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Más legumbres y menos carne: la inflación empuja a los españoles a cambiar su dieta

Los españoles incrementaron un 2,5% el consumo de legumbres en el último año, en línea con la caída del poder adquisitivo de las familias.

Los españoles incrementaron un 2,5% el consumo de legumbres en el último año, en línea con la caída del poder adquisitivo de las familias.
Aumenta el consumo de legumbres en España. | Flickr/CC/Lablascovegmenu

El consumo de legumbres en España vuelve a crecer y ya no es solo una cuestión de modas o campañas institucionales. Según los últimos datos del Ministerio de Agricultura, los hogares españoles han incrementado un 2,5% su consumo anual de legumbres, con el garbanzo como producto estrella. Un aumento que coincide con una realidad cada vez más evidente: comer carne es hoy mucho más caro que hace un año.

Entre diciembre de 2024 y noviembre de 2025, los españoles compraron más de 161 millones de kilos de legumbres (+2,5%), con un gasto de 354,32 millones de euros, un 5,9% más que el año anterior. El consumo per cápita se sitúa en 3,45 kilos por persona, en clara tendencia al alza tras el desplome del poder adquisitivo de las familias.

Con los últimos datos cerrados, los del año 2024, el consumo total de legumbres en los hogares españoles alcanzó los 157,66 millones de kilos, de los que 67,87 millones de kilos fueron de garbanzos, 45,34 millones de kilos de lentejas, 43,70 millones de kilos de alubias y los restantes 728.870 kilos de otras categorías.

Y es que, aunque las legumbres tampoco se han librado de la inflación —su precio ha subido un 7,3% en el último año—, la comparación con la proteína animal es contundente. La carne de vacuno se ha encarecido un 17,2%, mientras que los huevos han registrado un auténtico sablazo del 31,3%. Comer como antes cuesta mucho más.

Este encarecimiento de los alimentos básicos está obligando a miles de hogares a reajustar su cesta de la compra. Tal y como reflejan los datos del INE, el número de personas que no puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días ha aumentado un 50% desde 2018. Y las legumbres, como fuente de proteína vegetal, han sido un refugio perfecto para la pérdida de poder adquisitivo.

En este contexto, los movimientos vegetarianos y veganos no han tardado en celebrar las cifras. Organizaciones como ProVeg España hablan abiertamente de "oportunidad histórica" y reclaman incrementar el consumo de legumbres en detrimento de la carne, a la que señalan como un problema medioambiental e incluso moral. Desde estos colectivos se insiste en reforzar su presencia en comedores públicos y promover campañas de concienciación, obviando que para muchas familias el cambio ya se ha producido… pero por necesidad.

La paradoja es evidente: mientras el Gobierno insiste en vender una mejora de la economía, cada vez más españoles sustituyen el filete por el plato de lentejas porque no les queda otra. La inflación acumulada, cercana al 25% desde 2019, sigue haciendo estragos en los presupuestos domésticos, y la comida vuelve a ser uno de los primeros ajustes.

Lo que se presenta como un cambio de hábitos "saludable y sostenible" es, para muchos hogares, la consecuencia directa de una cesta de la compra disparada y de unos salarios que no siguen el ritmo de los precios. En la España de 2026, comer menos carne ya no es una elección: es una señal más del empobrecimiento de las familias.

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