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Pedro Gil Ruiz

El fiasco del 'efecto llamada' de Pedro Sánchez

Si Pedro Sánchez pensaba disfrazarse de fedayín y organizar un sarao antes de las Elecciones Europeas lo va a tener difícil.

Si Pedro Sánchez pensaba disfrazarse de fedayín y organizar un sarao antes de las Elecciones Europeas lo va a tener difícil.
Pedro Sánchez. | Europa Press

Será casualidad o coincidencia, pero ya van dos. Sucede que tras un incremento de la actividad terrorista de Hamás y la consiguiente respuesta de las Fuerzas de Defensa de Israel, socialistas y comunistas sacan en manifestación el momio del Estado palestino.

Hace poco más de diez años, a propuesta de IU y del PSOE, el Congreso de los Diputados acordaba instar al Gobierno de Mariano Rajoy para que reconociera Palestina como Estado, "reafirmando la convicción de que la única solución posible para el conflicto es la coexistencia de dos estados". Este reconocimiento debía ser consecuencia de una negociación entre las partes que garantizase la paz y la seguridad para ambas. No se contemplaba una decisión unilateral del Estado español.

¿Qué había sucedido para que Cayo Lara y Alfredo Pérez Rubalcaba decidieran presentar sendas Proposiciones no de Ley en octubre de 2014 con Hamás de artista invitado? A primeros de agosto de ese año la organización terrorista había iniciado una escalada de ataques con misiles contra Israel, lanzados desde la Franja de Gaza. El 20 de agosto, Saleh al-Aruri —jefe adjunto del Buró Político de Hamás— se jactaba, durante un acto organizado en Turquía por la Asociación Mundial de Eruditos Musulmanes, del secuestro y asesinato de tres adolescentes israelíes ocurrido en Cisjordania dos meses antes: "Se ha dicho que es una conspiración israelí y yo digo que no lo es. Fue una operación realizada por los hermanos de las brigadas Al-Qassam". Desde el pasado 2 de enero Saleh al-Aruri disfruta en el paraíso de la compañía de su lote de vírgenes. Un misil lo pulverizó en Beirut.

El Ejercito israelí respondió y dio comienzo la Operación Borde Protector. De su resultado informaba, en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados —reunida el 16 de septiembre de 2014—, el ministro José María Margallo: "la recapitulación de los hechos es que el conflicto de Gaza ha durado seis semanas, ha habido 2.100 palestinos muertos, 70 israelíes muertos y 238.000 desplazados y se estima que los daños sufridos en las infraestructuras de la Franja de Gaza superan los 4.000 millones de euros".

Han pasado seis años desde que Pedro Sánchez, tras consultarlo con su señora esposa, mandó cambiar el colchón de la cama de matrimonio y pintar su habitación del Palacio de La Moncloa. ¿Cuál ha sido la causa por la que no cumplió con el compromiso que su partido instaba a realizar en octubre de 2014? Ha tenido una mayoría parlamentaria suficiente.

Tras la masacre contra civiles israelíes perpetrada por Hamás el 7 de octubre del año pasado, socialistas y comunistas sacaron de nuevo a pasear el momio. Un mensaje peligroso el suyo: el terror tiene rédito político. El presidente husmeó en "la causa palestina". El rastro de muerte y destrucción podía tener rendimiento electoral y le entraron las prisas.

En 1774 J.W. Goethe publicó Las desventuras del joven Werther, obra cumbre del Romanticismo. El protagonista ve rechazado el amor que siente por Carlota y se quita la vida. Provocó una epidemia de suicidios en Europa. Un efecto llamada conocido como efecto Werther. El pasado 11 de abril, Pedro Sánchez iniciaba una gira para provocar "un efecto llamada en los indecisos" a favor del reconocimiento de Palestina como Estado. Salió a pescar incautos que se quisieran "suicidar" con él. Volvió despechado y atribulado.

En Noruega se reunió con Jonas Store, líder del Partido Laborista y presidente del Gobierno de coalición, que le dio una palmada en la espalda: "Pedro, si hay que ir, se va, pero ir…".

Por si no le había quedado claro, la primera pregunta en la comparecencia conjunta se la hizo un borde de una agencia de noticias noruega: "España está lista para reconocer al Estado palestino muy pronto, pero Noruega no. ¿Qué le ha dicho usted al primer ministro sobre esta cuestión?". Sánchez improvisaba malamente y su colega socialista salió al quite: "La pregunta es un poquito rara, porque Noruega está lista para reconocer al Estado palestino. Ahora, la cuestión es cuándo y en qué contexto. Estamos en una situación muy dinámica en la región. ¿En cuanto a la decisión definitiva? Pues depende del contexto y de qué momento; esto es algo que no hemos decidido, por eso vamos a seguir en contacto".

Algo salió mal en Noruega. Al Diario.es de Escolar los servicios de intoxicación de la presidencia del Gobierno le filtraron un comunicado "respaldado por ambos países", que finalmente no se hizo público pero del que Escolar publicó entrecomillados el 12 de abril. Establecía una condición extravagante: "la solución de los dos estados, en línea con el plan de partición de las Naciones Unidas de 1947". A Sánchez los Acuerdos de Oslo de 1993 se le quedan cortos.

Tras el fracaso noruego se fue a Dublín. El primer ministro es el líder del partido Fine Gael, que en el idioma de ese país quiere decir Tribu de los Irlandeses. Gobierna en coalición con el Fianna Fáil, (los Guerreros del Destino). Por un momento Sánchez dudó del poder de su efecto llamada. Se armó de valor. El señor Simón Harris, así se llama el jefe de la Tribu, estaba muy contento de que Pedro fuese su primer visitante extranjero. Hay que disculparle porque se estrenaba en el cargo. Le dijo que sí, pero que no veía el momento. "Cuando las condiciones sean. Parece ser que estamos más cerca…"

La gira del efecto llamada ha terminado. Coincidió con el ataque de los ayatolás a la democracia israelí, que el presidente tardó en condenar para hacerlo a continuación a la manera del obispo José María Setién: "condena y condenará siempre toda forma de violencia que atente contra la seguridad y el bienestar de civiles inocentes". La vicepresidenta Yolanda Díaz manifestó su preocupación. Ella quiere la paz.

Si Pedro Sánchez pensaba disfrazarse de fedayín y organizar un sarao antes de las Elecciones Europeas lo va a tener difícil. Pero no perdamos la esperanza. Él es un líder mundial que se viste por los pies y lo mismo le da un pronto, le pide a Pepe Álvarez de UGT una de sus chalinas a juego con la causa y nos da una sorpresa. Toda tragedia tiene su bufón.

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