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Itxu Díaz

La mundana tragedia

Todos hacen mutis por el foro. Muy lejos del lupanar, España se levanta otro día para ir a trabajar.

Todos hacen mutis por el foro. Muy lejos del lupanar, España se levanta otro día para ir a trabajar.
Pedro Sánchez ríe con Patxi López y Santos Cerdán. | Europa Press

La estancia, el bajo de un lupanar, tiene poca luz, una mesa con forma de piel de toro, dos sillas, y un montón de culos apretados en cada una de ellas, pugnando por evitar la caída al vacío, el ostracismo.

—¿Y usted, en qué es experto? —dice Huevos Gordos, mientras se remete la camisa en el maltrecho pantalón de un vencido traje—.

—Yo soy experto en amonal —confiesa el encapuchado—.

—Perfecto, mi especialidad es ser también un amoral —El Capuchas levanta su chacolí con cortesía—.

—¿Pacto, entonces, señores? —emerge de la penumbra el crupier, que anota en una agenda Moleskine—.

—Pacto, pacto. Apunta ahí, plumilla —señala al crupier con desparpajo, mientras se acomoda ahora los calzones—. El Huevos Gordos y el Capuchas, ¡acuerdo! Sigamos. Esto promete, compañeros. Lástima que ahora vendrá Fregona Solitaria a estropearlo todo. ¡Ves! Ahí viene, miradlo, es el de detrás, al que se le acaba de caer un mejillón del bolsillo, molusco sobre el que acaba de abalanzarse Ojo Divorciado, que estaba fuera, en la puerta, pero tiene un don para la comida; el tio podría escuchar el sonido de una patata frita cayendo al suelo en un McDonalds de Nueva York desde el barrio de San Andrés de Barcelona —Huevos Gordos pronuncia estas palabras mientras se postra, ya con cierta rutina, con la frente en el suelo y el culo en pompa señalando al Ampurdán—.

—Incorpórate, Huevos Gordos que, con tantos lengüetazos, ya me estropeaste la semana pasada unos zapatos nuevos. —Fregona Solitaria se desprende de su abrigo negro de piel de cabeza de turco socialista—. Te he traído mi Lista de Deseos –deposita un fajo de más de mil folios sobre la mesa; Ojo Divorciado, semioculto tras la puerta, limpia a bocados la concha del mejillón, mientras contempla de reojo la escena, sin quitarle ojo al camarero que repone cócteles a todos menos a él—.

—¿PMC? ¿Qué demonios significa PMC? —protesta el crupier al ver que Huevos Gordos ha firmado de este enigmático modo el fajo de folios de Fregona Solitaria—.

—Acérquese —de un amasijo de pelo ondulado que descansaba en una esquina del tapete, ha emergido una nariz y las facciones, ahora masculinas, ahora femeninas, de la temida Pestañita Triste que, con voz impostada y fallidamente sensual, susurra algo al oído del crupier, que asiente y calla—.

—¿Y esta qué hace aquí? —Huevos Gordos señala a Pestañita Triste con las mandíbulas al borde de salirse de sus raíles, mientras da largos tragos a un vaso de whisky—.

—¡Alto! ¡Alto! Exijo saber exactamente qué le ha dicho en secreto —Trinkanueces levanta de pronto la voz, recolocando el culo en su silla compartida, y provocando la sonora caída al suelo de Jotía, a quien todo el mundo ignora—.

—Está bien. "PMC" significa "por mis cojones", y es la firma oficial de Huevos Gordos. Certifico. —zanja el crupier—.

—Insisto en saber qué hace aquí esta tipa –repite Huevos Gordos—.

—Se moría de ganas de salir en la foto.

—¡Pero si pactamos que no habría foto! —al escuchar la palabra "foto", el Capuchas se ha tirado al suelo y Fregona Solitaria oculta su rostro tras un gran mejillón extraído del bolsillo de su abrigo—.

—Ya se lo hemos dicho, pero Pestañita Triste es así —se defiende un acompañante de Huevos Gordos, que teme ser el blanco de su ira y se retira lentamente hacia la penumbra—.

—Está bien, ¿y qué quieren los comunistas? —Huevos Gordos vuelve su mirada hacia el crupier, con aspecto de querer conceder pronto. Hoy se ha levantado con la traicionadora encendida—.

—Uhum —el crupier emite un extraño gemido y bizquea levemente; a lo lejos Ojo Divorciado sonríe picarón—.

—Crupier, digo, relator, ¿y a usted qué le pasa? —se interesa Huevos Gordos—.

—Uhum…

—Oh cielos —Huevos Gordos acaba de caer en la cuenta del acercamiento sigiloso del montón de cabellos ondulados hacia el crupier—. Pestañita Triste, no empecemos, suelta ahora mismo al mediador, y pon esas manos sobre la mesa, que las veamos —el crupier trata de rehacerse engullendo un gran vaso de vodka de un solo trago; previamente se negó a beber nada que no fuera extraído de su petaca adornada con la efigie de Putin—.

—¡En dos minutos, receso! —interrumpe el dueño del lupanar; a propósito, el club responde al nombre de El camarote de los Hermanos de Marx—.

—Quiero cambiar el refranero. Y que todos los caminos lleven a Bilbao, no a Roma —grita in extremis Trinkanueces—.

—Yo quiero que el próximo lehendakari sea mi amigo, mi hermano Patxi López, ese galán —exige el Capuchas—.

—Yo exijo mi derecho a comerme ahora mismo la Constitución Fascista Española ante la presencia de todos los camaradas —señala un sujeto sin adscripción política clara, pero con una alfombra palestina al cuello—.

—Adelante, adelante —le responde Huevos Gordos, mientras el tipo procede, página a página, ñam, ñam—.

—¿Quién da más? —pregunta a gritos el crupier—.

—¡Y yo quiero cambiar de sexo! —berrea desde la puerta Ojo Divorciado—.

—¿De hombre a mujer? —pregunta con la boca abierta Pestañita Triste—.

—¡No! ¡De nada a mucho! —responde Ojo Divorciado estallando en una carcajada solitaria—.

—¡Un momentiño! —Formiga Caralluda pide la palabra, pero nadie le hace caso y vuelve a escurrirse del borde de la poblada silla dando con sus huesos en el suelo—.

—Son las 2:34 y es la hora del receso porque llega el brote —un asistente informa al oído al crupier, que levanta y presiona su cronómetro, mientras se hace un silencio sepulcral en la sala—.

—Ja… Ja, ja… —Huevos Gordos inicia una altísima carcajada con largos silencios y movimientos espasmódicos en los hombros, todos le contemplan—. Ja, ja, ja. —su risa va in crescendo—. Ja, ja, ja, ji, ji, ji, ju, ju, ju, ju —con los ojos como los anillos de Saturno, ríe y saca un bolígrafo y empieza a firmar como un autómata todo lo que le ponen delante, y entonces los presentes se contagian de la misma risa nerviosa—.

Todos hacen mutis por el foro. Muy lejos del lupanar, España se levanta otro día para ir a trabajar.

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