
Coincidiendo con una nueva situación de máxima incertidumbre energética por la ofensiva contra Irán, que está disparando el precio del gas un 100 %, las centrales nucleares españolas presentaron esta semana sus resultados en 2025, el año del apagón que mostró las vulnerabilidades de nuestro sistema eléctrico. Los siete reactores españoles aportaron el 19,7 % de la electricidad en España con un 5 % de la potencia instalada, siendo así la fuente energética que más horas ha operado a plena potencia, según destacó en un acto en Madrid el presidente de la Sociedad Nuclear Española, Paulo Domingues.
En el año en que se decidirá el futuro del sector, con el veredicto, previsiblemente en otoño, sobre la prórroga que ha solicitado la central nuclear de Almaraz, Domingues aprovechó para recordar que la nuclear contribuye "de manera decisiva a la estabilidad del sistema, a la seguridad del suministro y a la reducción de emisiones". Y destacó cómo en el contexto actual de tensiones de los precios prescindir de la nuclear tiene aún menos sentido. Su combustible, aseveró, no depende "de un mercado spot, de un mercado diario". Las centrales, insistió, son "muy importantes y todavía muy estratégicas" y no están expuestas a variaciones inmediatas de precios en el mercado". "No prescindáis de nosotros, por favor", llegó a decir Domingues, que recalcó cómo el Consejo de Seguridad Nuclear no tiene motivos técnicos para no autorizar la prórroga de Almaraz.
El llamamiento del sector en un evento que reunió a los directores de las centrales y principales representantes de la industria coincidió en el tiempo con una nueva sesión de la comisión que investiga el apagón en el Senado, que tuvo como compareciente al presidente de Foro Nuclear, la asociación que agrupa a la industria en España. "Estamos jugando con fuego", avisó Ignacio Araluce sobre el posible cierre nuclear, mencionando el giro casi unánime en el resto del mundo y el de la propia Teresa Ribera tras su salto a Europa. En alusión a la incertidumbre actual, destacó cómo la nuclear "da una tranquilidad tremenda" y mencionó que "el mercado del uranio es mucho más abierto". En cuanto al contexto, dijo que comparar 2019, el año en que se pactó el cierre, con el presente es "como comparar las campañas del Cid con la situación actual. Han transcurrido siglos desde el punto de vista energético. Estamos en una situación totalmente diferente y como mínimo merece un replanteamiento", apuntó.
El aviso sobre el gas y el papel de la nuclear
El gas, llamado a tener un papel aún más importante en el sistema eléctrico como energía de respaldo si se acomete el cierre, y cuyo uso se ha incrementado tras el apagón de abril, podría experimentar una espectacular subida si continúan las tensiones en Oriente Medio, según confirmó este mismo viernes el director de la Agencia Internacional de la Energía, Fatih Birol: "Si la crisis continúa de esta manera, los compradores asiáticos y los compradores europeos tendrán que competir por un gas natural licuado (GNL) que será cada vez más escaso. Ese será el desafío para los países europeos si la crisis continúa en los próximos días o semanas".
Birol precisó que el gas que se extrae en Oriente Medio en su mayoría "tiene destino Asia" y a su juicio, en pocos días "podría haber una competencia por atraer cargamentos" aunque a medio plazo espera que esa congestión desaparezca porque augura "en los próximos cinco años una enorme oleada de GNL, unos 300 bcm (millardos de metros cúbicos) de nuevo gas natural licuado". En este contexto, el directivo recomendó a la UE dar un impulso a las renovables y también a la energía nuclear: "Por supuesto, Europa seguirá importando gas natural durante años para generar electricidad. Pero creo que redunda en el interés de los países europeos (...) aprovechar más sus energías renovables -solar, eólica y otras- y apostar también con fuerza por el retorno de la energía nuclear". "Tanto las renovables como la energía nuclear deberían ser los pilares del sistema eléctrico europeo", ha defendido.
La nuclear española y los precios
Se da la circunstancia de que esta semana de tensiones coincide con varias centrales españolas paradas por distintas circunstancias. La central nuclear de Trillo está detenida desde el pasado 8 de febrero ante el hundimiento de los precios en el mercado mayorista que produjo la sucesión de borrascas. Mientras, el pasado martes paró por el mismo motivo la unidad 2 de la central nuclear de Almaraz, Los propietarios precisaron que había podido apagarse al "no ser requerida por el Operador del Sistema (Red Eléctrica), como venía ocurriendo las últimas semanas".
Su comunicado mencionaba también que no resultaba "casada en el mercado eléctrico" porque su "inasumible carga impositiva supone más del 75 % de sus costes variables" (el sector señala que pagan 28 euros por MWh producido en impuestos y la tasa Enresa, un importe a veces superior al precio de la energía). "La actual situación de mercado genera una ineficiencia en el sistema eléctrico, fruto de la cual y debido a su alta fiscalidad en ocasiones como la presente (de elevada generación originada por la sucesión de borrascas) las nucleares quedan fuera del mercado eléctrico", insistían. Mientras, la central catalana de Vandellós II notificó al día siguiente una parada no programada para reparar una válvula.
En el Senado, Araluce recalcó que estas paradas programadas se producen con el permiso de Red Eléctrica, que es quien "decide" sobre los requerimientos del sistema para que tenga la suficiente estabilidad.

