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Menudo argumento legal

El proyecto de ley sobre las patentes biotecnológicas impedirá la clonación humana por ser “contraria al orden público o las buenas costumbres”. Menudo argumento legal. Con respecto al orden público, todos sabemos que es materia bajo control de Jaime Mayor Oreja. Pero, las buenas costumbres ¿a qué ministerio corresponden? ¿Al de Educación quizá? ¿Se comprometerá Pilar del Castillo, mujer bien educada donde las haya, a convertirse en garante para impedir la clonación humana? Me temo que no.

Las buenas costumbres son una lista de reglas básicas de educación transmitidas generación tras generación. Buena costumbre, según le enseñó mi bisabuelo a mi abuelo, era quitarse el sombrero para saludar al vecino, descubrirse en la Iglesia y no meterse el dedo en la nariz. Mi abuelo le enseñó a mi padre que debía quitarse el sombrero si tenía calor y, por supuesto, también le recomendó que no se metiera el dedo en la nariz. Mi padre me explicó que no me metiera el dedo en la nariz porque era una fea costumbre, pero nada me dijo del sombrero, porque ni él ni yo usamos tal complemento. A lo que vamos: las buenas costumbres se adaptan a los tiempos porque son, simple y llanamente, la herencia de la educación con el fin de que un ser humano se socialice entre sus congéneres. Pero utilizarlo como argumento legal me parece, cuando menos, una memez.

Es de suponer que el Ejecutivo, que ha elaborado esta reforma legal, se habrá pensado bien qué es lo que manda a las Cortes. También suponemos, quizá sea mucho suponer ya, que el Gobierno reunido en Consejo de Ministros se haya leído bien este proyecto de Ley. Y entonces, ¿ningún ministro reparó en la estupidez? ¿Nadie objetó? ¿Nadie corrigió? ¿Nadie, siquiera, se lo preguntó? ¿Ninguno, y mire usted que son más de una docena, se paró a leer detenidamente el proyecto legal para advertir que lo de las buenas costumbres chirría al oído como una bisagra vieja?

Ni defendemos, ni proponemos, ni nos oponemos a la clonación. Ese debate ético es mucho más profundo de lo que se puede explicar en un breve artículo como éste que nos ocupa. Tan solo criticamos que el Ejecutivo, que ha elaborado y repasado en Consejo de Ministros este proyecto de ley antes de remitirlo a las Cortes para su tramitación, tenga la peregrina idea de impedir algo tan serio como la clonación humana bajo el argumento simple y tontorrón de que va en contra de las buenas costumbres.

¿Alguien puede explicar este despropósito?

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