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Pedro Gil Ruiz

La ICO contra Isabel Díaz Ayuso

Gracias por explicar con calma, sin decir una palabra más alta que otra, que España no se avergüenza de su historia. Y por defender la libertad.

Isabel Díaz Ayuso en el Congreso del Estado de Aguascalientes | Comunidad de Madrid

Se reunieron hace un mes en Barcelona. Utilizan como tapadera el nombre de Global Progressive Mobilisation, pero sus verdaderas siglas son las de ICO (Internacional de la Corrupción y el Odio). Para que se hagan una idea es como lo del PCE con Izquierda Unida: un engañabobos, pero global y en inglés. Los dirigentes de algunos de los gobiernos más depravados del planeta fueron convocados por Pedro Sánchez, que ofició como gran maestro de ceremonias. Sobran los detalles. Asistió la presidenta de Méjico (con jota), Claudia Sheinbaum, de ancestral raigambre azteca. Si hay un archienemigo para la ICO, alguien al que odian por encima de todas las cosas, al que odian más que Spectre a James Bond… alguien que, con sólo oír su nombre, les provoca un frenesí (en los sujetos más obcecados suele concursar con arranques de colera)… esa es Isabel Díaz Ayuso. Hagan la prueba. Imaginen que están en una reunión familiar o celebrando algo con compañeros del trabajo. No falla el "progresista" repelente que se empeña en hablar de Gaza, de la sanidad madrileña, o de lo que se tercie para hacerse el enterado. Si usted ve que empieza a ponerse muy pesado, pero vaya con ojo porque el remedio es muy radical, saque una foto -como esas estampitas de santas- de la presidenta de la Comunidad de Madrid. A ser posible con ese traje rojo, rojo… que llevaba el pasado 2 de mayo. El efecto es fulminante. El repelente hará un gesto de horror y se alejará como el vampiro del ajo. No falla. Pero, le insisto, ande con ojo que se conocen casos en los que ha tenido que intervenir el 112.

Están tan acabados los socialistas y comunistas madrileños en su porfía contra Ayuso, tan aburrido, por pesados, tienen al personal, que han tenido que recurrir a la presidenta mejicana (51 casos de corrupción en el primer año de mandato) para que sus diatribas salgan en la prensa. Lo de la señora Sheinbaum les ha venido de perlas a la recua de plumíferos. Estos, distribuidos por televisiones, radios y periódicos del régimen, tienen la obligación de suministrar a su parroquia la dosis diaria. Un chute de odio. Y cada vez les resulta más difícil. Se publica una encuesta y les sume en la depresión. Hay que aumentar la dosis. Lo sucedido en Méjico ha sido un montaje de la izquierda que de tan sobreactuado deviene en esperpento ¿Qué hace ese desecho de tienta, el ministro Oscar López, compareciendo tras el Consejo de Ministros y criticando a la presidenta de una Comunidad Autónoma en viaje oficial a un país extranjero? La señora Ayuso representa a siete millones de españoles. En ocasiones lo olvidamos.

Escribe un plumilla en Alo País que había "encrespado el ambiente de la política mexicana por su defensa de la Conquista y de la figura de Hernán Cortés". A quién se le ocurre. Una provocación. A doña Isabel solo le faltó recordar el testamento de otra Isabel, la Católica: "Que los indios vecinos y moradores de las dichas Islas y Tierra Firme, ganadas y por ganar, reciban agravio alguno en sus personas ni bienes, sino que manden que sean bien y justamente tratados". Hace la precisión Luis Suárez (catedrático de Historia del Derecho): "Las expresiones son suficientemente claras: al referirse a los indios con las mismas palabras que se dirigían a los habitantes de Castilla, ‘vecinos y moradores’, se estaba reconociendo la legitimidad de las comunidades locales que ya tenían establecidas".

El acoso a Ayuso comenzó cuando, en compañía de Nacho Cano (perseguido por la policía política y CCOO), participó en un homenaje a Hernán Cortés. Para otro plumilla, este de Alo Mundo, el "evento" genero importantes críticas en ambos países "por parte de las fuerzas progresistas". Comunistas y socialistas lo tienen ganado. Son los progresistas; los demás la reacción. Imaginen si Ayuso hubiese leído este texto, citando a Heriberto Frías, militar, periodista, cónsul y testigo de excepción de la Revolución mexicana: "El que para la civilización, y para su gloria (refiriéndose a Cortés), descubrió y redujo el famoso imperio mexicano, fundando con su audacia y su talento, tan digno de admiración como de respeto, lo que es hoy nuestra amada patria" (Biblioteca del Niño Mexicano). La detienen junto a Nacho Cano.

Continuó el acoso en la noche del pasado martes al aterrizar en el aeropuerto de Aguascalientes. Una diputada "progresista" -que se apellida Muñoz Moreno- vio su momento de fama y espetó a Ayuso: "Es importante reconocer los abusos". Seguro que la señora Muñoz se refería a esto: "Y diré como hallamos en este pueblo de Tascala casas de madera hechas de redes y llenas de indios e indias que tenían dentro encarcelados y a cebo hasta que estuviesen gordos para comer y sacrificar. Las cuales cárceles les quebramos y deshicimos, para que se fuesen los presos que en ellas estaban, y los tristes indios no osaban ir a cabo ninguno, sino estarse allí con nosotros". Bernal Díaz del Castillo, Historia verdadera de la conquista de la Nueva España (página. 237). Resulta que a "la sociedad más monstruosa que los tiempos recuerdan con mucha diferencia, mucho peor que la espartana: la azteca", en palabras de Antonio Escohotado, les gustaba comerse a su prójimo. A algunos los engordaban. "La cultura más caníbal conocida en la actual antropología", para el profesor Michael Harner (The New York Times, 19 de febrero de 1977). "Íbanlo a comer a la casa del que cautivó al muerto, cocían la carne con maíz y se daba a cada uno un pedazo en una escudilla o cajete con su caldo y su maíz cocido, y llamaban a aquella comida tlacatlaolli (maíz de hombre)". Un guiso de granos de maíz con carne humana, considerado el antecesor del pozole. Un gusto de gente estos aztecas (mexicas). ¿A quién se le ocurre liquidar una cultura que tanto podría haber aportado a la gastronomía occidental?

España liberó y civilizó. Hernán Cortés no lo hizo solo. "El segundo día de Pascua de Espíritu Santo que ya estaba todo el ejército junto en Tezcoco, hizo alarde Cortés con sus españoles, y lo mismo hizo Ixtlilxochitl, y eran en todo el ejército doscientos mil hombres de guerra, y cincuenta mil labradores para aderezar puentes y otras cosas necesarias". (Fernando de Alva Ixtlilxochitl, Relación de la venida de los españoles, en Fray Bernardino de Sahagún, Historia General de las cosas de la Nueva España). Los nativos vieron el cielo abierto y se aliaron con esos barbudos de piel blanca.

Señora presidenta de la Comunidad de Madrid, muchas gracias por explicar con calma, sin decir una palabra más alta que otra, que España no se avergüenza de su historia. Y por defender la libertad. "Que nunca la libertad pida perdón por ser libertad". En ello estamos.

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