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Santiago Navajas

Apología del voto "inútil"

Frente al voto completamente inútil al PPSOE está el "inútil" a las formaciones que van emergiendo al calor de una mayor concienciación democrática.

Frente al voto completamente inútil al PPSOE está el "inútil" a las formaciones que van emergiendo al calor de una mayor concienciación democrática.

"Un diputado en un parlamento de 751 no es nada, no es útil, nadie le hace caso". Este exabrupto antidemocrático de Rajoy, poco después de la metedura de pata misógina de Arias Cañete, muestra cómo practica el poder una casta política que debería ser una élite intelectual y moral en lugar del pesebre de mediocres aduladores, burócratas fósiles y parásitos del Estado, que en las próximas elecciones europeas únicamente servirá para repartir unas prebendas a los estómagos agradecidos que ejerzan de voz de su amo.

Tres cuartos de lo mismo para el PSOE, un partido confuso y trilero, que ha traicionado hasta la náusea todas y cada una de sus siglas, liderado por un híbrido impotente de Fouché y Talleyrand y que presenta como cabeza de lista a una mujer que usa el feminismo como una coartada victimista para maquillar un currículum en el que lo que más destaca es el aburrimiento que le daba estudiar. Una candidata que tiene la caradura de defender, entre la ignorancia y la demagogia, que "se dice personas con discapacidad, no discapacitados" mientras en Twitter se burla de un futbolista que quedó desfigurado cuando era un niño debido a un accidente de tráfico: "¿Habéis visto un tío más feo que Ribery?".

Esta alternancia amañada en la misma política, que durante el inestable período de Cánovas y Sagasta en el siglo XIX pudo tener el sentido de crear un equilibrio contra las fuerzas revolucionarias que amenazaban el orden constitucional, constituye por el contrario hoy un lastre en una sociedad que evoluciona desde el emprendimiento social y tecnológico, político y cultural. Por supuesto que son los propios ciudadanos los que son cómplices objetivos de esta situación al apoyar sistemáticamente al PPSOE, un ente de colocación masiva de los afectos al régimen, en el que campan la corrupción y la endogamia, la idiocia y el abuso de poder como en una versión cutre de Juego de tronos.

Es precisamente otra serie de televisión, la danesa de contenido político Borgen, la que nos ofrece una salida realista al nudo gordiano entrelazado de peperos y socialistas. En la segunda temporada, la protagonista, que había sido primera ministra con el partido de centro Moderados, crea un nuevo partido ante la debacle en los principios y la práctica oportunista de sus antiguos compañeros. Aupada por un buen resultado electoral, consigue convertirse en la llave del nuevo Gobierno, liberándolo de los vicios inherentes al ejercicio continuo del poder.

En nuestro país una ficción semejante se nos antoja imposible, sobre todo porque la materia prima política española está repleta de sorayas, hábiles en las marrullerías de los despachos cerrados pero incapaces ante los debates abiertos. Y también porque el consumidor electoral ha comprado demasiado rápido la tesis de los grandes partidos respecto del "voto inútil".

Y es que su voto, estimado lector, se clasifica en dos opciones: el inútil y el "inútil". Si vota a Rajoy y su banda, harán con el mismo lo que les plazca. Olvídese de cualquier promesa de bajada de impuestos o defender una idea de España fuerte. En el otro lado de la orilla (que no lo olvide, es el mismo río intervencionista y corrupto), Rubalcaba y su cuadrilla de aburridos exuniversitarios que unen la demagogia al cinismo envueltos en la cursilería le harán comulgar con que llegar a ser secretario general de la OTAN, empleado millonario del hombre más rico del mundo o maltratador de mujeres es lo más de izquierdas que se puede ser. El PPSOE le garantiza que su voto será perfectamente inútil desde el punto de vista ideológico, aunque no desde la perspectiva de una casta política que ha convertido el poder por el poder en el mejor salario.

Frente al voto completamente inútil al PPSOE está el "inútil" a las pequeñas y medianas formaciones que van emergiendo al calor de una mayor concienciación democrática, un mayor conocimiento político y una mejor alfabetización económica (lo que, en un país en el que las cabezas del Estado y del Gobierno poco menos que profesan un desprecio manifiesto a la cultura, no deja de ser meritorio). Le ofrezco una guía de posibles alternativas que le harán sentirse mucho mejor con su conciencia política, además de ayudar a cicatrizar la herida en el costado de la democracia que con su irresponsable declaración abrió de par en par el presidente del Gobierno:

Vox. La opción conservadora. Como dicen en su publicidad: "Si votaste por José María, Esperanza y Jaime, entonces vota por Alejo". Con el respaldo de pesos pesados del PP más combativo contra la disgregación de España y las concesiones a ETA su entorno –de Ortega Lara a María San Gil, pasando por Santiago Abascal–, Vox causa miedo en Génova dada su valentía política y su desparpajo retórico allá donde el PP se muestra acomplejado ante la izquierda y los nacionalistas: el proyecto de España y la cultura de derechas. Su líder, Vidal-Quadras, es entrevistado por Jiménez Losantos.

Partido de la Libertad Individual (P-LIb). El voto liberal. En España, habitualmente los liberales han tenido que decidir prestar su voto a formaciones poco liberales, dependiendo de si era la apertura social o la económica lo que les parecía más relevante. Pero por fin ha aparecido una propuesta genuinamente liberal, tanto en lo económico como en lo social, en consonancia con lo que se estila en el resto del mundo, en concreto en la Internacional Liberal. Luis Gómez lo explicó ampliamente en este mismo periódico.

UPyD. O las series danesas imitan a la realidad política española. Escisión socialdemócrata y constitucionalista del PSOE, tocado en lo moral desde la guerra sucia y la corrupción institucional y en lo político por su deriva nacionalista, UPyD, de la mano de una política de fuste como Rosa Díez y de intelectuales independientes como Fernando Savater, Mario Vargas Llosa o Álvaro Pombo, está regenerando un socialismo al que el utilitarismo atrabiliario de Felipe González –al que no le importaba el color del gato que cazase ratones y por eso se ha reconvertido de líder mesiánico a lobista vendido al mejor postor– y el diletantismo suicida de Zapatero lo desfiguraron de forma que ni su padre, Pablo Iglesias, lo reconocería. Otra opción súper útil es Ciudadanos, liderados por Javier Nart y Juan Carlos Girauta. Jiménez Losantos entrevista a Sosa Wagner y Juan Carlos Girauta.

Podemos. Hablando de Pablo Iglesias. Dado que a IU le da igual gobernar con el PP que con el PSOE, es legítimo sospechar que forma parte de ese sistema clientelar que, con subvenciones y cargos, ha convertido la res publica en un pillaje privado. Frente a una izquierda domesticada y servil, Podemos representa la articulación del movimiento 15-M gracias al liderazgo de su fundador, Pablo Iglesias, un joven profesor universitario con pinta de Jesucristo Superstar que sueña con ser Che Guevara postmoderno.

Por la derecha y por la izquierda, el eje de la libertad económica, o por arriba y por abajo, el eje de la libertad social, las opciones políticas no sólo son más diversas sino más necesarias de lo que puede imaginar un hombre tan limitado conceptualmente como Rajoy y Rubalcaba, la cara y la cruz de un duopolio partitocrático que amenaza la misma esencia constitucional, cada vez más reducida a papel mojado.

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