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Hubo un tiempo en que la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) podía negar su propia existencia. Dentro de la mayor agencia de espionaje electrónico del mundo, había un chiste: sus siglas significan en realidad No Such Agency (no existe tal agencia). Ahora conocemos sus entresijos y el modo en que operan, sus capacidades de descifrado y las estaciones desde las que espían las comunicaciones, ¿verdad, Nachete?

Sin embargo, estos nuevos Anacletos tienen un talón de Aquiles. El volumen de información que pinchan electrónicamente y almacenan va más allá de lo imaginable, pero ¿quién procesa todo eso? No digo nada cuando de conversaciones telefónicas se trata. Puede que sus equipos hagan picadillo de los sistemas de cifrado de los móviles, pero hay que poner la oreja para saber de qué hablan. Si no tienen vascoparlantes, ¿de qué sirve poner tanto satélite para espiar a los etarras? Total, ya emplearon indios navajos durante la Segunda Guerra Mundial, así que a lo mejor el euskera es más efectivo que PGP para proteger los e-mails.

Bromas aparte, es cierto que uno de los mayores problemas de esa especie de TIA electrónica es conseguir traductores. Durante la guerra árabe-israelí del 73 tuvieron que arramblar con cualquiera que supiese árabe o hebreo, lo ponían en un avión y hala, a la zona de guerra. Por eso, no me sorprendió demasiado cuando me llegó copia de un e-mail en el que la NSA pedía currículos de gente con conocimientos de idiomas. La mayoría se refieren a lenguajes árabes o centroasiáticos, algunos no me suenan ni por el nombre (¿dónde diablos hablarán Tigrinya?), y otros son demasiado conocidos, como el griego (qué curioso, yo creía que eran sus aliados).

No les aburriré con el anuncio, aunque va en la línea habitual americana: es una aventura, aprenderás mucho, marcarás la diferencia, bla, bla. Tampoco les daré la dirección a la que enviar los currículos, porque la convocatoria ya está cerrada. Pero no pierdan las esperanzas, puede que nuestro flamante Centro Nacional de Inteligencia precise traductores de euskera, árabe o puede que gallego (con tanto chapapotero suelto, quién sabe si hay ocultos focos de Al Qaeda entre los voluntarios).

Claro que a lo mejor es pedirles demasiado. Entrar en las webs de la NSA y la CIA es un mundo: tienen desde museos on-line a ofertas de empleo, desde consejos de autoprotección a juegos para niños. Pero prueben ustedes a entrar en www.cni.es. Por si quieren ahorrarse el viaje, yo les diré que contiene: un escudo, una dirección de e-mail y un enlace a la ley de creación del CNI. Y la web del defunto CESID, no crean que era mejor. A este paso, hasta la web de la película de Mortadelo y Filemón va a resultar más interesante.

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