
Es que está imputada judicialmente, dirán algunos. Sí, eso está claro. El próximo día 5 de julio, Begoña Gómez Fernández, esposa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prestará declaración en calidad de investigada en el Juzgado de Instrucción nº 41 de Madrid ante un juez, Juan Carlos Peinado García al que ya han comenzado a patear los escrachadores de jueces de la izquierda gubernamental, entre los destaca sobremanera el propio marido de la imputada y jefe del gobierno.
Primero se refirieron a su hija, que tienen una relación con el PP en calidad de concejala de Pozuelo de Alarcón, silenciando todo lo demás. Algo muy típico de los sectarios de todos los colores, el rojo radiofónico sobre todo en este caso. Periodismo de calidad, le calificó con precisión Cayetana Álvarez de Toledo. Se vienen a la memoria los nombres de Marino Barbero y Ángel Márquez, entre otros muchos que resistieron unas presiones que comenzaron hace mucho.
Lo inesperado por insólito y por amoral es la referencia de la segunda carta de Sánchez el escribidor, mucho menos amorosa que la primera, a la imputación de su señora, que él ha hecho universalmente famosa. Hay amores que matan, ya se sabe. "Habitualmente, se ha seguido la regla no escrita de no dictar resoluciones susceptibles de condicionar el desarrollo normal de una campaña electoral y, por tanto, el voto de los ciudadanos. En este caso, resulta evidente que esta práctica no se ha respetado. Dejo al lector extraer sus propias conclusiones".
Además de ser una falsedad como la basílica menor de Begoña, es de una inmoralidad escandalosa, algo ya difícil de lograr en esta España deteriorada por el corrupto devenir de la mayoría de sus partidos políticos relevantes. Pero, hombre, que el propio aireador de las presuntas ilegalidades de la conducta de su mujer, que la ha convertido en carne de portada de toda la prensa internacional, tergiverse los hechos y mienta de esa manera tan desahogada, ya no cuela ni en su familia más cercana. Si alguien la está usando como muñeca de feria para distraer la atención de sí mismo, es él mismo.
Debatían los antiguos filósofos entre el conocimiento que denominaban "intensive" del conocimiento extensive. El primero se refiere al que puede obtenerse analizando profundamente un caso particular, una sustancia, un ente. El segundo, deriva de las coincidencias empíricas observadas en determinada cantidad de ellos. No estoy hablando del asunto judicial, que ya se verá, sino del asunto moral, que ya se ha visto y se ve con claridad.
Resumamos para no cansarnos más en esta lamentable jornada electoral para España. Lo de Begoña Gómez es una barbaridad que nadie sabe aún cómo ha podido consentirse, aunque, como es sabido, al final todo se sabe. Que la Universidad Complutense falseara sus méritos académicos y le proporcionara una plataforma respetable, ya fue de nota, de muy mala nota. Que la susodicha, ahora imputada, se apropiara con un bien pagado con dinero público y lo registrara a su nombre, es de la peor nota. Modo intensivede conocimiento.
Sólo con esto, sin añadir lo de Marruecos, lo del espionaje, lo sus falconvuelos, lo de sus negocios, lo de sus socios, con mascarillas o sin ellas, lo de sus cartas de recomendación algo más que impropias, sus influencias y tantas y más cosas que saldrán –no albergo duda—, en el inmediato futuro, ya puede decirse que su comportamiento es moralmente deplorable y que se parece, como una gota de agua a otra, al de su pareja, el cum fraude resistente. Tal para cual.
Es la arquitectura socialista de la personalidad inmoral, para la que lo moral es sólo su deseo de acceder y sostenerse en el poder sin fines conocidos y declarados y para lo cual todos los medios son lícitos porque no hay distinción entre lo bueno y lo malo, lo propio y lo ajeno, el bien común y el privado, lo legal y lo ilegal. El socialismo español tiene un carácter amoral derivado de sus fuentes ideológicas e históricas. Ya no cabe duda alguna.
Lamento profundamente que esta Unión Europea, que no acaba de cuajar como proyecto ético de convivencia superior lejano al maquiavelismo y al irracionalismo fundamentalista, lo único que le confiere sentido y posibilidad de futuro, tenga que decidir hoy la composición de su próxima burocracia con el mal ejemplo de una España desgarrada y dividida por el dúo antieuropeo Pedro-Begoña.
Que se haya forzado a la base socialista a aplaudirlos pese a sus inmoralidades sucesivas es ya insoportable además de las ovaciones de Hamás, Irán y Hezbolá, o el gas de Putin, o el Sahara de Marruecos y su legión ordenada de inmigrantes, o los jueguecitos africanos en la oscuridad oriental del Pueblacomunismo y sus bolivarianos, entre otras cosas.
La sombra de este ciprés es ya tan alargada que se cierne sobre Europa como una maldición y sólo dejará de hacer daño cuando haya dos cruces clavadas en el monte del olvido. Si es que tal bendición llega… porque la dimisión no llegará.