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Federico Jiménez Losantos

Milei en España y España en Milei

Milei sale de Madrid mucho más fuerte. Y Ayuso sale con Milei reforzada contra Vox.

Milei sale de Madrid mucho más fuerte. Y Ayuso sale con Milei reforzada contra Vox.
Federico Jiménez Losantos y Javier Milei se saludan amistosamente. | Libertad Digital

Pasa Milei por Madrid como un tornado: casi cuatrocientas personas en el Casino de Madrid, que han pagado o peleado por poder sentarse y ver al fenómeno político más importante de los últimos tiempos. Y, encima, liberal. Más gente aún lo aclama dos horas antes en la Puerta del Sol, donde lo recibe, condecora, elogia y mima Isabel Díaz Ayuso, el mayor fenómeno político de la derecha española durante la democracia. Y encima, liberal.

Los que esperamos en el Casino, milagros de Internet, ya sabemos lo que han dicho ambos en sus discursos en la sede de la Comunidad de Madrid. El de Isabel, seguramente el mejor de los últimos meses, el más ideológico y moral, una forma de presumir de Madrid valorando el titánico esfuerzo de Milei y su Gobierno por sacar a su país de la mugre socialista. El de Javier, una oda a la lucha contra el socialismo y contra la cleptocracia sanchista, que tiene a Ayuso, desde que llegó al Poder, como su enemigo más odiado. En las fotos, ella parece Ava Gardner después de Mogambo y antes del taxi de El Fary. Él, se parece básicamente a Milei, un economista con su cartera de apuntes, que, entre clase y clase, canta como Mick Jagger, discípulo, por cierto, de Hayek en sus años mozos. Sympathy for the devil... of Freedom.

Las lágrimas del Fenómeno

Además de famoso, Milei es el jefe del Estado de la República Argentina, lo que conlleva una ceremonia de saludos casi faraónica. En un reservado, que en realidad son dos salas, y después de esperar un buen rato su llegada desde la Puerta del Sol, nos alinean en una fila a los cuarenta principales, digámoslo así, de los casi cuatrocientos invitados. Me toca, cerca del final, tras Álvaro Vargas Llosa y Gerardo Bongiovani, que ya estaban en las Jornadas Liberales de Albarracín, con el gran Mario y Benegas Lynch (h) hace un cuarto de siglo, cuando nació el grupo Libertad Digital. En esa época, Milei, tras dejar la portería de Chacarita Juniors y crear un grupo tributo a los Rolling, se había puesto a estudiar economía en serio. Y ahora estamos aquí esperándolo todos. Al fin pasa con su cartera de profesor bajo el brazo, saludando y sonriendo, sin poder hacer mucho caso a nadie y deja una estela que recuerda el final de "Bienvenido Míster Marshall", cuando pasan los coches de los americanos a toda velocidad, dejando una nube de polvo y no paran en el pueblo, que tanto se había preparado para la visita.

No será el caso esta noche, que se prepara para disfrutar de cuatro horas de euforia liberal y discursos vigorizantes. Diego Sánchez de la Cruz borda el dificilísimo papel de presentador, adjetivando con profusión y precisión a cada uno de los oradores. El Instituto Juan de Mariana cumplirá veinte años en 2025 pero salió más fuerte de la pandemia, cuando nació el culto a Milei entre muchos jóvenes, encerrados en casa, pero con sus videos en YouTube.

Manuel Llamas, novísimo hallazgo en La Trinchera, explica que el Premio se da a la trayectoria de toda una vida en defensa de las ideas de la libertad, pero que la hazaña iniciada por Milei y que en estos seis meses desarrolla su Gobierno merece la admiración general y una prueba de confianza en el éxito final, por la solidez de sus ideas económicas y la voluntad moral de luchar contra las infinitas corrupciones de un país enfermo de socialismo. Pero me remito al resumen de Daniel Rodríguez Herrera, otro puntal de la institución, sobre los discursos, que, aunque muchos, todos fueron buenos.

Lo interesante es lo que en estos casos no se cuenta y para mí se resume en el momento en que Huerta de Soto, tras decir que la Escuela Austríaca de Economía debería llamarse Escuela Española, porque todo viene de la Escuela de Salamanca, y me miró sonriente al decirlo, porque así lo presenté como Premio Escuela de Salamanca, el más importante del pensamiento liberal con el Juan de Mariana, y tras destacar, como hace Rothbard, el pensamiento español del siglo de oro en el origen del pensamiento económico moderno, hizo algo que sólo se le puede ocurrir a él: retirar el velo que cubría su regalo, un retrato enorme de Milei, del pintor cubano Somonte, que merece un ensayo aparte. Y al verlo y verse, Milei se echó a llorar como un niño. Karina le deslizó un kleenex para que se secara el llanto. Pero ese regalo de la España liberal, entregado por su profesor, lo emocionó como nunca. Y lo hará siempre.

