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Pedro de Tena

La provocación filatélica de Sánchez

El gobierno de Pedro Sánchez no tiene límites morales, aunque parece que lo que queda del poder judicial ha frenado por ahora esta nueva bravata.

El gobierno de Pedro Sánchez no tiene límites morales, aunque parece que lo que queda del poder judicial ha frenado por ahora esta nueva bravata.
Sello emitido por correo para conmemorar el centenario del PCE. | Correos

Lo que más parece destacar de un sello de correos es su pequeño tamaño si se relaciona con la gran utilidad que ha tenido desde la primera mitad del siglo XIX, momento en que se puso a disposición de la comunicación moderna entre los ciudadanos, hasta el siglo XXI, en el que ha sido sepultado por el correo electrónico y las redes sociales. Por ello, los motivos que se exhiban en su imagen hoy no tienen la importancia que albergaron antes. En realidad, ¿cuántos españoles usan hoy los sellos de correos para comunicar o comunicarse? Muy pocos, y casi siempre, sólo cuando se trata de asuntos oficiales o judiciales.

Los primeros sellos españoles, que datan de 1850, tenían a la reina Isabel II como argumento en diversos colores. Esto es, son los jefes de Estado o los hechos nacionales, que simbolizan la vida en común de los ciudadanos, los habituales de estos ahora fósiles de la comunicación. Igualmente, se esmeraban sus motivos en acontecimientos extraordinarios o en personalidades de mérito fuera de toda sospecha de daño o crimen, ya fuesen inventores, benefactores, escritores, gobernantes, casi siempre alejados de la época actual…Hasta Mortadelo y Filemón tienen su sello. Lo mismo ha ocurrido en la mayoría de los países.

Por ejemplo, el padre Enrique Heras, de la Compañía de Jesús, fue recordado en un sello de correos por el gobierno de la India en 1981 con motivo del XXV aniversario de su muerte. El gobierno colombiano quiso que la efigie de Gabriel García Márquez estuviera en un sello, aunque decidió dejar de vivir en su patria. El gobierno de España en 1998 le concedió el honor de figurar en un sello al Schindler español, el embajador franquista Ángel Sanz Briz, que salvó a más de 5.000 judíos húngaros del exterminio. Y así puede seguirse y seguirse.

Durante la II República, que se constituyó contra la otra media España, no se tuvo inconveniente alguno en poner el rostro de Pablo Iglesias en un sello oficial de correos. Comenzaba así la tendencia partidista en los sellos de correos, que se siguió con uno dedicado a Ramón Rubial, a la Memoria Histórica y otros. Pero nunca se le había dedicado, que sepamos, un sello de correos a un partido político desde los confeccionados para Falange Española durante la Guerra Civil.

Es una provocación en toda regla a una gran parte de España que, además de romper usos y costumbres nacionales –ni el PSOE se ha atrevido a dedicarse un sello—, el socialista e íntimo amigo de Pedro Sánchez, Juan Manuel Serrano Quintana, mandamás y cobramás de Correos, ha decidido homenajear al PCE con la emisión de un sello que ensalza sus 100 años de existencia, 1921-2021, un poco tarde, pero en fin. No, no está dedicado a su apoyo a la transición democrática. Eso es mentira. Se tributa al comunismo español lacayo de Lenin primero, de Stalin después y de sus restos de hoy.

Pero por si fuera poco se anuncia la emisión del sello en una fecha, 14 del mes de noviembre, que fue el mes de los asesinatos masivos y el genocidio de Paracuellos en 1936, en cuya ideación y ejecución tuvo tanto que ver Santiago Carrillo, consejero de Orden Público en la Junta de Defensa en el Madrid republicano en esas fechas. Es otra demostración del uso partidista de la Administración Pública sin importar el dolor que se cause en millones de españoles y, directamente, a los descendientes de aquellas víctimas.

Es más, es que el sello, en sí mismo, es clarificador porque, por encima de la hoz y el martillo tradicionales teñidos por los colores de la II República, Podemos y el movimiento LGTBIQ+, incluye la estrella roja de cinco puntas que es el símbolo general del socialismo y, muy especialmente, del bolchevismo comunista ruso. Se perpetra, además, en plena guerra de la Rusia que desata un alto mando del KGB contra Ucrania. Cómo será la provocación que el propio Gari Gasparov, el ex campeón del mundo de ajedrez nacido en la URSS, en la república de Azerbaiyán que sufrió la tiranía comunista, ha dicho que este homenaje filatélico es "una vergüenza" por desentenderse de los millones y millones de sus víctimas.

La estrella roja, que está prohibida en Polonia y Hungría y que simboliza el totalitarismo criminal que la Unión Europea ha condenado, sigue coronando las torres de Kremlin y ondea en la bandera de Corea del Norte, en la del chavismo de Venezuela, cómo no, en las de otros muchos comunismos. Estrella Roja se llamó el periódico militar de la URSS y mutada en color amarillo se mece en las enseñas de China y Vietnam.

El gobierno de Pedro Sánchez no tiene límites morales, aunque parece que lo que queda del poder judicial ha frenado por ahora esta nueva bravata. Si finalmente sale adelante, como es de temer, hay un procedimiento para hacer desaparecer un sello postal. Lo cuenta Martin Gadner en uno de sus libros recreativos. "Coloca un sello de correos boca arriba en una mesa. Pon un vaso de agua sobre el sello. Luego cubre el vaso con un platillo… ¡El sello desaparece! Camina alrededor del vaso, mirando dentro de él desde cualquier ángulo que desees. El sello es completamente invisible". El mal ya estará hecho, pero algo es algo.

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