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EDITORIAL

Sánchez ni rompe con Bildu ni pide disculpas a las víctimas

Es el presidente del gobierno el primero que debería pedir disculpas por pactar con Bildu y por haberse dedicado a maquillar a los proetarras.

No por previsible deja de ser nauseabundo: A pesar de la enésima prueba de que Bildu no es otra cosa que el brazo político de ETA, el presidente del Gobierno ha dejado meridianamente claro que no contempla romper con el partido proetarra y que "hablaremos con todos menos con Vox". Que Sánchez prefiera pactos con formaciones golpistas, como Junts o Esquerra, o con los proetarras, tal y como los socialistas mantienen en el Congreso de Diputados o en Navarra, antes que el diálogo político con una formación constitucionalista como Vox, es buena muestra de su envilecimiento ético. Ahora bien, como la hipocresía es un rasgo, no único, pero sí distintivo de su degradación moral, Sánchez aun ha tenido la desfachatez de considerar "insuficientes" las aún más más hipócritas e insultantes "disculpas" que el candidato proetarra a la presidencia del Gobierno vasco, Pello Otxandiano, ha dirigido a las víctimas de ETA "por si se hubieran sentido ofendidas" por su negativa —persistente negativa, por cierto— a considerar a ETA una banda terrorista.

Hace años que las victimas del terrorismo y los españoles de buena fe y bien informados saben lo que es Bildu: el heredero de Herri Batasuna como vocero político de una banda terrorista; el brazo político de lo que los bilduetarras, no sólo Otxandiano, sino todos ellos, no sólo ahora, sino siempre, han llamado "aparato militar" o "grupo armado"; una formación política que sigue sin condenar los atentados de ETA y sin considerarla una organización terrorista; una formación política que ha acumulado 96 candidatos electorales condenados por ser miembros de la banda terrorista, empezando por su líder máximo Arnaldo Otegi; una formación política, en definitiva, gracias a la cual los encapuchados de ETA, poco antes de su autodisolución, pudieron jactarse —lamentablemente, con toda la razón— de "haber ganado la batalla de la ilegalización".

Pese a todo lo anterior, y desdiciéndose a sí mismo, Pedro Sánchez no ha dudado en pactar con Bildu con tal de sostenerse en la poltrona. Es el presidente del gobierno el primero que debería pedir disculpas por pactar con Bildu y por haberse dedicado a maquillar a un partido que ni condena ni considera terroristas los atentados que han segado la vida a casi un millar de españoles. Pero este envilecido presidente de gobierno, que ha contribuido como ningún otro anterior a que el País Vasco pueda ser a partir del domingo gobernado por los herederos de Batasuna, ni pide ni va a pedir perdón a las víctimas del terrrorismo a pesar de sus inmorales alianzas.

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