
La prensa alemana ha empezado a hacerse eco del escándalo destapado la semana pasada sobre el uso de fondos europeos para pagar pensiones. Según desveló el Tribunal de Cuentas, el Gobierno de Pedro Sánchez utilizó 2.389,4 millones de euros de "créditos sobrantes del servicio 50 Mecanismo de Recuperación y Resiliencia" para atender "compromisos ineludibles de pensiones de clases pasivas y complementos de pensiones mínimas del Sistema de la Seguridad Social", sin dar más detalles sobre el porqué de esta "insuficiencia de crédito presupuestario", abordada así por un Gobierno que está encadenando ejercicios sin presentar cuentas públicas.
A la reacción indignada del presidente de la Comisión de Control Presupuestario del Parlamento Europeo, que tachó de "absolutamente inaceptable" usar fondos europeos para tapar problemas presupuestarios en el sistema de pensiones, y las quejas de la Federación Europea de Contribuyentes, presidida por un alemán, y que avisa de que pedirá "la devolución de los fondos", se han sumado las críticas de Alternativa para Alemania.
El partido ha utilizado el caso para cargarse de razón en sus ataques a la UE, que constituyen uno de los pilares de su discurso. El portavoz del partido en el Bundestag, Michael Espendiller, ha asegurado que lo ocurrido en España es justo "lo que llevamos años advirtiendo: el contribuyente alemán responde de la enorme deuda de la UE, que luego se desvía a voluntad, esta vez, incluso para sanear las cajas de pensiones españolas".
"Por esto hay que reducir drásticamente los pagos alemanes a la UE", continúa el diputado, señalando que no pueden "seguir permitiendo que nuestro dinero, ganado con tanto esfuerzo, se desvanezca en los presupuestos europeos" mientras en Alemania "se deterioran las infraestructuras, se deslocaliza la industria y las pymes se asfixian por los altos costes energéticos". El presupuesto europeo, afirma, no "puede seguirse utilizando como una tienda de autoservicio".
Mientras, otro diputado del mismo partido, Peter Boehringer, ha señalado que el Tribunal de Cuentas Europeo afeó hace unos días que la Comisión Europea no facilite datos del uso concreto de "los 577.000 millones de euros desembolsados con cargo al fondo NextGenerationEU" y ha afirmado que "el gran escándalo ahora destapado en España sólo es la punta del iceberg". Según Boehringer, el desvío de fondos comenzó con la pandemia y estos créditos, "de los que Alemania es garante, invitan al abuso".

