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Rubalcaba premia a Otegi y le traslada a una prisión cercana al País Vasco

Cuatro días después de que LD denunciase que Otegi llevaba más de quince días en Martutene sin permiso judicial, el que fuera portavoz de Batasuna ha sido trasladado a la prisión de Logroño, una de las cárceles más cercanas al País Vasco. Rubalcaba premia así a un supuesto partidario de la negociación.

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Cuatro días después de que LD denunciase que Otegi llevaba más de quince días en Martutene sin permiso judicial, el que fuera portavoz de Batasuna ha sido trasladado a la prisión de Logroño, una de las cárceles más cercanas al País Vasco. Rubalcaba premia así a un supuesto partidario de la negociación.
Arnaldo Otegi, durante uno de sus juicios en la Audiencia Nacional.

El miércoles, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, adelantaba que el que fuera portavoz de la Mesa Nacional de Batasuna-ETA no continuaría en la prisión donostiarra de Martutene. "No se va a quedar en Martutene, va a volver", dijo tras una conferencia en la Universidad Carlos III de Madrid. Dicho y hecho, este mismo jueves, Instituciones Penitenciarias confirmó que el preso había sido trasladado hasta la prisión de Logroño, uno de los centros penitenciarios más cercanos a la comunidad vasca.

La decisión del ministerio llegó cuatro días después de que Libertad Digital denunciase que Arnaldo Otegi llevaba más de quince días en la prisión donostiarra de Martutene sin autorización judicial. Al final, sumaron casi una veintena de días. Y es que la Audiencia Nacional le había dado permiso para ser trasladado tres días desde la prisión de Navalcarnero (Madrid) hasta la de Martutene para que pudiese visitar a su padre, que había sufrido un infarto.

Tras este permiso, no se dio a las Fuerzas de Seguridad la orden pertinente para volver a trasladar al dirigente batasuno de vuelta a la prisión madrileña, como debía haber sucedido, sino que se le mantuvo en el centro donostiarra. Un hecho por el que Interior e Instituciones Penitenciarias eludieron dar una valoración oficial a este periódico.

Fuentes judiciales y de la lucha contra el terrorismo consultadas por Libertad Digital enmarcan el traslado de Otegi hasta Logroño en la política penitenciaria que lleva a cabo el ministerio de Rubalcaba desde el fracaso de la negociación política con ETA, consistente en acercar o alejar a los etarras y a los dirigentes batasunos encarcelados de una prisión a otra en función de si es posible o no discrepen de la cúpula de la organización terrorista.

En este caso, Rubalcaba calificaría a Otegi como uno de los blancos. Este apelativo lo recibirían los dirigentes batasunos que, tras el fracaso de la negociación político entre ETA y el Gobierno Zapatero, habrían apostado por una nueva tregua y una nueva negociación; o que, en la actualidad, podrían ser partidarios de que el brazo político de ETA rompiese con la banda terrorista y se presentase a unas elecciones condenando a la banda, algo realmente poco probable, pero en lo que el Gobierno parece tener esperanzas.

En esta prisión de Logroño, Otegi coincidirá con tres terroristas de ETA, según datos penitenciarios a los que tuvo acceso este periódico. Se trata de Garikoitz Pascual Muneta, Txomin Sola Torres y José Ramón Martínez de Lafuente Inchaurregui. Recientemente, el 15 de abril, un día antes de que el ex portavoz batasuno fuese trasladado a Martutene, abandonó este centro uno de los fieles escuderos de Otegi durante casi una década, el que fuera jefe de prensa de Batasuna y el PCTV, Juan José Petrikorena.

En prisión desde Octubre

El que fuera el hombre fuerte del brazo político de ETA ingresó en prisión el 16 de octubre del año pasado por orden del juez Baltasar Garzón, que le acusó de intentar reconstruir la dirección de Batasuna-ETA desde una nueva estructura política que se denominaría "Bateragune".

Hasta esa fecha, se encontraba pendiente de ser juzgado por el sumario 35/02, en el que se investiga la subordinación de Batasuna a ETA y la financiación de la banda a través de las "herriko tabernas" y por el que estaba en libertad bajo fianza de 50.000 euros, con la obligación de comparecer quincenalmente y la prohibición de salir del país.

Sin embargo, tras conocer el contenido del auto de Garzón que lo enviaba a la cárcel y en el que sostenía que en 2009 había viajado a Francia "al menos en dos ocasiones" para mantener contactos con terroristas de ETA, el Ministerio Público pidió que Otegi ingresara en prisión por la causa de las "herriko tabernas", al haber quebrantado la medida cautelar que le prohibía abandonar el territorio nacional.

El tribunal accedió a la petición del fiscal y ordenó su ingreso en prisión, aunque, a efectos prácticos, la situación de Otegi, que ya estaba preso por orden de Garzón, no varió en nada. En el juicio que se celebrará por el citado sumario 35/02, la Fiscalía pedirá 12 años de prisión para Otegi y los dirigentes proetarras Joseba Permach y Rufino Etxeberria, mientras que para los otros 37 acusados reclamará penas de entre ocho y diez años de cárcel.

Usabiaga, Rentería, De Juana...

La extraña permanencia de Otegi en Martutene sin autorización judicial coincide con la polémica, que todavía colea, de la excarcelación de Rafael Díez Usabiaga para que, en cumplimiento de la Ley de Dependencia, cuidase de su madre, pese a que ni siquiera se ha aprobado que la madre tenga derecho a ella. Es más, también se solapó en el tiempo con la excarcelación del que fuera número uno de ETA, Ignacio Gracia Arregi, Iñaki de Rentería.

A esto, habría que añadir la información publicada hace unas semanas por el diario El Mundo, según la cual, el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) tendría localizado a Josu Ternera en el centro de Europa, y la reciente desaparición del sanguinario José Ignacio de Juana Chaos, que dejó a finales de abril de comparecer ante la justicia norirlandesa.

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