
"El fiscal general del Estado es inocente a pesar de lo que diga el Tribunal Supremo", afirmó con rotundidad el ministro de Transformación Digital y Función Pública, Óscar López. El también secretario general de los socialistas madrileños pasó de morderse "la lengua y ser prudente" tras conocerse el fallo que condena a Álvaro García Ortiz por un delito de revelación de secretos a acusar unas horas más tarde en la Cadena Ser a los magistrados de la más alta instancia jurisdiccional del país de prevaricación.
"Si son capaces de condenar a alguien sin pruebas, ¿qué es lo siguiente? ¿Liberar a alguien con todas las pruebas?", espetó. "No puede ser. A mí este fallo me parece que lanza un mensaje demoledor y es 'no te atrevas a tocar a Ayuso, no te atrevas, como te atrevas, vas pa'lante', como dice Miguel Ángel Rodríguez".
Ante ello, el ministro confesó que al escuchar el fallo sintió "mucha desolación" que se ha tornado en "indignación y ganas de pelear y hacer frente" a algo que, a su juicio, "pone en riesgo ciertos valores democráticos, respeto al Estado de derecho y que la regla sea igual para todos". La condena, dijo López, es "absolutamente injusta" y "muy deprimente para los demócratas" porque "lanza un mensaje intolerable". "Este fallo no hace justicia y tiene un mensaje político evidente. Se ha tratado de desviar el foco de donde está el delito, que es en la pareja de la señora Ayuso, para montar una operación de victimización de la señora Ayuso".
Sé que en redes nos cuesta ver un vídeo largo. Pero en ocasiones hay que explicar bien lo que está sucediendo.
He sentido desolación e indignación al escuchar el fallo del FGE.
Porque el mensaje que se está lanzando es demoledor👇🏼 pic.twitter.com/356Bz8bNpa
— Oscar López Agueda (@oscarlopeztwit) November 20, 2025
El Gobierno va así al choque directo con el Poder Judicial. El hecho de que sea López el ministro encargado de realizar estas graves declaraciones no es baladí. No es sólo el rival con el que el PSOE presuntamente se presentará a las elecciones para tratar de batir a Isabel Díaz Ayuso, sino también la persona sobre la que pende la sospecha de estar detrás de la filtración del correo con los datos reservados de Alberto González Amador, pareja de la presidenta, al entonces líder de los socialistas madrileños, Juan Lobato.
Y es que el célebre correo que el 2 de febrero envía Carlos Neira, abogado del novio de Ayuso, al fiscal Julián Salto, en el que se aviene a cerrar un acuerdo de conformidad a cambio de reconocer los dos delitos fiscales que se le imputan a su cliente, acabó en el Palacio de la Moncloa procedente de la Fiscalía.
A primera hora del día 14 de marzo de 2024, Pilar Sánchez Acera, jefa de gabinete de Óscar López, que a su vez era jefe de gabinete de Pedro Sánchez, le envía a Lobato a través de WhatsAapp un pantallazo de ese correo para que lo utilice contra Ayuso ese mismo día en la Asamblea de Madrid. Lo hizo antes de que ningún medio lo publicara. La cronología que lo acredita quedó reflejada en los mensajes que el defenestrado socialista aportó primero a un notario y después al Alto Tribunal:
8:29 horas. Pilar Sánchez Acera, miembro también de la Ejecutiva regional de Lobato, le envía el correo a su móvil.
8:30. "Cuidado con los datos personales", le añade, y borra un mensaje más.
8:35. "Se puede sacar", insiste Sánchez Acera.
8:36. "Sácasela en la pregunta. Un ‘quién miente, señora Ayuso, ¿usted o su novio? Parece que usted’. La imagen con la carta es potente", le indica la jefa de gabinete de López.
8:39. A esa hora Lobato le contesta: "¿Pero se ha publicado en algún sitio esta carta? No tiene fecha".
8:41. Lobato insiste: "¿La carta cómo la tenemos? ¿Se ha publicado en algún sitio?".
8:42. Sánchez Acera se limita a contestar con un enigmático "porque llega, la tienen los medios". "Vamos a verlo", le añade a continuación, "para que estés más respaldado". "Si es así, te lo digo", afirma. "Si no la tienes en la retaguardia".
8:44. Lobato le replica: "Sí, porfa. Es buena para explicar en rueda de prensa con la propia carta. Pero la necesito diciendo de dónde la saco. Porque si no parece que me la ha dado la Fiscalía", añade el que es también técnico de Hacienda y perfectamente conocedor de que esos datos eran confidenciales.
8:45. "¿A qué hora tienes? ¿A las 10.00, no?", le pregunta Sánchez Acera sobre su cara a cara con la presidenta en el Parlamento regional.
8:45. Lobato le contesta: "11.05".
8:46. "¿A las 11?, ¿por?", le repregunta la mano derecha de Óscar López conocedora como es de que la sesión de control en la Asamblea arranca a las 10.00.
8:47. "Salimos todos a esa hora. Hoy salgo yo primero. Y luego cada 10 minutos los demás. Antes eran antes del control. Ahora después", contesta Lobato.
8:48. "Va a salir antes, para el control. No a las 11. A las 11 ya habrá salido todo el mundo contra ella. Pero te aviso cuando salga", le avanza Sánchez Acera.
8:59. Lobato zanja con un "ok".
A las 9:06 el correo aparece publicado en El Plural de Angélica Rubio, entonces directora de dicho medio y ahora consejera de RTVE, y a las 9:29 horas, la jefa de Gabinete de Óscar López vuelve a ponerse en contacto con Juan Lobato. En esta ocasión es para enviarle la noticia que este digital publica con el correo que previamente le había hecho llegar a Lobato.
Es decir, Moncloa tenía en su poder - y le hace llegar a Lobato- el correo del abogado de González Amador 37 minutos antes de que apareciera publicado en El Plural. "Ya está", le comunica la mano derecha de López al portavoz socialista en la Asamblea.
Los pantallazos de wasap recogidos en el acta notarial acreditaron también que el correo del abogado de Alberto González Amador no lo tenía Pilar Sánchez Acera en su teléfono móvil pues aparecía como reenviado a Juan Lobato. Es decir, a Sánchez Acera este correo le llega procedente de otro móvil y ella se lo envía a su vez al exdirigente socialista. La lógica indica que una fontanera del Gobierno no toma por sí sola una decisión de esta envergadura. Su jefe directo era Óscar López.
Durante el juicio, Sánchez Acera aseguró que a ella este correo se lo filtra un periodista que cubre la política madrileña pero dijo que no recordaba ni su nombre ni en qué medio de comunicación trabajaba.

