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Zapatero cambia su discurso ante la evidencia de que ETA buscaba una matanza

El atentado de ETA contra la casa cuartel de Legutiano se ha llevado por delante a Juan Manuel Piñuel, un guardia civil de 41 años, casado y con un hijo. Los terroristas buscaban más muertes a juzgar por el objetivo elegido –en el momento de la explosión 15 familias dormían en el interior– y por las características del atentado: la potente bomba estalló segundos después de que el etarra la conectara, lo justo para huir. La evidencia de que ETA buscaba una masacre se ha traducido en un endurecimiento del discurso de Zapatero que, esta vez, no ha ahorrado adjetivos. De momento no se habla de paz y sí de derrota. Rajoy ha vuelto a ofrecer "consenso" si el objetivo es acabar con ETA.


Atentado de ETA en Legutiano


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L D (Agencias) El luto vuelve a invadir España. ETA ha matado al guardia civil Juan Manuel Piñuel Villalón y ha herido a otros cuatro agentes con un potente coche bomba contra la casa cuartel de Legutiano-Villarreal de Álava. El ministro Rubalcaba ha confirmado que había 29 personas en las instalaciones, cinco de ellas menores. A primera hora de la mañana, el popular Santiago Abascal retrataba para Libertad Digital el panorama: "Todo está lleno de escombros". Las reacciones se han sucedido a lo largo de toda la jornada.
 
Los otros cuatro agentes de la Guardia Civil heridos son dos hombres y dos mujeres entre 35 y 41 años. Una quinta persona con heridas leves no precisó de hospitalización.
 
Los terroristas colocaron una furgoneta bomba, marca Citröen Berlingo con matrícula 5945FMC, alrededor de las tres de la madrugada, junto a las viviendas, sin el aviso previo que en ocasiones realizan al diario Gara.Según captaron las cámaras del cuartel, uno de los terroristas, encapuchado, activó el temporizador. Después salió corriendo hacie el otro vehículo que le esperaba. Sólo segundos después se produjo la explosión. Lo justo para huir y evitar una reacción que salvara vidas. El temporizador activó la potente carga posiblemente en menos de un minuto.
  
Piñuel Villalón se encontraba hablando con la central operativa de servicios del Instituto Armado, alertando de que había una furgoneta estacionada fuera del acuartelamiento de Villarreal, en Legutiano-Villarreal de Álava, cuando estalló el explosivo y se cortó la comunicación, según informaron a Europa Press fuentes de la Guardia Civil.
 
Sin preguntas al presidente
 
El curso de la primera sesión de control al Gobierno tras el 9-M se vio alterado ya que se anularon las preguntas dirigidas Zapatero. El presidente del Gobierno usó un único turno para condenar el atentado. El tono usado en esta ocasión fue bien distinto, marcado por la evidencia de que ETA buscaba una masacre al atentar contra una casa cuartel en la que dormían unas treinta personas, incluidos niños. No habló de paz ni hubo lapsus alguno.
 
El PP, representado en el Congreso por primera vez por Soraya Sáenz de Santamaría decidió que no era el "día de hacer reproches". Por su parte, Mariano Rajoy reiteró las ofertas de consenso realizadas con anterioridad, es decir, si es para derrotar a ETA. Las negociaciones con la banda, la presencia de ANV en los ayuntamientos y las mociones éticas no salieron a relucir en este Pleno del Congreso. Se aprobó un comunicado similar al consensuado tras el asesinato de los dos guardias civiles en Capbreton y, por el momento, no ha habido disenso.
  
Furgoneta-bomba con entre 100 y 300 kilos de explosivo
  
La furgoneta-bomba que estalló en el acuartelamiento contenía entre 100 y 300 kilos de explosivos, según informaron fuentes de la investigación. Las mismas fuentes señalaron que el cuartel, situado junto al pantano de Villareal, ha quedado "destruido" porque "toda la parte central ha caído en pleno". Además, precisaron que la distancia entre la carretera en la que han colocaron el vehículo y la zona en la que está ubicado el acuartelamiento está a unos 70 metros.
 
El grupo etarra autor del atentado robó el 14 de abril en Berango (Vizcaya) el Peugeot 306 con matrícula BI-2122-BY utilizado en la huida y lo escondió durante un mes, según fuentes próximas a la investigación. Los terroristas se desplazaron hasta el lugar del atentado en este coche y en la furgoneta donde habían cargado el potente explosivo.
  
Tras dejar la furgoneta-bomba a unos metros del cuartel, en una carretera que roza el perímetro de seguridad, los terroristas, entre dos y tres, abandonaron el lugar en el Peugeot 306. El coche apareció poco después en un camino forestal del Puerto de Urkiola, cerca de Abadiño, en la provincia de Vizcaya, con un dispositivo para quemar el vehículo y destruir las pruebas, que no llegó a funcionar.
  
En el asiento del piloto, la Ertzaintza encontró una garrafa de gasolina, con una botella adosada y un piloto encendido en lo alto. Los artificieros de la policía autonómica desactivaron el mecanismo y dieron paso a sus compañeros de la policía científica, que intentaron recabar huellas y muestras de ADN. El coche ya ha sido entregado a la Guardia Civil, que se encarga de la investigación.
  
