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Pedro de Tena

La caverna del humorismo Crania vascónica

El asunto es que humoristas vascos en la historia de la literatura no abundan. Bueno, salvo Sabino Arana.

El asunto es que humoristas vascos en la historia de la literatura no abundan. Bueno, salvo Sabino Arana.
Pío Baroja. | Archivo

Si me permiten les diré que el día de hoy, domingo, 21, abril, 2024, es el día indicado para el humorismo, sobre todo el que se extiende sobre la caverna vasca desde la meseta castellano-aragonesa y la penillanura de todo el Sur. Por ello, les ruego me acompañen en la incertidumbre acerca de lo que signifique eso de la "crania vascónica" que Pio Baroja refirió en La caverna del humorismo.

Verán. Primera duda. Baroja habla muchas veces de Ucrania, esa tierra curiosa que ya en tiempos de Demóstenes abastecía a los griegos de cereales. Pero, claro, si se le quita la U, que parece significar algo que está lejos o en la frontera, queda sólo "crania" pero esa "crania" no parece tener relación alguna con la "crania vascónica" del escritor vasco.

Dice Baroja, mediante un personaje que se identifica como el doctor Guezurtegui y que escribió unas Memorias, que, en una expedición bien extraña –al cabo Norte y hecha por el Pez Volador—, iba, entre otros, un tal Ignacio Illumbe, un médico de un manicomio de Pamplona, nacionalista vasco y aficionado a la Antropología. Según el doctor, estaba reuniendo desde hace tiempo datos para una Crania Vascónica. Se había educado en colegio de frailes y era providencialista.

Seguimos sin saber con certeza qué sea eso de "crania" (¿tendrá que ver con cráneo o craneal?) si bien lo de vascónica, parece algo más sencillo de deducir por su relación con lo vasco. Pero no crean. En una pronta discusión, el doctor Guezurtegui y el doctor Illumbe debaten sobre El Quijote con Ortega y Gasset de por medio. El navarro acusa al primero de no ser cervantino porque "Cervantes hace que Don Quijote venza solamente a Sancho de Azpeitia, a quien llama vizcaíno, debiendo llamarle guipuzcoano. Y responde al aludido: "¡Crania Vascónica! ¡Siempre Crania Vascónica!". ¿Y qué es eso? Ni idea.

Poco más adelante, el médico del manicomio navarro le espeta al otro: "Le voy a decir a usted lo que le dijo a un socialista un abogado de Pamplona". Le llamó demótico, al parecer, algo antiguo y raro con el demos adherido. Pero el aludido aseguró preferir el apelativo de eleuterómano, apasionado por la libertad y eso causó la ironía del loquero: "¡De la libertad! Y sueña usted con ser tirano".

Se defendió el doctor Guezurtegui exponiendo: "¿Y quién no sueña con mandar? En lo que no sueño ni pienso es en vuestro demos. Ni Crania Vascónica, ni Crania Ibérica, ni Crania de ninguna parte. Terrestre, y eso porque no puede ser uno sideral". Pero hubo más. "Yo, ante todo, soy vasco y las opiniones de los yavanas (indios, parece, o tal vez todos los no vascos) no me interesan, dijo Illumbe. Respuesta: "Crania Vascónica. ¡Clericarina! ¡Clericarina!". Seguimos sin saber qué sea eso de la Crania.

Más crudo fue el reventón lingüístico, al principio de las memorias de Guezurtegui cuando un tal Chipi, Chiqui en vasco, de antepasados empleados en la cueva de Zugarramurdi cuatrocientos años ha, confesó ser políglota. El loquero pamplonica le pidió que hablara en castellano, a pesar de que se decía vasco. Cuando se le ajustó que los españoles son torpes para los idiomas, se exaltó y dijo: "Yo no soy español, soy vasco". Y se le respondió: "Crania Vascónica! Kabilismo ibérico."

En otro momento de las Memorias referidas se hace un viaje al Parnaso del humor, desde Aristófanes y Menandro hasta Mark Twain, pero, quiá, al del manicomio de Pamplona sólo el interesaba la Crania Vascónica, sea eso lo que sea. El asunto es que humoristas vascos en la historia de la literatura no abundan. Bueno, salvo Sabino Arana, que se fue de noche de bodas a Lourdes. Dicen que hasta la Virgen se rió pero ya se sabe de qué maldades son capaces los maketos.

Tras una disertación sobre la relación independentista, o no, de las neuronas del cerebro o del pensamiento, alguien aludió a Goya como ejemplo de la "petulancia ibérica". Y saltó el doctor Illumbe, el del manicomio de Pamplona, irritado por el calificativo. Pero resulta que la frase era de Stendhal y resultó en que, para todos, el de la Crania Vascónica era imposible por susceptible.

A pesar de todo, el doctor Guezurtegui fue con el loquero Illumbe a Pamplona para que le leyera unos capítulos de su libro Crania Vascónica. No pudo ser. En cuanto vio a una veleta encerrada entre cuatro paredes en vez de estar expuesta a todos los vientos, se largó. Eso no podía augurar libertad alguna. Y así nos quedamos sin saber qué será eso de la Crania Vascónica. Una lástima. Pero, claro, Baroja no sabía que lo que fuera esa Crania iba a causar 853 asesinatos. Ahora lo sabemos.

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