionaje marroquí"—. Una reacción impropia de un medio de comunicación. Sugerir que España se puede beneficiar resulta ofensivo. Convertir a chantajistas anónimos en justicieros tiene sus riesgos. Y aunque un odio africano nuble el juicio de quien firma la noticia, frivolizar el delito es irresponsable.
En tiempos de desinformación, de dimes y diretes, hay que andar ojo avizor porque a la que te descuidas te la meten doblada —jerga militar—. Digo esto después de trabajar los ficheros de Excel. Dudas de si lo filtrado por los delincuentes no será un ful. Una burra ciega publicitada por un tratante que le hace vudú al monarca alauita.
El antecedente. El 8 de marzo de 2025 un mensaje en el grupo de Telegram JabarootDZ anunciaba la filtración de datos del Fondo Nacional de Seguridad Social de Marruecos. Registros de unas 500.000 empresas y 2 millones de empleados. Año y medio después, el pasado 24 de agosto, en plena crisis entre España y Marruecos, un mensaje publicado a las 12:22 en el grupo de Telegram Jabaroot, incluía un enlace con el fichero MOROCCO_DGSN+DGST.zip. Al extraerlo se descargan cuatro ficheros con extensión '.csv'. Uno de ellos (DGSN+DGST) contiene los presuntos 70.000 espías. Una vez convertido a Excel puedes trabajar la tabla (5 columnas y 70.381 filas). La información es incompleta e inconsistente. Quizá un copipega con añadidos del hackeo de la base de datos de la Seguridad Social en 2025.
Una curiosidad: la quinta columna del fichero DGSN+DGST indica un supuesto año de reclutamiento. En 2007, a las autoridades marroquíes les debió dar una ventolera y se pusieron a fichar espías como si no hubiera un mañana. De los 70.381 nombres que figuran en la tabla, el 64% (44.307) fueron captados ese año. Otro dato: entre 2007 y 2012 se reclutó al 92% de los espías marroquíes. ¿Y antes? En 2016 contrataron a uno y en 2020 a otro. Se acabó. Hasta hoy.
Otra curiosidad. ¿Para qué querrán tantos espías viejunos? El 30% tiene más de 60 años y un 7% más de 70. Si en España la crisis de los 40 hace estragos entre la población masculina, en nuestro vecino del sur es la edad ideal para hacerse superagente. Según los hackers, cerca de un 25% fue reclutado cuando rondaba —año arriba o abajo— las cuarenta primaveras. En resumen, si alguien se cree que Marruecos tiene más espías que la CIA, el MI5 y el MI6, el CNI y los servicios franceses, todos juntos, pues a disfrutar que el circo es gratis.
Una comprobación. Un sagaz reportero ha descubierto que entre los 70.000 espías aparece un tal Adil El Alami, nombre que coincide con un consejero de la representación diplomática de Marruecos en España. Según los hackers y el periodista, este señor nació el 16 de diciembre de 1980 y fue reclutado en 2007 —junto con otros 44.306— cuando terminó sus estudios en Francia —esto queda muy de película—. Lo comprobé y no coincide nada. El señor Adil cumple años el 22 de noviembre y su aspecto, en las fotos del LinkedIn, no es el de un cuarentón. Difícil que haya nacido en 1980, porque, o es un crack o no debe ser sencillo acabar un doctorado con 16 años. ¿Se chafaba la noticia al ver los datos? Un servidor pensaba que la información —otra cosa es la opinión— debes contrastarla con juicio crítico. Lo hará mejor la IA.
Cuatro años después del CatalanGate, el ministro Bolaños repite poniendo en un brete al CNI. "No hubo información ni previa ni precisa de la magnitud de la entrada de 70.000 personas". Sucedió este jueves, en sede parlamentaria. En abril de 2022, obligó a los especialistas del CNI-CERT a justificar un supuesto ataque al móvil de Sánchez. Para ello se empleó MVT (Mobile Verification Toolkit), una herramienta de código abierto que carece de referencia científica. La misma que justificó el espionaje a los indepes catalufos. Un timo. En aquella ocasión la señora Robles cedió. Ahora dice que nanay.
El pasado mes de julio se conoció Inside Pegasus, un informe sobre el funcionamiento de NSO obtenido judicialmente gracias al litigio ganado por WhatsApp/Meta. He hablado con Gregorio Martín Quetglas —catedrático jubilado en Ciencias de la Computación—. Me dio algunas claves. Les cuento el final: "Todo tema no resuelto, toma su venganza".
Continuará…