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La policía toma el control del centro y los accesos de la capital moldava

Bajo gritos de "abajo el comunismo" las calles de Moldavia se han llenado de manifestantes para echar a los comunistas del control de la Cámara, de forma que no puedan formar el Gobierno y elegir al presidente del país.

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Bajo gritos de "abajo el comunismo" las calles de Moldavia se han llenado de manifestantes para echar a los comunistas del control de la Cámara, de forma que no puedan formar el Gobierno y elegir al presidente del país.
LD (EFE) En estos momentos, la policía moldava tiene bajo su control el centro de Chisinau, escenario la víspera de violentos disturbios, así como todos los accesos de la ciudad, para prevenir nuevos enfrentamientos contra la vuelta al poder del partido comunista, informó desde la capital de Moldavia la agencia rusa Interfax.

Efectivos de destacamentos especiales de la policía se encuentran dentro y fuera de los principales edificios públicos de la capital, a los que consiguieron acceder a primeras horas de esta madrugada.

El presidente y líder comunista moldavo, Vladímir Voronin, acusó a la oposición de intentar cometer un golpe de Estado al organizar los violentos desordenes masivos que se registraron este martes en la capital del país, Chisinau.

En un mensaje televisivo a la nación Voronin llamó "fascistas" a los manifestantes que se enfrentaron a la policía y saquearon la sede del Parlamento y la residencia presidencial, y aseguró que las autoridades "defenderán con dureza la soberanía del Estado moldavo".

Los líderes de los tres partidos opositores que rechazan la victoria comunista en las elecciones parlamentarias del pasado domingo han puesto en marcha "un golpe anticonstitucional en la república", manifestó Voronin. Agregó que la oposición, al rechazar los resultados preliminares de los comicios, cuya limpieza fue confirmada por los observadores internacionales, "ha emprendido el camino de la usurpación del poder", según la agencia rusa RIA-Nóvosti.

El presidente afirmó que "los instrumentos democráticos no sirven en una situación del golpe de Estado" y que "las autoridades defenderán el país y la elección democrática de su pueblo de los participantes en los pogromos".

Decenas de heridos


Por otro lado, decenas de personas han resultado heridas en Chisinau en los choques entre la policía y los manifestantes, que denunciaban fraude en los comicios, oficialmente ganados por el gobernante Partido de los Comunistas, y exigían la reunificación de Moldavia con Rumanía. Miles de manifestantes, en su mayoría jóvenes, tomaron por asalto y saquearon la sede del Parlamento y la residencia presidencial, pese a que la policía empleó contra ellos carros lanza-agua y gases lacrimógenos.

La televisión moldava informó también de la muerte de una muchacha, al perecer asfixiada con humo durante el incendio desatado en el Parlamento.

Moldavia, que tiene 4,1 millones de habitantes, mientras otros 600.000 se ganan la vida en otros países, formó parte de Rumanía hasta 1940, fue ocupada por la URSS en la Segunda Guerra Mundial y recuperó la independencia tras la caída del imperio comunista en 1991. El caos económico y la extrema pobreza -Moldavia es considerada por el Banco Mundial el Estado más pobre de Europa-, hicieron que los moldavos votaran en 2001 a los comunistas, que retornaron así al poder con la promesa de conducir al país a la Unión Europea (UE).

"Abajo el comunismo", "Antes muerto, que comunista", "Queremos estar en Europa", "Somos rumanos" eran algunos de los lemas que corearon los manifestantes en Chisinau.

Ayer mismo, Voronin reunió a un grupo de embajadores extranjeros para "pedir que las estructuras occidentales se sumen al arreglo" en Moldavia, habló por teléfono con el líder ruso, Dmitri Medvédev, y llamó para consultas a la embajadora moldava en Rumanía, Lidia Gutu.

En Bruselas, el jefe de la diplomacia de la UE, Javier Solana, expresó su "preocupación" por los disturbios desatados en Chisinau y pidió que cesen los ataques a edificios gubernamentales.

Solana recordó que los observadores internacionales opinaron que los comicios moldavos cumplieron muchos estándares internacionales, aunque pidieron más mejoras para garantizar un proceso electoral "libre de indebidas interferencias administrativas".

Una protesta espontánea

Mientras, los lideres de las formaciones opositoras -Vlad Filat, del Partido Democrático Liberal; Dorin Chirtoaca, del Partido Liberal y alcalde de Chisinau, y Serafim Urechian, de la alianza Nuestra Moldavia, comparecieron en una rueda de prensa para distanciarse de los desordenes y pogromos.

"La acción de protesta surgió de forma espontánea. Es resultado de las arbitrariedades y violaciones de los derechos humanos cometidos durante los ocho años del poder comunista", dijo Filat, según la agencia rusa Interfax. El político opositor instó a los manifestantes a "renunciar a la violencia", pero insistió en la demanda de realizar un nuevo recuento de los votos.

En un mitin frente a la sede del Gobierno, la oposición exigió la dimisión inmediata del Ejecutivo y la creación de un consejo nacional encargado de administrar provisionalmente el país y convocar dentro de tres meses "nuevas elecciones democráticas".

El motivo de la protesta


Las protestas comenzaron el lunes después de que se anunciara que el gobernante Partido de los Comunistas de Moldavia obtuvo el 50 por ciento de los votos en las elecciones, equivalente a 61 de los 101 escaños parlamentarios. Las tres formaciones opositoras recibieron juntas el 35 por ciento de los votos, equivalentes a solo 40 escaños.

De esta forma, los comunistas mantienen el control de la Cámara, lo que les permite formar el Gobierno y elegir al presidente del país, que en Moldavia es prerrogativa del Legislativo.

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