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Hamás: diez años de fracasos en el poder y sin convocar elecciones

Se cumplen diez años desde que Hamás ganase las últimas elecciones palestinas, un tiempo en el que sólo han cosechado fracasos políticos.

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Se cumplen diez años desde que Hamás ganase las últimas elecciones palestinas, un tiempo en el que sólo han cosechado fracasos políticos.
Haniya y otros líderes de Hamás en un acto público | Archivo/EFE

En enero 2006 el resultado de las elecciones palestinas fue sorprendente para muchos al lograr Hamás, que se presentaba por primera vez a unas elecciones legislativas, una holgada victoria al hacerse con 74 de los 132 escaños del Consejo Legislativo Palestino, frente a los 43 del eterno partido dirigente Al Fatah, encabezado por Mahmud Abás.

Transcurridos diez años desde aquella victoria, la organización terrorista sólo ha logrado que los palestinos estén divididos políticamente, con unas instituciones deslegitimadas, sin que se hayan vuelto a celebrar elecciones y con una dramática situación en términos económicos en la zona que controlan: la Franja de Gaza, sumida en el paro y la destrucción.

De hecho, tal y como escribe el periodista de Efe Saud Abu Ramadán: "Para muchos mirando atrás aquel 26 de enero no fue más que el inicio de un hundimiento político palestino que continúa hoy en día" y que es patente sobre todo en esa Franja de Gaza.

Guerra y dictadura

Tras su victoria electoral comenzó una batalla soterrada entre Hamás y Al Fatah que llegó en múltiples ocasiones a tomar forma de enfrentamientos directos entre milicias de uno y otro bando e incluso a una guerra civil en el verano de 2007, cuando la organización terrorista expulsó por la fuerza a las fuerzas leales al presidente palestino y tomó el control absoluto del territorio.

En aquel enfrentamiento Hamás mostró algunos de los rasgos que han caracterizado su acción en el gobierno: el recurso a la violencia sistemática, una represión extraordinariamente dura de cualquier disidencia con torturas e incluso asesinando a milicianos lanzándolos desde las azotas de los edificios más altos. Desde entonces, regularmente hemos podido ver imágenes de los linchamientos a supuestos "colaboradores" de Israel, sin ni tan siquiera orquestar farsas judiciales.

Tras la violenta toma del poder y mientras los terroristas de Hamás mantenían sus amenazas a Israel e incrementaban las campañas de lanzamiento de cohetes al otro lado de la frontera. Hay que recordar que el país hebreo había abandonado todos los asentamientos y cualquier presencia en el territorio en agosto de 2005, es decir, casi dos años antes.

La escalada de agresiones desde Gaza desembocó en que Israel declarase el enclave "entidad hostil", cerrase los puestos fronterizos e impusiese un control de la frontera por el que solo permite el paso de mercancías que no puedan ser usadas de ninguna forma en la fabricación de armas. Años después, Egipto acabó siguiendo la misma política pero aún con más dureza: los pasos fronterizos llevan años cerrados a cal y canto y partir de determinado momento incluso se ha impedido radicalmente el flujo de mercancías de contrabando a través de túneles que durante algún tiempo se consentía.

Aislamiento internacional

Desde el primer momento la mayor parte del mundo, encabezado por el Cuarteto para Oriente Medio (EEUU, Rusia, la ONU y la UE) rechazó, al igual que Israel, los resultados electorales palestinos y se negó a mantener relaciones oficiales con Hamás, que rehúsa condenar el terrorismo y reconocer el estado israelí y es considerado en sí mismo por muchos países grupo terrorista.

"El mayor fracaso de Hamás, sin duda, es la división interna con Al Fatah -que sigue gobernando en Cisjordania y sigue siendo la entidad reconocida internacionalmente-, que generó una escalada de crisis sucesivas que crecieron día a día", explica a Efe Talal Oukal, analista político de Gaza para quien "la gran victoria electoral de Hamás se ha convertido en una pesada carga". Después de una década, agrega, "vamos hacia más crisis y mayor debilidad política palestina, con una total división interna".

Hamás y Al Fatah apenas mantienen contactos y han fracasado las múltiples iniciativas de reconciliación, varias de ellas impulsadas por terceros países como Egipto o Qatar; y también todos los intentos de formar gobiernos de unidad nacional que organicen elecciones, unos comicios que debían haberse celebrado en 2010, hace seis años, pero siguen sin estar convocados y no se vislumbran a medio ni largo plazo.

Según la información de Efe, a partir del último estudio del Centro Palestino de Política y Encuestas, del pasado diciembre, si se celebrasen hoy comicios presidenciales, Abás lograría un 51 % de los votos y el líder de Hamás, Ismail Haniya, un 41 %. Sin embargo, en unas elecciones legislativas, tanto Al Fatah como Hamás están empatados en intención de voto, con el 33 %.

Guerras con Israel

Los diez años de Gaza en el poder han quedado marcados también por los tres enfrentamientos bélicos con Israel, en 2008, 2012 y 2014 que se han zanjado con miles de muertos y la destrucción de infraestructuras y viviendas.

Unas escaladas bélicas han sido siempre directamente achacables a Hamás, puesto que han llegado tras intensas campañas de lanzamiento de cohetes a territorio israelí en las que centenares o miles de proyectiles caían sobre zonas con población civil. En le caso de la guerra del verano de 2014 el conflicto llegó también poco después del secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes.

Además, después de los conflictos Hamás ha desperdiciado ingentes cantidades de ayuda internacional y no ha hecho prácticamente nada por la reconstrucción de las viviendas y las infraestructuras dañadas, tratando de culpar a Israel de ello por el bloqueo a unos materiales de construcción que, en cambio, los terroristas sí encuentran para rehacer una y otra vez su extensa red de túneles militares.

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