El movimiento político de Ayuso contra Sánchez

Aunque en Argentina todo son imágenes de la medalla de la Comunidad de Madrid que Ayuso le impone a Milei, y algún fragmento, demasiado breve, de los discursos que ambos pronunciaron, la verdad es que la medalla ha sido un movimiento político magistral de Ayuso, que ha reforzado la figura de Milei, uniendo su gancho popular al del argentino y presentándose los dos como enemigos implacables del socialismo y, claro está, de Sánchez. Milei ya no aparece secuestrado por Vox, cosa que en la Juan de Mariana sentaba fatal, porque nada queda de liberal en Abascal y nada pinta Milei sentado con Marine Le Pen y otros estatalistas patológicos de la Alt-right.

Al aparecer con Ayuso, en amor y compañía, Milei ya no es sólo el socio de Vox sino también del PP, y de su figura más carismática, que celebró justamente ayer el primer año de su mayoría absoluta en la Comunidad de Madrid. Y a Ayuso, Milei le libera también de la sombra del sector menos liberal del PP, porque el entendimiento entre ambos era cordial y sincero. La jauría anti-Ayuso la criticará por estar con Milei, y la rehala anti-Milei lo criticará por estar con Ayuso, pero los dos salen ganando, sin perder nada de su identidad peleona y siempre con la libertad por bandera. Milei sale de Madrid mucho más fuerte. Y Ayuso sale con Milei reforzada contra Vox.

Los enigmas de Milei

Yo estaba en la mesa Adam Smith, al lado de la de Milei y con otros dos premiados con el Juan de Mariana, Carlos Rodríguez Brown y Pedro Schwartz. El otro español premiado en la cena era Huerta de Soto, sentado junto a Milei. Y como la mujer de Carlos, Bibi, es una brillante psicóloga, y yo estudié psicoanálisis con Oscar Masotta, introductor de Lacan en Argentina y luego en España, nos pasamos la noche tratando de hacer el retrato interior del Fenómeno. Dejo aparte nuestras conclusiones, pero subrayaré que los datos más interesantes de este hombre que es todo menos sencillo, y por eso interesante, los he leído en El camino del libertario, publicado poco antes de llegar al Poder, y son los testimonios de diversas personas que le han acompañado en la aventura.

Por supuesto, el primero es el del propio Milei, mucho más transparente de lo que cabe suponer. El puramente político es el de Victoria Villarruel, su primera aliada, antes de que se le unieran, también por sentido patriótico, Macri y Bulrich, tras las primarias de la oposición. El psicológico, pero no demasiado explícito, es el de Karina Milei, que sin duda es el Ángel de la Guarda de un niño maltratado, al que protege desde los ocho años, cuando le acompañaba a entrenar al fútbol, y luego en todo. Y acaso el más interesante es el de Lilia Lemoine, que da a los primeros pasos del actor Milei, tras el año y medio de "El consultorio de Milei", toda una vertiente de imagen pop y el lenguaje visual juvenil, el de los videojuegos y los superhéroes. Lilia es uno de esos seres capaces de diseñar criaturas de cosplay, arcano para mí incomprensible, pero que convirtió a Milei en el único interlocutor de millones de jóvenes que ven la vida entre videojuegos y cómics.

Lemoine, elegida por Karina como su maquilladora y fotógrafa para la campaña electoral, y que es una gran divulgadora en televisión, explica así el credo libertario: "a las derechas no les importa con quien comerciás, pero sí con quién te acostás; a las izquierdas, no les importa con quién te acostás, pero sí con quién comerciás; y a los libertarios no les importa ni con quién comerciás ni con quién te acostás; así que yo era libertaria". Pero alude también a muchas iniciativas fallidas, todas en clave liberal, que durante más de una década se produjeron en Argentina, y que al final han cristalizado en torno a la figura rara, excéntrica, de todos y de nadie, que es Javier Milei.

Saber lo que se hace y hacer lo que se sabe

Pero sobre el raro y sus rarezas, el actor y sus teatralizaciones, el rockero y sus atavíos de cuero, lo que da más valor político a Milei son sus conocimientos económicos. Lo más brillante, a mi juicio, del discurso de aceptación del premio, que repetía lo dicho en las entrevistas de televisión recientes, fue cómo explicó la forma de evitar la hiperinflación que, como una bomba de relojería, le dejó el kirchnerismo. "Creían que no sabíamos que los stocks se convierten en flujos y llega la corrida cambiaria, que había que calcular el precio de la devaluación para que fuera una sola, que no podíamos de golpe levantar el cepo y que tanto el peso como el Banco Central, desaparecerán poco a poco, sin volarlos, porque la economía, en cuanto despegue, lo cambiará absolutamente todo". E insistió: "hay que saber teóricamente lo que hay que hacer, porque los errores suponen un desastre en la vida de la gente; sin una base teórica acertada, nada vale."

Y tú te lo crees, porque ves que él se lo cree, y la libertad es ante todo, un compromiso con la verdad. Se puede estar hablando sobre este fenómeno por tiempo ilimitado, porque el carisma es siempre un enigma. Pero podríamos decir que, de su viaje a España, Milei sale mucho más Milei, y se lleva mucha más España de la que traía. Y muchísimo más de la que suponía.

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