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Emilio Campmany

Pactar con el diablo

Frenar la ley de amnistía es lo urgente. Hay un camino para hacerlo y no es abiertamente contrario a los intereses de Sánchez. Al contrario. Hasta cierto punto le conviene.

Frenar la ley de amnistía es lo urgente. Hay un camino para hacerlo y no es abiertamente contrario a los intereses de Sánchez. Al contrario. Hasta cierto punto le conviene.
Patxi López muestra la hora a Pedro Sánchez este miércoles en el Congreso. | EFE

Decía el otro día en la COPE Alberto Núñez Feijóo que el conflicto de atribuciones planteado por el Senado no tenía efectos prácticos porque en ningún caso retrasaría la tramitación de la ley de amnistía. No es exactamente así. El Tribunal Constitucional podría suspenderla hasta resolver el recurso con el argumento de que, de no hacerlo, cuando llegara una sentencia eventualmente estimatoria, ya se habrían producido todos sus efectos y no sería posible anularla en la práctica. En el PP dan por hecho que, controlado como está el tribunal por el PSOE, Pumpido jamás suspenderá la tramitación por poderosos que sean los argumentos que se empleen. Mucho más en este caso en que no es posible encontrar defectos de forma en la tramitación mucho más allá de la grosera inconstitucionalidad de la ley.

Sin embargo, el PP no cuenta con que, una vez convocadas las elecciones catalanas, al PSOE le interesa que la ley entre en vigor lo más tarde posible. La única forma de que Puigdemont y Aragonès toleren que Illa presida el Gobierno catalán y no obstante Junts y Esquerra sigan apoyando en Madrid al Gobierno del PSOE es que la ley de amnistía siga en tramitación. Una vez entrada en vigor y ya todo dependa de los jueces, habrán perdido todo interés en que Sánchez siga en el Gobierno, mucho más si no ha consentido darles a ellos el de la Generalidad. La única forma de que se conformen por el momento con Illa en San Jaime y Sánchez en la Moncloa es que la ley tenga suspendida su tramitación. Y esto sólo lo puede hacer Pumpido, recurso del PP mediante.

Es verdad que, mientras dure esta situación, Esquerra y Junts harán lo que sea con tal de que Sánchez no convoque elecciones porque eso daría al traste con la amnistía si, como es previsible, las gana el PP. Y eso alargaría la legislatura. Pero, que haya amnistía y el PSOE se pelee con Junts y Esquerra no garantiza que vaya a haber elecciones anticipadas porque Sánchez jamás las convocará para perderlas y Puigddemont y Aragonès quieren apretarle las tuercas a Sánchez, pero no reventarlo. De modo que, si la legislatura ha de alargarse inevitablemente, por lo menos que la entrada en vigor de la amnistía se retrase tanto cuánto se pueda. Ha llegado el momento de proponerle al PSOE que solicite a Pumpido suspender la tramitación de la ley mientras resuelve el recurso del PP y así, aunque Sánchez se mantendrá en la Moncloa, de donde de todas formas no hay manera de echarle, España seguirá por unos meses sin ley de amnistía. Y los nacionalistas que de momento se joroben.

Ya sé que a muchos votantes del Partido Popular les gustaría ver a Sánchez cocerse en la salsa nacionalista, obligado a entregar la Generalidad a Puigdemont y a tragarse el referéndum de independencia mientras se desploma en las encuestas. Pero esto no es lo que más conviene a España. Frenar la ley de amnistía es lo urgente. Y hay un camino para hacerlo. Y no es abiertamente contrario a los intereses de Sánchez. Al contrario. Hasta cierto punto le conviene. Merece la pena explorarlo y ver si, al menos por unos meses, se detiene este disparate. Aunque también sirva para mantener a Sánchez en La Moncloa. Pero, lo primero es lo primero.

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