
Francis, Goretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin... y ahora Leonardo. La sucesión de borrascas ha saturado a los ciudadanos que ansían volver a ver el sol y también a muchas zonas del país, que ya no pueden absorber más agua. En Andalucía que se prepara para un episodio de lluvias intensas especialmente el miércoles y jueves. En Galicia y Castilla y León preocupan especialmente los cauces que están bajo vigilancia por riesgo de desbordamiento.
Este encadenamiento de borrascas atlánticas —tras un otoño irregular y un inicio de invierno seco en muchas zonas— han dejado tierras saturadas de agua, maquinaria parada y una creciente preocupación entre agricultores y ganaderos. La actividad agraria es imposible, las siembras se han retrasado en muchas zonas y en otras, la pérdida de cultivos es ya irremediable.
En vilo por los caudales y con varias poblaciones en alerta por las lluvias que aún están por llegar, al menos esta agua garantiza los pastos para el ganado y unas buenas reservas hídricas para la próxima campaña de riego.
Asi están sacando a sus animales los ganaderos de las marismas de Doñana.
Dicen los lugareños que no habían visto asi el Guadalquivir en 40 años.
Se espera una crecida mucho mas grande con el episodio de lluvias que empieza esta noche. pic.twitter.com/w9KSg7UCX6
— NoMePisesLaManguera (@PlinioElGuapo) February 3, 2026
Castilla y León: agua necesaria, pero en exceso
El presidente de ASAJA Castilla y León, Donaciano Dujo Caminero, explica a Libre Mercado que la campaña ya venía complicada desde el inicio: "Empezamos la sementera con mucha sequía, no llovía nada y era casi imposible trabajar la tierra".
Y luego empezó a llover. "Han venido varias borrascas seguidas con abundancia de precipitaciones", apunta Dujo. El agua, reconoce, tiene efectos positivos: "Sirve para llenar pantanos y acuíferos y garantiza un buen pasto en primavera. Este año tenemos prácticamente asegurado el pasto y el agua para regar con normalidad".
Sin embargo, el exceso de lluvia está pasando factura. Hay cultivos de regadío que aún no se han podido recoger —como patata, maíz o remolacha— y muchas parcelas no se han podido preparar para las siembras de este año. En los secanos, aunque la mayor parte está sembrada, faltan labores clave: abonado, tratamientos herbicidas y remates de siembra.
"Con tanta humedad, no se puede entrar en las tierras. Está todo encharcado", lamenta el dirigente agrario. Allí donde el agua se acumula, el cultivo nacido se pierde, los fertilizantes se diluyen y los herbicidas pierden eficacia. A todo ello se suman problemas estructurales: "El encharcamiento también es consecuencia de la falta de limpieza de arroyos y cauces", denuncia Dujo.
Andalucía: el campo, totalmente parado
La situación tampoco es mejor en el sur. El presidente de ASAJA Andalucía, Ricardo Serra, ha advertido en declaraciones a Europa Press de que las lluvias intensas y "persistentes" han obligado a la paralización total del campo andaluz. "Necesitamos agua, sí, pero también necesitamos una clarita para poder hacer labores", resume.
El cereal de invierno es uno de los cultivos más afectados. En provincias como Sevilla, y zonas de Córdoba y Cádiz, "el 50% del trigo no se ha sembrado y ya no se va a sembrar", ya que se ha superado la fecha límite. Además, parte del trigo sembrado lleva semanas bajo el agua, lo que pone en duda su evolución.
Otros cultivos tampoco escapan al problema. La siembra de patata también está completamente paralizada desde diciembre, el girasol va con retraso por el encharcamiento del suelo y la recolección de cítricos, que iba adelantada, empieza a sufrir daños.
Incertidumbre y temor al calor
Los agricultores miran al cielo esperando una tregua para que el terreno se oree y se puedan retomar las labores. "Ahora mismo no podemos calcular nada, hay que esperar a ver qué pasa", señala Serra.
La evolución del tiempo será clave en las próximas semanas. Si deja de llover y las temperaturas se mantienen suaves, la situación podría mejorar. Pero si a la humedad se suman temperaturas altas, el riesgo de hongos y otras plagas, con sus correspondientes pérdidas económicas, será aún mayor.