Aún está por determinar donde fue robada la Citroen Berlingo utilizada para cargar el explosivo. Sin embargo, el robo del coche de la huida y el hecho de que los terroristas lo mantuvieran escondido durante un mes apunta a la autoría del grupo Vizcaya, con infraestructura necesaria para ello.
 
La zona parecía "una guerra"
  
Efectivos del servicio de bomberos que actuaron en el lugar del atentado explicaron que "parecía una guerra" y detallaron que ha sido preciso trabajar en condiciones de "mucha peligrosidad" y practicando los rescates "a mano". Asimismo, indicaron que el edificio quedó "prácticamente colapsado entero" y que otras viviendas cercanas también han sufrido "graves daños".
 
Según indicó uno de los bomberos, tras recibir el aviso de la explosión a las tres y cuarto de la mañana, los efectivos desplazados a la zona se encontraron con una escena que "parecía una guerra". Los bomberos efectuaron las labores en una situación de "mucha peligrosidad" porque, según relató, el edificio "estaba en riesgo de derruirse".
 
Los bomberos detallaron que los trabajos tuvieron que realizarse "casi todo a mano", por lo que se "ha tardado varias horas". Una de las personas heridas tuvo que ser rescatada "a unos tres metros por debajo", enterrado bajo escombros. Los bomberos lograron sacarle en un rescate efectuado "a mano" durante el cual, según indicaron, han conversado con él.
  
El subinspector de Bomberos, Javier García, detalló que la casa cuartel "está prácticamente colapsada entera, derruida" y que también se encuentra "muy afectado un edificio entero". Las viviendas han sufrido "graves daños" y una vivienda que se encuentra a 50 metros está afectada en sus "líneas maestras". Por ello, será preciso efectuar "grandes reformas, porque está prácticamente derruido".
 
Piñuel Villalón, 41 años, casado y con un hijo pequeño
  
Juan Manuel Piñuel Villalón, de 41 años, había nacido en Melilla en 1967 e ingresó n la Guardia Civil el 2 de noviembre de 1997.  Al tener su familia –esposa y un hijo pequeño– en Málaga, y estar destinado en Llombai en Valencia, el agente decidió pedir traslado a la comunidad vasca para tener "carácter preferente" y poder volver a Málaga con su familia. Tan sólo llevaba dos meses destinado en Villarreal de Álava. El agente estaba cumpliendo su primer servicio después de reincorporarse al cuartel tras pasar 72 horas de permiso junto a su familia en Málaga.
 
Heridos de diversa consideración
  
Tres de las cuatro personas que resultaron heridas  permanecen ingresadas en los hospitales de Santiago y Txagorritxu, en Vitoria, la más grave de ellas el sargento F.J.C.F., que ha sido intervenido quirúrgicamente, según informó Osakidetza (Servicio Vasco de Salud).
  
El sargento F.J.C.F., varón de 41 años de edad, presenta síndrome de aplastamiento, neumotórax y hemotórax izquierdo. Fractura vertebral, policontusiones y erosiones múltiples. Ha sido intervenido quirúrgicamente para estabilizar la columna vertebral y ha quedado ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital de Santiago, con pronóstico reservado.
  
Su mujer, E.M.C., de 34 años de edad, presenta policontusiones y erosiones múltiples y herida en extremidad inferior izquierda.  Continúa ingresada en planta en el Hospital de Santiago, con pronóstico leve.
  
Por otro lado, en el Hospital de Txagorritxu se encuentra ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos con traumatismo abdominal cerrado y heridas inciso-contusas en las manos, el guardia civil A.M.D., de 35 años de edad. Se encuentra consciente, estable, con funciones vitales conservadas y pendiente de evolución, aunque con pronóstico reservado.
  
Por último, el Departamento de Sanidad recordó que la otra agente de la Guardia Civil herida en el atentado de Legutiano-Villarreal de Álava, P.O.V., fue dada de alta esta misma mañana.
 
Rescatados de los escombros
  
Una vez movilizado el Equipo Técnico de emergencias que coordina el equipo de montaña de la ertzaintza y los perros de Salvamento y de rescate, se localizó a un agente sin vida y a otro herido, el sargento de la Guardia Civil. Una vez estabilizado, el agente fue trasladado también al hospital de Santiago. El juez de guardia procedió a las ocho menos diez esta mañana al levantamiento del cadáver de Juan Manuel Piñuel Villalón.
  
Las alrededor de 15 familias desalojadas de la casa cuartel de Legutiano-Villarreal de Álava tras el atentado de ETA regresaron durante el día a recoger sus enseres y, posteriormente, fueron realojados en el acuartelamiento de Sansomedi (Vitoria), según informaron fuentes del instituto armado. Unas 30 personas, entre ellas, mujeres y niños, se vieron obligados a abandonar sus viviendas, dentro de la casa cuartel después de estallar la furgoneta bomba.
 
 

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