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Ecologistas piden a Sánchez que salve Almaraz: "Cerrar los reactores españoles es un error"

Nuevo manifiesto contra el cierre nuclear en España, esta vez impulsado por una organización ecologista.

Nuevo manifiesto contra el cierre nuclear en España, esta vez impulsado por una organización ecologista.
Una de las protestas pronucleares de la asociación WePlanet. | WePlanet

A las voces que quieren revocar o retrasar el plan de cierre de las cinco centrales nucleares (empresarios, trabajadores, Gobierno regional y también la Bruselas de Teresa Ribera) se han sumado incluso ecologistas que al contrario de la corriente que propició el cierre en países como Alemania defienden que este tipo de energía garantiza "simultáneamente suministro estable, bajas emisiones de carbono, competitividad económica y soberanía energética".

El pasado día 5 de junio, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, la asociación verde WePlanet publicó un extenso manifiesto "por la continuidad de la energía nuclear en España" y dirigido al Ministerio para la Transición Ecológica en el que detallaba las razones por las que desde un punto de vista verde reclamaban que la central nuclear de Almaraz no se cierre. En un momento decisivo (este verano está previsto que el Consejo de Seguridad Nuclear se pronuncie sobre la petición de prórroga de tres años, que tendrá luego que aprobar o no el Gobierno), este colectivo, nacido en 2021 en Amberes de un grupo de científicos y ambientalistas bajo el lema de que "para salvar el planeta la humanidad necesita avanzar, no retroceder", pide a Sara Aagesen "pragmatismo, rigor técnico y visión de Estado" en sus objetivos climáticos.

Los ecologistas reclaman al Gobierno de España "la continuidad operativa inmediata de Almaraz, la paralización del calendario de cierre nuclear" y "una política energética basada en la ciencia, la ingeniería, la seguridad de suministro y el interés estratégico nacional y no en criterios ideológicos". En su misiva, argumentan extensamente por qué respaldan la energía nuclear, por qué la ven compatible, y complementaria, al despliegue renovable y por qué es garantía de un sistema más seguro, respondiendo a las voces críticas a este tipo de energía desde planteamientos verdes que esgrimen la seguridad, los residuos o el coste.

Ana Rodrigues, responsable de campañas en España, explica a LD que su colectivo es "un movimiento ecologista respaldado por datos basado en el progreso, la urgencia y el optimismo, y que apuesta por la ciencia en lugar de temerla". La iniciativa de Almaraz, señala, "surgió directamente de nuestro trabajo en materia de política energética y climática europea". "WePlanet está presente en España y en toda Europa, con miembros del equipo y voluntarios que siguen de cerca el proceso de cierre progresivo de la energía nuclear en el país y sus consecuencias tanto para el clima como para la seguridad energética", cuenta. El manifiesto, señala, buscaba que cada argumento "estuviera fundamentado en evidencias y reflejara el conocimiento científico más actualizado" por parte de una asociación que agrupa, destaca, a "científicos, analistas de sistemas energéticos, defensores del medio ambiente y especialistas en políticas públicas, con experiencia en disciplinas que abarcan la ciencia del clima, los sistemas eléctricos, la economía, la protección ambiental y la ingeniería nuclear".

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Acción de WePlanet contra el cierre alemán

"Mantener en funcionamiento la generación eléctrica existente de bajas emisiones es una de las formas más rentables de reducir las emisiones al tiempo que se preserva la fiabilidad del suministro", sostiene Rodrigues recordando cómo la Agencia Internacional de la Energía "ha concluido reiteradamente que prolongar la vida útil de los reactores existentes se encuentra entre las opciones más económicas para producir electricidad baja en carbono". En el escrito, la asociación destaca cómo "los cierres prematuros de centrales corren el riesgo de aumentar la dependencia de la generación de gas natural" y contraponen los ejemplos francés y alemán: uno como muestra de integración renovable y nuclear y otro como ejemplo de cómo renunciar a la nuclear implica aumentar emisiones.

El escrito también señala cómo una retirada nuclear "podría aumentar significativamente la vulnerabilidad de la red y el riesgo de incidencias o interrupciones del suministro eléctrico". Rodrigues recuerda cómo "tras el apagón nacional de abril de 2025, el debate sobre la necesidad de una generación eléctrica de base se intensificó".

El manifiesto, que cita el incremento en la factura y los riesgos geoestratégicos que conlleva una mayor dependencia del gas, también defiende que la nuclear "es cada vez más capaz de funcionar de manera flexible" y rebate a quienes esgrimen argumentos como el envejecimiento de las infraestructuras. Además, contestan a las críticas por los residuos y costes ocultos: "La gestión del combustible nuclear gastado es un reto técnico y de ingeniería, no un problema científico sin resolver", apuntan, señalando que "todas las tecnologías energéticas implican costes de infraestructura y de sistema a largo plazo" así como problemas ambientales. "Ningún sistema energético está exento de impacto. La cuestión relevante es qué combinación de tecnologías minimiza el riesgo total ambiental, económico y climático", dicen.

Rodrigues reitera cómo a juicio de su organización "la decisión de cerrar los reactores españoles es un error". Y recalca cómo la nuclear aportó el año pasado casi el 20 por ciento de electricidad, "una fuente de energía limpia, estable y baja en carbono que no puede sustituirse de forma fácil ni rápida". Cuenta a LD cómo su colectivo, "una organización poco habitual dentro del movimiento ecologista por nuestra defensa de la energía nuclear, los organismos modificados genéticamente (OMG) y la carne cultivada", se ha movilizado en otros países "donde se están tomando decisiones importantes sobre el futuro de la energía nuclear".

La victoria en Bélgica

"El ejemplo más reciente es Bélgica", explica Rodrigues. "Cuando se anunciaron los planes para demoler las torres de refrigeración de la central de Tihange, WePlanet se unió a organizaciones colaboradoras y a ciudadanos para impugnar la decisión, argumentando que un paso tan irreversible no debería darse sin una evaluación completa de sus implicaciones ambientales, económicas y para la seguridad energética". Recuerda cómo contribuyeron a lograr "la suspensión del desmantelamiento, abriendo así espacio para un debate nacional mucho más amplio" y cómo "desde entonces, Bélgica ha dado marcha atrás en su ley de abandono progresivo de la energía nuclear".

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WePlanet

En cuanto a los habituales argumentos ecologistas contra la nuclear, como la seguridad o los residuos, Rodrigues defiende que la energía nuclear cuenta con uno de los mejores historiales de seguridad de todas las grandes fuentes de energía", con "0,03 muertes por teravatio-hora (TWh) de electricidad generada, lo que supone aproximadamente un 99,8 % menos de muertes que el carbón y un 97,6 % menos que el gas". "Décadas de experiencia operativa, mejoras continuas y una regulación estricta han convertido a la energía nuclear en una de las formas más seguras jamás desarrolladas para producir grandes cantidades de electricidad limpia", sostiene.

Sobre los residuos, cita la posibilidad de reprocesar el combustible gastado a imagen de Francia y cómo "los diseños avanzados de reactores permiten aprovechar una proporción mucho mayor de la energía restante", señalando que una de sus campañas internacionales está centrada en el reciclaje de materiales nucleares.

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