La presidencia francesa de la UE y el presidente Chirac están recogiendo ahora los frutos de su insensata, mediocre y prepotente gestión al frente de la UE durante el semestre que concluirá a final de año.
Prodi acaba de dar la voz de alarma metiendo el dedo en la llaga: los franceses han sido incapaces de reducir la tensión con Alemania y los otros tres “grandes” (Italia, Reino Unido) sin satisfacer a los “medianos” (España y Holanda) a causa de los votos en el Consejo y del derecho de veto. Chirac ha preferido dejar para el último momento los temas más delicados sin un “calentamiento” diplomático previo.
El resultado es que se anuncia ya: una catástrofe en Niza. Los más optimistas piden incluso aplazar la Cumbre o cederle el compromiso a los suecos que, a partir de enero, presidirán la Unión. La lógica del Comisario responsable de la Conferencia Intergubernamental, el también francés Michel Barnier, es que más vale un acuerdo tarde que un mal acuerdo. Lo que la presidencia francesa teme, con toda razón, es que al final no haya acuerdo. Ni bueno ni malo.

Presidencia francesa de la UE: ¡peor, imposible!
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