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Pablo Planas

La motosierra de Sánchez para cortar lenguas

Si quiere devolvérsela a Milei que lo busque por los pasillos de una cumbre internacional y le arranque las patillas si puede.

Si quiere devolvérsela a Milei que lo busque por los pasillos de una cumbre internacional y le arranque las patillas si puede.
Pedro Sánchez. | Europa Press

El Gobierno de España se está convirtiendo en la mayor fábrica de bulos del hemisferio occidental. Ahora resulta que Sánchez le va a declarar la guerra a la Argentina entera porque Javier Milei ha deslizado en un mitin que la señora Gómez, a la sazón esposa del presidente español, es una corrupta. Pero eso no es lo que arguye el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, quien sostiene con un cuajo digno de mejor causa que lo que hizo Milei fue insultar a las instituciones de España y a la soberanía y dignidad de las mismas. Y salvo que Begoña Gómez sea una institución española, un pilar constitucional y/o un ente público, Albares miente como un bellaco.

Si hay que ir a la guerra contra Argentina se va, pero ir por una mentira pues no. Claro que al Gobierno de su sanchidad la verdad le importa un pijo y no piensa reconocer que Milei no insultó a España ni a sus instituciones, sino que habló de alguien que no es primera dama de nada aunque tanto en Argentina como en España se insista en esa otra mentira. Doña Begoña es la esposa de don Pedro y ya. Y desencadenar un conflicto diplomático por eso es como si Argentina hubiera declarado la guerra a España por las declaraciones del ministro Óscar Puente en las que acusaba a Milei de consumir estupefacientes.

A quien debería llamar a consultas Sánchez es a Puente, el matón tuitero que en vez de rectificar se limitó a decir que si hubiera sabido que Milei se iba a enterar de sus exabruptos se los habría guardado para sí. Pero Sánchez ya no es un político, sino la caricatura de un político capaz de informar a la población en general de que está profundamente enamorado de su mujer en un alarde de pornografía emocional. Y si es capaz de recurrir a su intimidad, no es nada extraño que convierta un ataque a su esposa en un "casus belli". Perfecto. Es lógico y totalmente comprensible, pero haría bien en no meter al resto de los españoles en sus asuntos personales. Si quiere devolvérsela a Milei que lo busque por los pasillos de una cumbre internacional y le arranque las patillas si puede. Pero parapetarse detrás de Albares, poner en juego el buen nombre de España y amenazar con "acciones" a Argentina si Milei no pide perdón en público es un desafuero que demuestra que Sánchez se cree que España es su cortijo y su señora, una institución.

¿Y todas las veces que el presidente mexicano López Obrador o el presidente colombiano Gustavo Petro han insultado a España, qué? ¿Y cuando han arremetido contra la Corona, dónde estaban el bello Pedro y el pollo Albares? Puede que a Sánchez todo esto le venga fenómeno para la campaña de las elecciones europeas. He ahí el campeón del progresismo, el paladín palestino enemigo del capital y benefactor de la Pachamama, el titán de Tetuán con calzón rojo y zurda de plomo. Su motosierra es más grande que la de Milei, pero sólo sirve para cortar lenguas, no gastos.

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